Seamos siervos excelentes

Queridos amigos, seguimos, nuevamente nos volvemos a encontrar en este tu blog, sabes hace unos días conversaba con un pastor, que me dio una gran sorpresa, nos conocemos desde hace muchos años y no ha cambiado nada, sigue igual como cuando lo conocí, conversamos sobre lo que se a convertido la iglesia de hoy en día, que más preocupados están los pastores en que la gente no se vaya de la igelsia que en enseñar la verdadera Palabra de Dios, en donde de siervos hemos pasado a ser los amos, y con enseñarles cuatro versículos bíblicos diciendo que Dios nos los dió, ya la hicimos, pero mi amigo conversaba de lo que Dios quiere para su iglesia, y una vez más vi con tristeza, de que cuando los argumentos escasean, los pretextos sobran, en fin seguimos, aquí les dejo unos reglones de un pastor que sigue peleando para que la verdadera Palabra de Dios sea enseñada en cada congregación, en cada casa, que esto último ya se ha olvidado, parece que al no tener maestros formados para enseñar la Biblia, no queremos hablar de las reuniones de hogar, en fin hay que volver a los principios, en donde en las casas se partía el pan y se hablaba de las maravillas que la Palabra de Dios tiene para cada uno de nosotros. Pero me demuestra que la enseñanza ha decaído, ya no hay la formación de discípulos conocedores de la Palabra de Dios, así como tampoco hay ese hambre de aprender, y empezamos a fallar en nuestra encomienda, pastores, debemos preparar hombres y mujeres para la obra del ministerio, eso los convertira en siervos excelentes, que puedan expandir la verdad a toda criatura, de lo contrario nuestras congregaciones se verán estancadas y simplemente caminaran alrededor de la luz pero jamás se convertiran en ese faro que ilumina la vida de los demás.

Un siervo excelente es también un estudiante experto de las Escrituras: “Nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”. Es triste decirlo, muchos pastores cristianos tienen un conocimiento mínimo de las Escrituras y muy poca dedicación a su estudio. Hubo un tiempo en la historia de la iglesia en el que los pastores eran los grandes estudiantes de las Escrituras y de la teología. Los ministros, más bien que ser solo buenos predicadores, eran ante todo y sobre todo estudiantes de la Palabra de Dios. Trabajaban diligentemente para entenderla, interpretarla y aplicarla con precisión y sabiduría.

La palabra griega que traducimos como “nutrido” es un participio presente pasivo, implicando que el ser nutrido con la Palabra de Dios es un proceso continuo de alimentación. Eso involucra leer las Escrituras, meditar en ellas, interactuar con ellas y estudiarlas hasta que usted ha dominado el material. Es esencial que estemos continuamente nutridos con las “palabras de la fe”. Esa frase se refiere al conjunto de la verdad cristiana en las Escrituras. Tenemos que conocer bien las Escrituras. Eso nunca lo vamos a conseguir del todo, pero debe ser nuestra meta. Tenemos que ser expertos en esa área, no simplemente buenos predicadores que hacen cosquillas en las oídos de las personas y las llevan a pensar que han escuchado algo que merece la pena (2 Ti. 4:3). Necesitamos interpretar con exactitud la Palabra de Dios y defenderla. No solo tenemos que nutrirnos directamente con las “palabras de la fe” sino también con la “buena doctrina”. La “buena doctrina” abarca la enseñanza de la verdad bíblica y la aplicación de sus principios. El crecimiento espiritual está basado en nuestras interacciones con la verdad bíblica.

1 Pedro 2:2: Crecemos espiritualmente al ir estudiando la Biblia.

2 Timoteo 2:15: Pablo dijo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Estamos llamados —por encima de cualquier otro elemento del ministerio— a ser estudiantes expertos de la Palabra.

Efesios 6:17: Tenemos que usar la “espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”, con gran precisión.

Colosenses 3:16: Tenemos que tener la Palabra de Cristo morando abundante y profundamente en nosotros.

2 Timoteo 3:16-17: Puesto que la Palabra de Dios es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”, tenemos que conocerla a fin de poder capacitar espiritualmente a otros.

Para poder pensar y hablar bíblicamente, un pastor debe pasar buena parte de su tiempo interactuando con el texto de las Escrituras. Es un tesoro inagotable que demanda toda una vida solo para empezar a entender sus riquezas. No hay virtud en ser ignorante. Lamentablemente somos una generación de personas que no nos gusta pensar; preferimos ser entretenidos. No obstante, debemos dedicarnos al estudio, la comprensión y la expresión de la Palabra de Dios. Tristemente, hay muchos predicadores que no se deleitan en el estudio. Dedican una hora de vez en cuando, y a veces ni eso. Muchos tienen el estudio como una tarea poco apetecible que interrumpe un programa fácil de actividades. Les gusta tener invitados en su púlpito tantas veces como sea posible porque así no tienen que pasar tiempo estudiando, prefieren más la variedad de tareas y reuniones administrativas. El estudio mínimo que llevan a cabo produce sermones débiles que no sirven para penetrar en los corazones y mentes de los oyentes.

William Tyndale, el hombre que llevó a cabo la traducción del Nuevo Testamento a la lengua inglesa en 1525, se encontraba en la cárcel y se enfrentaba al martirio. Le escribió una carta al gobernador pidiendo que le enviaran las siguientes posesiones: Una gorra, un abrigo y una pieza de tela para remendar sus pantalones. Luego decía: “Pero sobre todo ruego y suplico e imploro que interceda con el intendente (comisario), para que amablemente me permita tener la Biblia hebrea, la gramática y el diccionario hebreos a fin de pasar mi tiempo estudiando” (J. E. Mozley, William Tyndale).

Entonces, ¿qué hacemos? seguimos como estamos o verdaderamente empezamos a escudriñar la Palabra de Dios, aquí hoy propongo a mi congregación, (yo sé que nos reunimos a estudiar la Biblia en el templo, pero habló de escudriñar, de buscar aquello que lo dice pero no está escrito, ver en mucha más profundidad) reunirnos un día con Biblia en mano, orar y empezar a escudriñar la Palabra, empezando por Romanos, (ya vimos el primer versículo en un post anterior, lealo, y ya vienen más) siguiendo con Efesios y así hasta terminar, pero comprometidos, no importa el tiempo, es mejor que nos llegue la muerte estudiando la Palabra que viendo al Chavo del 8, no llegar a lograr el milagro que queremos, ni cubrir la necesidad, sino a llenarnos de la Palabra, de lo contrario nunca podremos llegar a entender la verdadera voluntad de Dios, porque nos dedicamos a mirar superficial y de forma meramente material, o sea como satisfacer nuestras necesidades, pero a los pastores, maestros, profetas, ujieres, danzantes, directores de alabanza, a ellos me dirijo, a buscar a Dios, dando la milla extra, haciendo algo más que el simple cumplir, porque viene la pregunta del millón, si eres líder de algún ministerio, en el mes pasado ¿cuántas veces les has enseñado la Palabra de Dios a tu equipo?, no para que Dios te de las peticiones de tu corazón, sino para qué debes hacer para dar fruto, ¿cuántas veces has orado por cada uno de ellos?, no solo por sus necesidades, sino para que tomen su cruz y sigan a Jesús,  ¿cuánto tiempo te has dedicado a estudiar la Biblia en forma profunda y no solo para el sermón del domingo? puedes hacerte tu mismo otras preguntas más, pero la principal, ¿estas intentando ser un siervo excelente, cómo?.

Bueno mi amigo, sé que hablar así y en algunos casos ponerse una soga al cuello es casi lo mismo, pero sabe, si miento, llamenme al orden, y si no miento, pues avísenme, para empezar a reunirnos, pero a estudiar, a que en dos o tres horas le saquemos el jugo al tiempo y estudiemos la Biblia de manera exhaustiva (agarre su diccionario Bíblico, su concordancia y uno que otro buen comentario) y le aseguro que todos creceremos y podremos hacer la obra a la que Dios nos llamó, cuídense, aún hay verdaderos cristianos sueltos por allí, ojala nos topemos con alguno, nos vemos muy pronto.

¿Cómo es Dios? ¿Tú lo sabes?

Regresamos, mi amigo ahora agarre su Biblia, tenemos tiempo para leer y aprender un poco más, nos dieron en el trabajo, vacaciones obligatorias, por lo que nos dedicamos a estudiar, leer, mirar y escuchar, por lo que prepárese porque seguimos, ¿Usted sabe cómo es Dios? muchos dirán, !claro! como estamos espirituales, diremos, es el que me perdonó todos mis pecados, y me ha dado vida eterna, El es el que va a cumplir todas mis oraciones, es el que quiere traer paz a mi vida, y porque abrira todas las puertas, y me concedera las peticiones de mi corazón, es el que desea que todo me salga bien, sanará mis heridas, me hará prospero y cubrira todas mis necesidades, bueno mi hermanito y hermanita, si usted piensa así, es media verdad, pero tengo que decirle que se va a decepcionar, no es tan así como se lo han enseñado y a usted le a gustado creer, pero mis amigos, la Biblia dice otras cosas que es necesario que usted aprenda, ojo si tiene dudas, corra a su pastor, profeta, maestro, y preguntéle al respecto, pero si quiere leer le propongo un libro Cara a cara con Su majestad de John Macarthur.

Voltaire, el agnóstico francés, dijo cierta vez, irónicamente, que Dios creó al hombre a Su propia imagen y el hombre le devolvió el favor. «No sólo esto es típico de los hombres impíos», escribe un autor de comentarios, «sino que también muchos cristianos a menudo son culpables del mismo error». Por ser seres finitos, tenemos la tendencia de percibir el infinito a la luz de nuestras propias limitaciones. Aun la Escritura misma presenta la verdad en un lenguaje y pensamientos que se acomodan al entendimiento humano.

Pero aun cuando se nos dirija en esa forma, la Biblia también nos anima a ir más allá de nuestras limitaciones y tener pensamientos exaltados sobre Dios. «Es absolutamente esencial que nuestras ideas sobre Dios sean lo más exactas posibles con lo que El es en realidad. En lugar de ello, a menudo ponemos a Dios en una especie de caja -¡y la nuestra es increíblemente pequeña!-. Tenemos la tendencia de dejar que nuestra cultura, en lugar de nuestro Dios, determine nuestros valores. Estos valores influencian nuestros pensamientos acerca de Dios, y dan forma a la manera en que nos relacionamos con El en nuestra experiencia diaria» (Gregg Cantelmo, «Criminal Concepts of God», Masterpiece Sept./ Oct. 1989, p. 5).

La única manera de saber cómo es Dios, es descubrir lo que Él ha revelado acerca de Sí mismo en las Escrituras. La revelación de la naturaleza de Dios tiene distintas categorías de atributos, los cuales son definiciones de Su carácter. ¿Qué dice la Escritura acerca de Dios? Para empezar, en el sentido más amplio de la palabra, Él es incomprensible. Zofar expresó este hecho verdadero en su réplica errónea dirigida a Job: «¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Alcanzarás el límite de la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? Su dimensión es más extensa que la tierra, y más ancha que el mar. Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio, ¿Quién podrá contrarrestarle?» (Job 11:7-10). David lo dijo de esta manera: «Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable» (Sal. 145:3). Dios es infinito -y no hay para Él fin. Saber cómo es Dios es fundamental para conocer Su Persona; y conocerle es la esencia de la vida cristiana. El Apóstol Juan escribió: «Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado» (Jn. 17:3). Cuando la mayoría de la gente oye el término vida eterna, piensan en una vida que dura para siempre. Sin embargo, la Escritura afirma que más que eso, se trata de una calidad especial de vida para aquel que conoce a Dios. Trágicamente, muchos creyentes de hoy día tienen puesto su afecto en las cosas temporales de este mundo, cambiando su gran privilegio de conocer a Dios por las cosas mundanas. Dios mismo reprende esta clase de pensamiento cuando dice: «No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque en estas cosas me complazco, dice Jehová» (Jer. 9:23-24).

¿En qué se deleita el Señor? No en nuestra jactancia de la sabiduría mundana, ni en la habilidad humana, ni en las riquezas materiales. El se deleita en que le conozcamos. Debemos aprender a decir con David: «Oh Dios, mi Dios eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, cual tierra seca y árida donde no hay aguas, como te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria».

Por ello mi amigo y hermano, teniendo en cuenta lo que dijo David, no es cuestión de que Dios nos de el carro de nuestros sueños, ni el dinero, ni siquiera la salud, ni tu iPhone, ni tu iPad, mucho menos tu Mac book Pro con retina display, el viaje o inclusive el hombre o la mujer de tus sueños, es que te deleites, en buscarlo, que todo tu ser anhele encontrarlo, que puedas decir,  me deleito en la presencia de Jehová, no porque te va a hacer o te ha hecho un milagro, sino simplemente porque El es tu Dios, debemos llegar a ese nivel de cristianismo en donde lo único importante es Dios, búscalo, aprende de Su Palabra y sigue los pasos de Jesús, lo demás es lo de menos, y nos vemos pronto, deja un comentario, y sobre todo llega a conocerlo en toda su inmensidad, bendiciones, nos vemos luego.

Guerra espiritual !Salta, brinca, grita, pisale la cabeza al diablo!

Amigos y hermanos que regresaron por aquí, bendiciones, volvemos a tocar el tema de la guerra, y es que en los últimos días he visto cada batalla de algunos hermanitos, que olvidese de la guerra de las galaxias, y como les dije en algún post anterior, busque debajo de la cama su resortera, agarre un par de sartenes para darle en los callos al diablo, y sobre todo agarre un par se cuerdas gruesas para atarlo y recontra amarrarlo, y por último su colaloca (super pegamento) para poder pegarlo a algún rincón en donde no haga daño, en su mochila de Bob Esponja, ponga su bola de boliche, su patita de conejo, la bola de billar y cuatro piedras si le da la onda de creerse David y ahora si preparados para la guerra, vamonos a Starbucks para tomarnos un buen café porque estamos haciendo disparates, y es que recuerdo que nos decían: 30 segundos de gritos para asustar al diablo, y como buenos gritabamos, ahora vamos a pisarle la cabeza al diablo y a saltar como haciendo la danza de la lluvia, vamos a atar al diablo, vamos a arrojarlo al fondo del abismo, no faltaban algunos pastores que caminaban con su gente al mar, simulando lo dicho, luego vamos a quemar nuestros pecados, y vamos todos a hacer nuestra fogata, no faltaba el hermanito que sacaba su carnita para un sanguchito, en fin miles de cosas y Satanás muerto de risa tan solo viendónos, y tranquilo, porque si nosotros estamos en esas cosas llamemosle espiritualoides, pues no somos contrincante, y se rie, se burla de los cristianos que aún creen que haciendo cosas para la gradería vamos a lograr algo, mi amigo, lea detenidamente y busque en su Biblia, si lo que hace es correcto, o no, ahora si quiere hacer ejercicio, bueno comprése los videos de zumba y bajamos todos de peso y sin tanto brinco desorganizado, en fin empecemos seriamente.

¿Qué es guerra espiritual? Es una guerra de proporciones universales entre Dios y su verdad, y Satanás y sus mentiras. Es una batalla de voluntades entre Dios y Satanás. Es un conflicto cósmico que involucra a Dios y a la criatura de más envergadura que jamás haya creado, y se filtra hasta llegar a todo ser humano. Satanás y su ejército de demonios están peleando con Cristo, sus ángeles santos, la nación de Israel y los creyentes. Las líneas de batalla están claramente demarcadas. En Colosenses 1:13, Pablo dijo que Dios “nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado”. La salvación trae verdadera liberación y protección en contra de Satanás. En Romanos 8:37, Pablo dijo que somos más que vencedores por medio de Cristo. En 1 Corintios 15:57, dijo que Dios nos da la victoria. En 2 Corintios 2:14, dijo que Dios siempre nos lleva al triunfo. En 1 Juan 2:13, Juan dijo que hemos vencido al maligno; y, en 4:4, dijo que el Espíritu Santo viviente es mayor que Satanás. ¿Cómo puede alguien afirmar estas gloriosas verdades y sin embargo creer que los demonios puedan habitar en los creyentes genuinos? Muchas de las destacadas voces en el movimiento de guerra espiritual de hoy en día se apresuran en aclamar toda declaración de fe en Cristo como prueba de salvación. Esto refleja la creencia fácil que ha terminado con esta generación. Un entendimiento bíblico completo de la doctrina de la conversión hace evidente el hecho de que los demonios nunca pueden morar o poseer a un creyente. Jonathan Edwards escribió lo siguiente acerca de la verdadera conversión:

La Escritura describe a la conversión en términos que implican o indican un cambio de naturaleza: Nacer de nuevo, transformarse en nuevas criaturas, resucitar entre los muertos, renovarse en el espíritu de la mente, morir al pecado y vivir para la justicia, despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo, ser participantes de la naturaleza divina, etc.

En consecuencia, si no hay cambio real y duradero en la gente que piensa que se ha convertido, su religión no vale nada, cualesquiera sean sus experiencias. La conversión es un cambio completo de dirección del hombre desde el pecado hacia Dios. Dios puede refrenar el pecado en la gente no conversa, por supuesto, pero en la conversión él cambia el propio corazón y la naturaleza de ellos desde el pecado a la santidad. La persona conversa se transforma en enemiga del pecado. ¿Qué podemos entonces decir de la persona que declara que ha experimentado la conversión pero cuyas emociones religiosas se desvanecen con rapidez, dejándola prácticamente igual a lo que era antes? Se le ve tan egoísta, mundana, necia, perversa y no cristiana como siempre.

Eso habla en su contra mucho más que lo que cualquier experiencia religiosa pueda hablar de ella. En Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión, ni la experiencia dramática ni la silenciosa, ni un maravilloso testimonio, ni uno aburrido cuentan para nada. Lo único que cuenta es una nueva creación.

Por todo lo anterior mi amigo, hermano, visitante, pastor o líder, la pregunta final o para empezar sería: ¿es usted verdaderamente cristiano? ¿verdaderamente ha recibido a Jesús en su corazón? o para ponerla más díficil: ¿es usted esclavo de Jesucristo?, dependiendo de esa respuesta es la guerra espiritual, si usted no es esclavo de Jesucristo, el que vive de acuerdo a la voluntad de Dios, entonces mi amigo, no intente hacer liberación, porque el único que se saldra es usted.

Cristiano, eso solamente, hoy recuerdo a un historiador cuyó nombre no recuerdo, pero decía, luego de los golpes, luego de las torturas, cuando los sentaban en un hierro caliente, luego de todo, ellos les preguntaban ¿quienes erán? la respuesta una y otra vez era: «soy cristiano», «soy cristiano» los tirabán a los leones para que fuesen sus cuerpos destrozados, y una y otra vez su respuesta en la agonía era: «soy cristiano» su nombre, su lugar de procedencia, todo su ser era de que es cristiano, lo más importante, era seguir a Jesús, no interesa la vida si sabes a donde te diriges, no importa tu procedencia cuando sabes que eres del cielo, no importa la vida si cuando la pierdes la vas a ganar, entonces mi hermano, debemos enseñar la verdad y ponerla por obra, díficil, claro que lo es, y cada día que me despierto y doy gracias, me es díficil, porque aún vivo en este cuerpo carnal, pero debemos proseguir hasta llegar a la estatura de Cristo, pero en el tiempo de caminar es aprender la verdad y enseñarla, para que otros también puedan llegar a entender que el camino a la exaltación es la humillación, sabiendo sobre todas las cosas que los verdaderos cristianos somos simplemente esclavos de Jesucristo. O por lo menos morimos en el intento.

Les dejo un video de una alabaza de nuestra iglesia «Manantial de vida» (aunque por lo que aquí escribo, quizás y solo quizás, pronto me inviten a despedirme de ellos, en fin asi es el fútbol, no podemos agradar a todos, con tal de que agrademos a Dios (espero) es suficiente),  levante sus manos y alabe al Señor con nuestro canto de guerra.

Bendiciones y recuerda la Biblia nos dice resistid al diablo y huirá de vosotros, porque aunque lo ates con nudo de pescador, se te desata. nos vemos al rato.

Cristianos: seres esclavos

Nos volvemos a encontrar y vengo de un viaje interestatal, me fui hasta Hayward, para mi esto es casi el otro mundo, más de dos horas de camino, pero en fin el día fue bueno, me reencontre con muy buenos amigos y hermanos que no veía desde la última vez que los vi, de regreso me puse a estudiar y me di cuenta de varias cosas, por lo cual recordé que en algún lugar pasarón mis ojos por un buen libro y me puse a buscarlo y gracias a Dios lo encontre para poder compartir con ustedes algunos pensamientos, dudas, preguntas y también lo que yo pienso, sobre todo contestando la pregunta ¿qué es ser cristiano?, desde el nombre y pasando por una verdadera definición Bíblica. No se que hora son cuando usted pase por aquí, pero ahora que vengo escribiendo son pasadas las 11:30 de la noche, por lo cual nos venimos tomando un café Starbucks, no encontre Tiramizu, por lo que pobremente nos apañamos con un pastelito de tres leches, por lo cual con tanta azucar nos mantendremos despiertos hasta terminar el presente post y quizás algo más, por lo pronto agarre su Biblia (búsquela, aqui voy a estar esperandolo), luego una buena silla con respaldar, pero no, para que se duerma, sino es que se nos puede caer para atrás y eso si, ore, para que todos podamos aprender algo de lo que aquí se escribe y empecemos.

Desde su aparición en Antioquía, el término cristiano se ha convertido en el sello predominante de aquellos que siguen a Jesús. A pesar de eso irónicamente, la palabra misma solo aparece tres veces en el Nuevo Testamento; dos en el libro de los Hechos y una en 1 Pedro 4.16. En adición al nombre cristiano, la Biblia utiliza una serie de otros términos para identificar a los seguidores de Jesús. La Escritura nos describe como forasteros y extranjeros de Dios, ciudadanos del cielo y luces para el mundo. Nosotros somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, miembros de su cuerpo, ovejas de su rebaño, embajadores a su servicio y amigos alrededor de su mesa. Se nos llama a competir como atletas, a luchar como soldados, a permanecer como ramas en una vid y hasta a desear su palabra como los niños recién nacidos anhelan la leche. Todas estas descripciones, cada una en su forma propia y única, nos ayudan a entender lo que significa ser cristiano. No obstante, la Biblia utiliza una metáfora con más frecuencia que cualquiera de estas. Es una descripción verbal vivida que quizá usted no espera pero es absolutamente crucial para entender lo que significa seguir a Jesús.

Es la imagen de un esclavo.

Una y otra vez a través de las páginas de la Escritura, se hace referencia a los creyentes como esclavos de Dios y esclavos de Cristo. De hecho, considerando que el mundo exterior los llamó «cristianos», los primeros creyentes reiteradamente se referían a sí mismos en el Nuevo Testamento como los esclavos del Señor. Para ellos ambas ideas eran sinónimas. Ser cristiano era ser esclavo de Cristo.

Hoy en las iglesias no escuchamos mucho acerca de este concepto. En el cristianismo contemporáneo se habla de cualquiera cosa menos de la terminología esclavo. Se habla del éxito, de la salud, de la riqueza, de la prosperidad y de la búsqueda de la felicidad. Con frecuencia escuchamos que Dios ama a las personas incondicionalmente y quiere que sean todo lo que ellos quieren ser, que quiere que cumplan cada deseo, esperanza o sueño. La ambición personal, la realización personal, la gratificación personal, todo esto ha llegado a ser parte del lenguaje del cristianismo evangélico, y parte de lo que significa tener una «relación personal con Jesucristo». En lugar de enseñar el evangelio del Nuevo Testamento, donde se llama a los pecadores a someterse a Cristo, el mensaje contemporáneo es exactamente lo opuesto: Jesús está aquí para cumplir todos tus deseos. Equiparándolo a un ayudante personal o a un entrenador particular, muchos asistentes a las iglesias hablan de un Salvador personal que está deseoso de cumplir sus peticiones y ayudarlos en sus esfuerzos de autosatisfacción o logros personales.

La comprensión del Nuevo Testamento acerca de la relación del creyente con Cristo no podría ser más opuesta. Él es el Amo y Dueño. Nosotros somos su posesión. Él es el Rey, el Señor y el Hijo de Dios. Nosotros somos sus objetos y sus subordinados. En una palabra, nosotros somos sus esclavos.

Entonces ¿qué debemos hacer? En los últimos años he visto como líderes de iglesias, con el afan de llenar sus templos, se autollaman, aceptan de todo, programa que aparece, van detrás de él, milagrero que llega a la ciudad, pronto lo llaman para que dé un seminario en la iglesia, cantante carísmatico, y corremos para que nos saque de pobres y aumente la membresía, le contamos uno, dos, tres a Cristo para que nos haga el milagro, pedimos al Espíritu Santo nuestros tres deseos y no nos damos cuenta de que el Señor nos llamó para preparar a los santos para la obra del ministerio, para enseñar y predicar las buenas nuevas a toda criatura, y ni la Biblia llegamos a leer, para que nos arrepintámos de nuestros pecados, tomemos nuestra cruz, dispuestos hasta morir por Cristo cada día, por ello, hoy mi amigo y hermano líder, que puede ser pastor, maestro, evangelista, profeta, o ujier, debemos retomar lo perdido, recuerda de donde has caído, recuerda en donde perdiste tu primer amor, recuerda dónde te encontró el Señor y volvamos a caminar bajo Su presencia, aún es tiempo, volvamos por nuestros pasos y regresemos a caminar con el Rey de Reyes y Señor de señores, mis amigos, mis hermanos, volvamos a la Biblia, como me dijo alguién «en mi iglesia caminamos de acuerdo a la Biblia» pero jamás me invito a visitarlos para ver si es cierto, en fin seguimos, SI, paramos NO, nos vemos en unas horas (espero que usted vuelva), bendiciones.

Un momentido, un pensamiento más, como escribo al principio, somos coherederos con Cristo, y gracias a eso, los pastores y demás bendecidores (perdón por usar esa palabra, pero la otra, suena medio feo) nos dicen que debemos reclamar, ordenar, pedir, exigir, nuestros milagros, pero queremos solo la mitad del pastel, la otra mitad, ya que vamos a tener todo lo que es de Cristo, bueno, los golpes, insultos, latigazos, escupitajos, golpes y por último la crucifixión, viene también con el paquete, pero digame ¿quiere también eso?, seguro que NO, pero mi amigo, queremos ser como Pablo, que se escribió medio Nuevo Testamento, como José que era el dueño de Egipto, pero no queremos ser apedreados, ni vendidos, quisieramos que la esposa de Potifar nos corretee, pero no queremos ser esclavos, o sea solo queremos las bendiciones, no mi amigo, la herencia es completa, pero te hago una pregunta antes de irme a dormir, ¿estas dispuesto a cargar tu cruz y estar dispuestos a todo, por seguir a Cristo?, nos vemos buenas noches y felices sueños.

Señor: ¿esté sermón es para mí?

Que tal queridos amigos, nos volvemos a encontrar, en este mundo globalizado, la información corre por todas direcciones y si usted sabe buscar, obtendrá un gran tesoro para poder crecer en conocimiento, he estado estudiando detenidamente en estos últimos días, he escuchado predicas, y visto algunas predicas, he buscado en la Biblia algunas cosas que se decían desde el pulpito y verdaderamente quería ponerme a llorar, se predica cada cosa que no podría explicarlo, si es que no me pusiese a pensar en que nuestra gente, muchos de nuestros hermanos cristianos no escudriñan la Biblia, muchas veces el único tiempo en que toman su Biblia entre sus manos para leer los dos o cinco versículos que se utilizan para hacer un sermón, es el domingo durante el servicio, por lo que al no conocer la Palabra de Dios, no podemos comparar lo escrito por inspiración del Espíritu Santo, de lo que en un tiempo de oscuridad ha enseñado el predicador en cuestión, por lo tanto mucho de lo que se escucha desde los asientos de una congregación con aceptados como ciertos, a pesar de que hay algunos, (muy poquitos) que levantan su mano para decir «no es así» somos tachados de divisionistas y hasta de herejes, en fin, pero mi hermano, y les voy a poner luego el video, hay un par de pastores que al hacer una campaña monetaria (o sea pro fondos, o sea sacar dinero) llegan a decir que Maria, la madre de Jesús tenía probablemente una cantina en donde vendía vino, y la familia trabajaba allí, y la gente grita !Amen!, allí es donde les digo hay algo que tiene que cambiar, por eso aqui sigo con el libro de Richard Baxter «El pastor reformado», algunas cosas más seguiremos transcribiendo de este libro escrito por los 1600, imáginese en esos tiempos ya debían de cambiar o cambiarlos por otros a los pastores y maestros que dirigían a las congregaciones de esos entonces, pero hoy aquí mi hermano, es igual, hay cada líder que verdaderamente no se sabe qué predica, por favor lea con detenimiento, si conoce o tiene un amigo pastor, maestro, profeta, pasele la voz a que entre en nuestro blog y lea lo que aquí está escrito y nos deje un comentario, gracias y empecemos.

Sea diligente en mantenerse en una buena y saludable condición espiritual. Primero predique sus sermones a sí mismo. Su pueblo se fijará si usted ha pasado mucho tiempo con Dios y serán beneficiados. Lo que ocupa más su corazón se comunicará más eficazmente a ellos. Confieso que cuando mi corazón está frío, entonces mi predicación es fría. Si nuestro amor, fe o reverencia disminuyen pronto se manifestará en nuestra predicación, quizás no tanto en lo que predicamos sino en la manera en que lo hacemos. Y nuestro pueblo sufrirá. Por otra parte, si estamos llenos de amor, fe y celo, entonces nuestro ministerio traerá refrigerio y aliento.

Hermanos, guarden sus corazones para mantenerlos libres de las concupiscencias, las pasiones y la mundanalidad. Mantengan su fe, su amor y su celo. Pase mucho tiempo en comunión con Dios. Si no hace esto, entonces todo irá mal. Usted debe obtener de El, el fuego celestial para consumir sus sacrificios. Si su fervor es artificial usted no puede esperar la bendición de Dios. Los pecados vergonzosos y las herejías comienzan normalmente con desviaciones pequeñas. Frecuentemente Satanás se aparece como un ángel de luz para atraerle hacia las tinieblas.

Si usted cede ante el orgullo o cae en el error, entonces usted será una maldición en lugar de una bendición para el pueblo de Dios. Por lo tanto, tenga cuidado tanto para su propio beneficio, como para el de otros. Yo pienso que un ministro debería cuidar su corazón especialmente antes de ministrar en público. Lea algún libro espiritualmente estimulante o considere la gran importancia de su mensaje o piense en las grandes necesidades espirituales de su grey. Suba al púlpito en el celo del Señor, para que los corazones de los oyentes puedan ser calentados, antes de salir del servicio.

Asegúrese de que su estilo de vida no contradiga su enseñanza, de otro modo, terminará deshaciendo todo el bien que pudiera haber hecho. Si nuestras vidas son inconsistentes, la gente pronto pensará que hay muy poca verdad en el cristianismo y que nuestra predicación es solamente palabrería. Si lo que decimos es en serio, entonces pondremos en práctica lo que decimos. Una sola palabra de soberbia, una explosión de enojo, o un solo acto egoísta pueden destruir rápido todas sus labores. Si usted no anhela el éxito del evangelio, entonces, ¿Porqué está en el ministerio? ¿Acaso no está preparado para aguantar insultos y ofensas, no está dispuesto a controlar su temperamento, a mortificar su orgullo y a acomodarse a los pobres para ganar almas? Es extraño ver como algunos predican muy cuidadosamente, pero viven descuidadamente. Debemos tener mucho cuidado de ser hacedores de la palabra y no solamente “habladores”, engañándonos a nosotros mismos (vea Stg.1:21). Debemos ser tan cuidadosos acerca de nuestra forma de vivir, tal como somos cuidadosos para predicar. Si deseamos ganar almas, entonces ésta será nuestra meta, tanto cuando estamos en el púlpito, como cuando estamos fuera de el. Sea diligente para usar toda su vida para Dios y no simplemente su lengua.

Bueno mi amigo aquí nos quedamos, regresamos pronto, espero en Dios que lo que escribimos, sea de bendición en su caminar, sabedores mi amigo de que todo lo que se diga o escriba aquí debe ser comparado con la Biblia que es nuestra Guía, bendiciones y regresamos en un rato.

Tened cuidado de vosotros mismos

Mi querido hermanito y/o hermanita y extraviado que llega a este tu blog de hoy en adelante, sin saber como poder luego librarnos de la verdad que aquí se escribe, bueno hemos regresado muy rápido y es que luego de conversar y dejarles un libro que encontrar y ponerse a leer “El pastor reformado” de Richard Baxter, pues decidí mejor dejarles algunos textos del libro, ya que me imagino que la falta de tiempo, el trabajo, los niños, el futbol y tantas cosas importátisimas nos van a impedir que busquemos el libro, pero como les digo, algo les dejo, especialmente dedicados a los pastores, maestros, profetas y tanto líder que deambulan por allí, ya sabe, tome su Biblia, un buen café y aquí le transcribo algo de dicho libro.

“Tened cuidado por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos, para pastorear la iglesia del Señor, la cual adquirió para sí mediante su propia sangre”. (Hechos 20:28, RVA).

Primeramente, tenga cuidado de usted mismo. Asegúrese de que ha sido verdaderamente convertido. Tenga cuidado de no estar predicando acerca de Cristo a otros, mientras que usted mismo esté sin Cristo. Se les ha prometido una recompensa gloriosa a los fieles predicadores del evangelio, pero usted jamás disfrutará de esta recompensa, a menos que usted mismo haya recibido primeramente el evangelio. Hay muchos predicadores que están ahora en el infierno, quienes advertían muchas veces a sus oyentes de la necesidad de escapar de el. ¿Acaso espera que Dios le salve a usted por haber ofrecido el evangelio a otros, mientras que usted lo rechaza? Dios nunca prometió salvar a los predicadores, sin importar cuán dotados fuesen, a menos que ellos fueran convertidos.

Ser inconverso es terrible, pero ser un predicador inconverso es mucho peor. ¿Acaso no tiene miedo de abrir su Biblia y leer acerca de su propia condenación? ¿Cuando usted predica el evangelio, acaso no se da cuenta que está incrementando su propia culpa, al rechazar al Salvador que proclama? Sin embargo, es común que un predicador inconverso no se percate de su propia condición. Diariamente tiene contacto con verdades preciosas y exteriormente vive una vida santa. El denuncia el pecado en otros y les anima a vivir una vida santa. Cuán trágico es morir de hambre teniendo el pan de vida en las manos y animando a otros para que coman de el. Si esto es verdad acerca de usted, entonces le aconsejo que se predique a sí mismo antes de continuar predicando a otros. ¿Acaso le ayudará en el día del juicio decir: “Señor, Señor, he predicado en tu nombre”, solamente para escuchar las terribles palabras “apártate de mí, no te conozco”? Le aconsejo que confiese sus pecados delante de su grey y les pida que oren por la conversión de su ministro.

No es inusual encontrar ministros que sean inconversos. Su predicación será fría y sin vida, si Cristo no está en su corazón. Ojalá que cada estudiante de teología (especialmente en los seminarios) entendieran esto. ¿De qué vale estudiar si esto no nos conduce al conocimiento de Dios y de su gracia salvadora? Si Dios en su misericordia salva a estos ministros, entonces, ellos tendrán un conocimiento de El que jamás se hubieran imaginado. No se puede conocer nada correctamente, a menos que se conozca a Dios. Nada en el universo entero puede ser conocido correctamente, a menos que sea conocido en relación con su Creador.

Cuando Dios creó al hombre era perfecto y vivía en un mundo perfecto. Todas las cosas revelaban la gloria de Dios. Si el hombre no hubiera pecado, habría incrementado continuamente su conocimiento de Dios y de sí mismo. Pero, cuando el hombre buscó el conocimiento para sus propios fines, entonces perdió el verdadero conocimiento de Dios y de su creación. El conocimiento que obtuvo resultó ser vano y vacío.

Bueno mis amigos, nos vemos luego, creo que con lo que les he dejado de «El pastor reformado» es motivo suficiente para buscarlo y leerlo con detenimiento, pero no me diga «Eso es de Satanás» hace unas semanas, estaba con mi iPad leyendo detenidamente un libro y un hermanito, me preguntó cuantas versiones de la Biblia tenía en mi iPad, le dije que ninguna y que estaba leyendo un libro, dio un paso atrás, como si no me hubiese peinado y estaba que espantaba, pero me dio a entender que «sólo la Biblia» lo demás no servia, y bueno estos hermanitos abundan y es cierto que sólo la Biblia, pero cuando la lectura no es parte de nuestro diario vivir, si los libros nos producen alergia, aparte de que leer un libro y tener que pasar las páginas como que es cansado, bueno, pretextos, la cosa es que buscamos cualquier pretexto porque simplemente no nos gusta leer, y decimos y aseguramos que queremos conocer más y tener sabiduría, mis amigos hay buenos libros, lo importante es que nosotros nos decidamos a agarrarlos, no muerden, lo peor que puede pasar es que nos enseñen la verdad y tengamos problemas con nuestra ignorancia, bueno mejor lo dejamos allí, pero mi amigo la Biblia es nuestro ABC, pero algunos pastores han escrito muy buenos libros que nos pueden servir para entender la Palabra de Dios, imáginese este libro que hoy tratamos fue escrito alrededor del 1600, y aún hoy tiene vigencia, pero que como no nos gusta leer, nunca nos enteraríamos de que existe y mucho menos sabríamos qué dice, bendiciones y nos vemos.

Siervo de Jesucristo

Bueno mi querido amigo, ayer les deje una preguntas que me imagino que alguna de ellas, sino todas usted en algún momento se las ha hecho, hoy vamos a conversar un poquitín al respecto, por lo cual aparte de la Biblia, que le servirá para ver si lo que le digo es cierto, le dije una jarra de café, sobre todo en el momento de la meditación, porque luego de leer lo que aquí escribimos, piense si tenemos o no razón y si decimos la verdad, aparte si tiene dudas, dirigase a su pastor, al profeta (estos tienen cada respuesta que mi amigo, se asombrará), al líder de varones, o de mujeres, a los ujieres, ó a la que vende las hamburguesas a la salida del templo, si hay maestro en su congregación, pues hagale las preguntas que usted tenga al respecto, pero mi amigo, es tiempo de crecer en el concocimiento de nuestro creador por medio de su Palabra, la Biblia. De lo contrario seguiremos enanos espirituales.

«Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios» (Romanos 1:1)

Mi querido hermano, Pablo era el vocero oficial encargado de anunciar el evangelio a toda criatura. Si por un momento leemos Efesios 3:4 veremos «leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo», ese judío sobresaliente con educación griega y ciudadanía romana, con una tremenda capacidad de líderazgo, fuerte motivación y expresión bien articulada, fue llamado por Dios de manera especial y directa para su conversión y dotación.

Quiero que usted preste atención a este versículo, que debe de ser muy importante para nosotros porque nos indica lo que usted y yo debemos de ser, antes de cualquier cosa o de empezar a hacer algo para Dios, antes de un ministerio o convertirnos en pastor, o maestro o profeta, la posición de Pablo es que era un siervo de Jesucristo, lo que usted y yo debemos de ser: «siervos», su autoridad como apóstol y su poder con base en el hecho de haber sido apartado para el evangelio de Cristo. Siervo o esclavo, alguien que no tiene libertad, o sea pertenece a su amo, el apóstol se había entregado de todo corazón y totalmente motivado por amor, al Amo divino quien le salvó del pecado y de la muerte, tal como ha ocurrido con usted y yo, si es que verdaderamente hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador.

Pero al saberse siervo también establece la autoridad de su ministerio, con base en el hecho de que él ha sido llamado a ser apóstol. Ojo aquí mis hermanos Pablo no se ofreció como voluntario para ejercer tal oficio, ni tampoco fue elegido por los hermanos en la fe, ni fue como hoy en día que cualquiera es apóstol, pastor, profeta, se autonombra o entre dos o tres amigos y entre gallos y medianoche, lo hacen pastor, profeta, apóstol, maestro, profeta de pacotilla que no pueden el domingo profetizar si es domingo y hasta tienen ahora el titulo de doctor en divinidad (Dios mio como anda el mundo cristiano) no, mi hermano llamado por Jesucristo, para servirlo, por ello se llama siervo, porque sirve a un propósito y a un Amo, El recibió un llamado divino por parte del Señor Jesucristo mismo, ¿y usted líder?.

Pablo dijo en 1ra de Coritntios 9:16 «Me es impuesta necesidad: y !ay de mí si no anunciaré el evangelio» (y hay iglesias que por años, oran y hacen ayunos para que Dios les de una visión, aquí la tienen: «me es impuesta necesidad de anunciar el evangelio») Dios le había asignado una tarea que nunca había soñado ni pedido, y él sabía que estaría en serios problemas si no era obediente en el cumplimiento de su comisión divina, mi hermano si hoy los pastores, profetas, maestros de tantas iglesias, lo mismo que apóstoles, verdaderamente entendieran lo que aquí nos enseña Pablo, le aseguro que las cosas cambiarían y se enseñaría la verdad del evangelio, a toda criatura y en todo lugar, y no tendríamos tanto neofíto (por no llamarlos sinverguenzas) metido de líder que su único interés es aprovecharse de las ovejas. Porque deberíamos entender que la amistad del mundo es enemistad con Dios, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿o trato de agradar a los hombres? Pues sí todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10). Aquí escuchen bien líderes, y cada hermanito con detenimiento, debemos buscar la amistad con Dios, haciendo su Palabra y enseñando la verdad, y no enseñar como hoy en día un evangelio diluido que solo suena bien a los oídos pero que lleva por montones al precipicio del abismo.

Apóstol o enviado a llevar las buenas nuevas a toda criatura, Pero hoy los falsos maestros, falsos profetas y falsos apóstoles entre otros han plagado al pueblo de Dios, había uno que llegaba a una congregación y exigía su pago por el fin de semana argumentando de que el obrero es digno de su salario, y los hermanitos corrían detrás de él, Ellos corrompieron a Israel antiguo, así como hoy corrompen a la iglesia, la cual muchas veces no tiene la madurez ni el conocimiento para poder discernir la verdad de la mentira, y muchas veces es porque lo que se nos predica o enseña es bueno para nuestros oídos, pero nos aleja de la verdad, como también del cielo.

Para los pastores, maestros, profetas, apóstoles y demás sería bueno que empiecen a recorrer alguna libreria cristiana y busquen el libro «El pastor reformado» de Richard Baxter, allí mi amigo, entre otras cosas dice que el líderazgo deben estar seguros de ser en verdad redimidos, y en segundo lugar que estén seguros de haber sido llamados por Dios para ejercer su ministerio.

Pablo fue llamado y enviado por Dios como apóstol, su vida entera estaba apartada para el servicio del Señor. Incluso una persona quien ha sido llamada por Dios a ejercer un tipo u ocupar un lugar especial de servicio, no puede ser efectiva si además de eso no es separada para Dios y para el evangelio de Dios. Una de las palabras finales por hoy será y quizás la más importante «para el evangelio de Dios» ojo no es para cualquier evangelio, es para el evangelio de Dios, que nos lo ha entregado por medio de la Biblia, por eso debemos dedicarle mucho tiempo para poder escudriñar el libro de Romanos, porque ¿quién sabía mejor que Pablo mismo cuán buenas eran en realidad las buenas nuevas?

Bueno mis hermanos nos vamos, medite lo que usted aquí ha leído, y retome su Biblia, y preguntése así mismo ¿soy siervo de Jesucristo? ¿ He sido llamado para servir a Dios en el ministerio que tengo? ¿he sido apartado y estoy enseñando el verdadero evangelio de Dios?, o «profetizaron en nombre de Dios, pero Dios no habló», Lo recuerda, bueno lo dejamos, quizás las respuestas no le gusten, sobre todo a aquellos que hacen el evangelio un negocio, en fin, Dios les pague de acuerdo a sus actos, bendiciones y nos vemos pronto.

Seguimos en la intercesión

Hermanos, seguimos por aquí, vamos a seguir hablando de intercesión, y es que por todas partes escucho, pide y se te tiene que dar, porque lo ha prometido, y suena bien y pedimos como si todo fuera para nosotros, un día se me acerco una señora y me pido que orará por ella, su necesidad era un marido y sacó su lista de cómo lo quería, otro hermanito queria dejar su diezmo para que su negocio prosperará, otro se me acerco y quería un carro del año, y así, porque les hemos enseñado que deben de pedir y que Dios tiene que cumplir sus promesas de hacernos felices, pero hoy vamos a ver un poquito de cómo debemos estar, cuando pedimos y no es pedir por pedir y abrir las manos para ordenar lo que nos prometieron, y ordenamos, y encima algunos líderes de iglesias nos enseñan a ordenar y reclamar lo que es nuestro y corriendo Dios ordena y deben salir todos los ángeles y arcángeles a traernos y rápidito todo aquello que ordenamos, parece que nos metimos al restaurant «ven por tu milagro» y aparece el mesero y nos trae el menú y nos dice qué vamos a pedir y nosotros que estamos con hambre, pedimos, nuestro filet mignon con papas (casa, carro, novia, dinero, trabajo), y todos deben salir corriendo a traernos nuestro platillo, lo mismo que nuestra Coca Cola y el postre (viajes, con todo pagado, un negocio y nuestra cuenta corriente repleta de dinero), pedimos como si fuera gratis, sin darnos cuenta de que tenemos que ver primero si tenemos dinero para pagar la cuenta, pero como nos dijeron, tu pide y se te dará, no importa si tenemos o no dinero la cosa es pedir y mi querido amigo, asi no es, ese es un evangelio diluído, es un evangelio anorexico, que no precisamente es la Palabra de Dios, ni enseña sobre la vida eterna, pero mejor salga corriendo y en Starbucks pida su capuchino con un pastelito, (lleve dinero, no es gratis) regrese tome su Biblia y empecemos realmente.

Estube leyendo la separata que sobre intercesión me dieron hace unas semanas y creo que debemos escudriñar un poquito más al respecto, porque es fácil pedir, la cosa es cómo debemos de ser o estar los que pedimos, y yo sé de la misericordia de Dios que son nuevas cada mañana, pero las normas escritas en la Palabra de Dios siguen vigentes aún.

Mientras Dios tuvo potestad absoluta sobr el hombre, le concedió todo, sin que éste tuviera necesidad de pedirlo. Pero desde que el hombre se entregó a Satanás, Dios ya no puede darle nada libremente (ojo aquí para aquellos que viven en el pecado y cada día piden su navidad, hasta el grado de exigir su milagrito). Excepto que el hombre se lo pida, por que El es respetuoso de la decisión del hombre, de su libre albedrío. Dios no puede hacer nada por la humanidad excepto que alguien (un intercesor) se lo pida, la voluntad de Dios no se puede hacer en este mundo excepto por medio de la vida de aquellos que se entregan a El. Y la voluntad de Dios es que el hombre tenga lo que le pertenece: salud, prosperidad y paz.

Para esto es la oración, para pedirle a Dios lo que nos pertenece, pero tiene que ser conforme a Su Palabra (Juan 16:24), como El nos enseña en la Biblia (Juan 14:13-14; 16:23-24). Entonces Dios responde.

Quiero aquí detenerme un ratito y vamos a reproducir lo que dice la Biblia en los versículos bíblicos de Juan, veamos detenidamente, «pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará, Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea cumplido» (Juan 16:22-24). Amigos, hermanos, todo es aquí un pequeño paquete, mire bien nadie os quitará vuestro gozo y para que vuestro gozo sea cumplido, tiene una relación tremenda, no es pedir cualquier cosa, sino todo aquello que os de gozo, el mismo gozo que nos da como el volver  a ver a Jesús, o sea todo lo que pidamos no es ni para nuestro deleite simplemente, o sea ni tu carro, ni tu trabajo, ni el viaje, ni la prosperidad en tu negocio (prosperidad, debemos buscar el verdadero significado bíblico), pero mi hermano, si tienes gozo en tu vida y en tu corazón por tener a Jesús en ti, cuando pidamos, la respuesta debe darnos el mismo gozo, por lo que el intercesor debe tener en cuenta esto, tenemos en nuestra vida el gozo de saber que Jesús es el Señor de nuestra vida, y como tal actuamos, hablamos, pensamos y oramos.

«De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos». (Juan 14:12-15) amigos aquí deseo y pido al Espíritu Santo que nos muestre más allá de lo que a simple vista se lee, miremos detenidamente, nos gustan estos versículos, sobre todo «mayores cosas harán» pero solo vemos hacer milagros, resucitar muertos, multiplicar los peces, nosotros queremos hacer eso y mayores cosas, pero dice bien «el que cree en mi» o sea el que hace su voluntad completa, no la parte de milagros solamente, sino «todo» «todas las obras» hasta dar su vida por todos nosotros, ¿usted lo hará?, llegará a dar la vida por sus hermanos ¿de verdad?, está dispuesto a pasar las penalidades que pasó Jesús por sus discípulos, si usted hace y puede llegar a hacer mayores cosas que Jesús, desde milagros hasta entregar su vida e ir al Padre, entonces mi hermano es que está en condiciones de ser un intercesor, de lo contrarios unáse a nuestro grupito de oradores que solo oramos y que si sucede algo, saltamos y brincamos de alegría, pero pocos son los que verdaderamente se comprometen a hacer la voluntad de Dios, y vivir una vida entregada a Dios. Luego dice, y lealo bien, sin que se nos atragante el pan dulce en la garganta, para que pidas, y recibas «Si me amáis, guardad mismandamientos» o sea si amamos a Jesús y esto nos asegura el pedir, es que tenemos que guardar sus mandamientos, ojo todos, no dice el que más nos guste, sino todos sus mandamientos, o sea mi amigo, aqui es donde volvemos a lo mismo, si usted no se compromete a hacer la voluntad de Dios, olvídese de pedir, pero si la Palabra de Dios es el centro de su vida, si Jesús es verdaderamente el Señor de toda su voluntad, y si usted es esclavo por amor de Jesucristo, pedid y todo será dado porque pedira de acuerdo a la voluntad de Dios, ¿le seguimos o nos bajamos?

Entonces mi hermano aquí lo dejamos, bendiciones y recuerde la Biblia es para leerla, aprenderla, pero mejor: para hacerla, cuidese, volvemos pronto.

¿Cuánto tiempo?

Amigos, hermanos y hermanas en Cristo, seguimos, hoy estoy en casa y no hay nada mejor que poder comunicarme con ustedes de lo que vengo aprendiendo sobre la Palabra de Dios, el presente post, le pido a usted líder, maestro, pastor, evangelista, que lo lea con detenimiento, como dijo el pastor un domingo, rumeando las palabras, o sea dedicando sus cinco sentidos y tratando de discernir todo lo que se dice aquí para usted.

«Deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados» (Romanos 1:11)

Hace algunos años. una joven de nuestra iglesia, que era estudiante en una universidad de la ciudad, me dijo: «Aprendí una gran lección de uno de sus sermones acerca del amor. Siempre pensé que amaba a mis niñitas de mi clase de la escuela dominical de cuarto grado. Todas tienen vestiditos adornados y la más linda sonrisa».

Ella siguió diciendo: «Un sábado estaba en un partido de fútbol de mi escuela, algo que hago todos los sábados, y el Señor me indicó que esa no era la forma adecuada de preparar mi lección de escuela dominical. Como asistía a los juegos del sábado, tenía la costumbre de enseñar una lección el domingo por la mañana que era muy superficial. Dios señaló que en realidad yo no amaba a aquellas niñitas como yo pensaba, ya que no sacrificaba nada de mi propia vida para darles algo de valor eterno».

Ella terminó nuestra conversación diciendo: «Así que de ahora en adelante no asistiré a ningún otro partido de fútbol hasta que mi lección esté terminada y sienta que puedo impartirles algo de valor eterno».

Ahora viene la pregunta, querido amigo, pastor, maestro, ¿verdaderamente amamos a nuestros discípulos, qué cuándo preparamos las clases de estudio bíblico, o los sermones del domingo, les queremos dar lo mejor que el Espíritu Santo pone en nosotros? o simplemente tratamos con cumplir el ritual y los hacemos leer, opinar, meditar, o perder el tiempo en vez de sacrificarnos y sacar lo mejor de nosotros en el servicio a Dios y darles a nuestros discípulos todo aquellos que venimos aprendiendo de la mano del Espíritu Santo, vedaderamente cada pastor, maestro ¿hace el esfuerzo y toma el tiempo necesario para estar con el Espíritu Santo? y preparar algo que sea un buen nutriente para todos aquellos que ven en sus líderes a aquellos hombres y mujeres que les encaminan en la verdadera enseñanza de la Palabra de Dios, piénselo y le aseguro que sus clases y sermones cambiarán, y si no sucede así, vuélvase a hacer la pregunta ¿verdaderamente Dios me llamó al ministerio?, porque he visto, escuchado, cada clase y sermón, que lloro pidiendo a Dios perdón por lo que vienen aprendiendo sus hijos, bendiciones y nos seguimos comunicando, le aseguro que hay para rato.

Entrega – Servicio – Adoración

Bueno queridos amigos, seguimos con dos estudios pequeñitos, tan solo como una introducción a lo que viene y para hacernos pensar y decidir en la forma de servir y adorar al Señor.

«Testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu» (Romanos 1:9)

En la actualidad, empleamos la palabra espíritu de la misma manera que el apóstol Pablo la empleó en el versículo que leímos, pudiéramos observar a un deportista que juega muy bien y entonces comentar que mostró un espíritu fogoso, que significa que todo su ser estaba participando en su esfuerzo. Esta es la forma en la que Pablo servía al Señor.

Pablo nunca sirvió al Señor sin una entrega sincera. Al hacerlo así, se distinguió de los mercenarios, cuyo trabajo era externo y no sincero (Juan 10:11-13). Así que sea como Pablo, y haga un esfuerzo sincero en su servicio a Dios.

Les dejo un canto de adoración, para que usted tome unos momentos y se ponga a pensar, ¿cuál es la forma en que vengo (usted) sirviendo a Dios?, si verdaderamente lo esta haciendo en espíritu o simplemente por cumplir y no dando todo su ser en el servicio a Dios, luego de nuestro canto de adoración seguimos con otro pequeño pensamiento.

«Que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional» (Romanos 12:1)

Cuando muchos piensan en la adoración, se imaginan los vitrales de una iglesia y los inmensos órganos. Pero en la Biblia, la misma palabra que se emplea para describir la adoración también significa servicio.

La mayor adoración que puede rendírsele a Dios es servirle. Para Pablo, el servicio significaba una entrega absoluta. Pablo escribió a Timoteo «Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia» (2 Timoteo 1:3). Pablo estaba diciendo que se podía mirar en lo más íntimo de su ser y ver que servía a Dios con todo su ser. El servicio de Pablo era un acto de adoración. Era profundo, genuino y sincerio. Esa es la verdadera medida de la genuina espiritualidad. La única forma de servir a Dios es con una entrega absoluta.

Bueno mis queridos hermanos, los dejo aquí, ingrese a su lugar secreto y a solas con Dios, hagáse la pregunta ¿mi servicio a Dios, es verdaderamente genuino? y sigamos, debemos seguir sirviendo al Señor con todo nuesto ser, con todo nuestro corazón, entendiendo a quien servimos, pero en forma genuina, solo por amor y sin ningún interés, no por el milagro, no por el nombre, solo por saber de que es el creador de nuestras vidas y de que ha perdonado todos nuestros pecados y que ya no vivimos nosotros sino Cristo en nosotros.

Bendiciones y nos vemos pronto, en unas horas más.