¿Orando en forma persistente y efectiva?

Nos volvemos a encontrar pero ahora con un frio que pela los huesos, desde hace un par de días, que bajo la temperatura, estamos a punta de chocolate caliente, con leche de vaca de lata, pero con su pancito y es que viene haciendo mucho frío, sobre todo para mi que soy friolento, y encima toda la semana he trabajado muy temprano por lo que tengo frío aún, pero bueno hay que seguir, y eso que en otros estados, el frío es mas intenso y hasta nieve cae, oramos por todos aquellos que están pasando necesidad en el otro lado del USA, Nueva York, entre otros estados que fueron azotados y siguen por las tormentas, pero hoy vamos a leer un poco y es que sabe mi amigo, he venido escuchando y poniendo mucha atención a diferentes oraciones, (incluyendo la mía) por alguna necesidad, por sanidad, por algún milagro, por las comidas, etc, y me puse a estudiar un poco y encontré a un pastor que en el siglo XVII, o sea que han pasado muchos lustros, llamado John Preston que nos dice a la letra sobre la oración:

Si se lleva a cabo de una manera demasiado formal o habitual, sería mejor que la omitiera completamente; porque el Señor considera sus oraciones cualitativamente no cuantitativamente. Cuando es una imagen externa, un cadáver de oración, donde no hay vida, no hay fervor, Dios no le da importancia. No se engañe, es una mentira muy común. Pueda que la conciencia de un hombre estuviera sobre él, si la omitiese por completo. Por lo tanto, cuando hace algo, su corazón se satisface, y así empeora cada vez más. Por consiguiente, considere que el cumplir con el deber no es lo que el Señor hace caso, sino que él pide que se haga de tal amnera que se pueda lograr el fin y se efectúe aquello por lo cual usted ora.

Si un hombre ordena a su sirviente a ir a un sitio, no es el hecho de que vaya de aquí a allá lo que a él le importa, sino que lleve a cabo su tarea. Así es con todas las demás obras. A él no le interesa la formalidad del rendimiento, sino que se haga lo requerido de tal manera que pueda serle útil. Si usted envía a un sirviente a que haga una fogata, y él va y reúne madera verde y pone carbón por ababjo, esto no es hacer una fogata. El debe conseguir madera seca, o soplarla hasta que arda y sea adecuada para su uso.

De modo que cuando su corazón no es adecuado, cuando parece madera verde, y usted llega para calentarlo y encenderlo por medio de la oración a Dios, puede ser que cunmpla con este deber, y salga con el corazón frío y destemplado como estaba antes. Amado mío, esto no es cumplir con este deber. El deber se lleva a cabo con eficacia cuando su corazón es estimulado por él, y se adapta a un mejor ritmo y temperamento que el que tenía antes.

Si usted halla lujuría, su tarea allí es resolverlo por medio de la oración, para razonar sobre el asunto, para objetar delante del Señor, y no ceder hasta poner todo en orden en su alma, hasta perfeccionar su corazón a través de Dios. Y si usted encuentra que su corazón se aferra demasiado al mundo, debe dejarlo y apartarse de eso. Si nota que está sin vida, sin ganas e indispuesto, debe elevar su alma al Señor y no ceder hasta que se avivve. Esto es llevar a cabo el deber de una manera aceptable al Señor, de otro modo, es un rendimiento hipócrita puesto que el hombre no está dispuesto a dejar el deber ni a efectuarlo fervorosamente y de manera viva y celosa.

Aquel que lo omite es una persona profana, y el que lo hace celosamente y a propósito es un hombre santo; pero el hipócrita se halla en medio de ambos. Hace algo pero no a conciencia. Y, por lo tanto, si se da cuenta de que ha hecho este deber descuidadamente de un día al otro, negligente y superficialmente, sepa que eso es un rendimiento hipócrita. Por consiguiente, cuando pasamos mucho tiempo exhortándolo a que constantemente haga este deber, recuerde que aun lo tiene que hacer de una manera tal que tenga valor y vida, para que pueda ser aceptable a Dios.

Desgraciadamente, todos los creyentes nos podemos relacionar hasta cierto punto con las  palabras acusadoras de Preston. No hay nada tan sagrado que Satanás no invada. De hecho, cuanto más sagrado sea algo, más deseo tiene de profanarlo. Sin duda hay pocas pocas cosas que le agraden más que ponerse entre los creyentes y su Señor durante la intimidad sagrada de la oración. El pecado nos seguirá hasta la misma presencia de Dios; y no hay pecado más poderoso o destructivo que el orgullo.

(De aquí en adelante escribo yo) El llegar a creer que porque oramos y levantamos las manos estamos haciendo la voluntad de Dios, y le voy a poner un pequeño ejemplo de cómo poco a poco nos vamos acomodando o haciendonos creer a nosotros mismos que nuestras oraciones son dignas de ejemplo o sea nos convertimos en orgullosos, y debe o tiene la obligación Dios de escucharnos, durante un tiempo, me puse a escuchar mis propias oraciones y las oraciones de amigos, pastores y maestros por las comidas, un tiempo de acción de gracias y oración, y note que todas tienen un común denominador y parece (ojo quizás haya excepciones) de que se convierten con el paso del tiempo en meras repeticiones de textos identicos y hasta utilizamos las mismas palabras, los mismos ademanes y hasta la misma expresión en el rostro, para luego convertirse en un cumplir y en un terminar rápido porque todos tenemos hambre y Dios conoce nuestro corazón y Amén, todos felices y contentos, pero como decía nuestro amigo Preston, cumplimos con la oración, la hacemos y hasta quizás hasta las lágrimas de cocodrilo derramemos, pero no hay el fuego del alma que nos acerca al trono de Dios, sino el cumplir que nos acerca al plato de comida, por ello, mi amigo algo debe de cambiar en nuestro interior, debemos de llegar a entender que verdaderamnte significa orar al Señor, hacer nuestro trabajo, pero poner en ello la vida, arreglando nuestra falta de acercamiento al creador por culpa de nuestros pecados, ponernos a cuentas con Dios y acercarnos en sumisa oración, para levantarnos a hacer su santa voluntad. Por ello también muchas oraciones no son contestadas, porque se hacen como mera rutina, como algo repetitivo, simplemente como nos sabemos hijos del Rey, Dios tiene la obligación de contestarnos, tenemos ese orgullo malsano que impide que verdaderamente nos acerquemos a Dios con un reconocimiento de que somos pecadores y que solicitamos su perdón, pero muchas veces nos acercamos a exigir nuestro milagro y esto debe de cambiar, un día, por amor a Dios, escuche su propia oración y quizás pueda escuchar lo orgulloso que se siente al hacerla, nos vemos pronto, bendiciones y comprese una grabadora, le aseguro que le ayudara para saber que es lo que ora. Yo tengo una si quiere se la presto.

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