Encontramos este video en youtube, vamos a ver si estan todas las partes para que usted nos vaya acompañando a medida que hablemos sobre «El asesinato de Jesús», escrito por el pastor John Macarthur, esperamos sus comentarios, pero sobre todo su reflección personal, (entre usted y Dios), bendiciones y seguimos en el camino.
Buscando la verdad
El traidor consuma su acto
Bueno mis queridos hermanos, amigos, conocidos, visitantes asiduos, caminantes que hacen el camino y uno que otro extraviado que nunca falta, a todos gracias por llegar por aquí, hoy seguimos con «El asesinato de Jesús» el pastor John Macarthur nos dá una manota para poder aprender un poco más respecto a los últimos días del ministerio de Jesús aquí en la Tierra, por lo que prepárese y Biblia en mano, iPad si tiene uno, si no tiene uno aún, no se preocupe una vez más corra a la primera tienda de Apple y comprese uno, y todos podremos de disfrutar de una buena lectura, y bueno aparte de todo siga visitandonos y leyendo.
Continuemos: Bien pudo ocurrir que la reprensión de Cristo (de lo que hablamos en el post anterior) selló lo que había sido una creciente desilución en la mente de Judas. Después de todo, como casi todos, él esperaba a un Mesías que libertaría a Israel de la opresión romana y seguidamente establecería su trono. Judas (como los otros discípulos) sin duda esperaba compartir la gloria y el poder de ese reino (Mateo 20:20-21). Pero como ocurrió que Jesús hablaba más y más acerca de su rechazo y de su muerte inminente, Judas perdió el entusiasmo de seguir al Señor. Había permanecido por tres años esperando que Jesús accediera al trono de David y lo ascendiera. Sus motivos todo el tiempo al parecer eran la codicia y una sed egoísta por el poder.
A eso hay que añadir el hecho de que estaba sustrayendo dinero de la bolsa de los discípulos, de la que era responsable. Contempló con resentimiento como regalos tan costosos, una libra de nardo y alabastro, eran sacrificados en un acto de simple adoración. Y Judas al contemplar cómo se evaporaba la posible ganancia de un desfalco planificado, pudo haber tomado la decisión ahí mismo de compensar la pérdida mediante la entrega de Jesús. Y pudo haber sido en ese preciso momento que tomó la decisión final de cometer un acto de traición mediante la entrega de Jesús en manos de sus enemigos.
Lucas registra el hecho de que el mismo Satanás entró en Judas en ese mismo tiempo (Lucas 22:3). Actuando a través de la ambición de Judas y aprovechándose de un corazón no regenerado que ya para ese tiempo había totalmente rechazado a Cristo; el diablo literalmente poseyó a Judas para efectuar el acto traidor que estaba a punto de ocurrir. Mateo dice: «Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde enonces buscaba oportunidad para entregarle» (Mateo 26:14-16). Desde el punto de vista de sus enemigos, las cosas iban muy bien.
Nadie, sino solo Jesús lo comprendió en ese momento, pero un plan superior realmente estaba obrando. Era el plan eterno de Dios soberano, ese plan había sido establecido desde antes de la fundación del mundo. Y desde el mismo inicio de la conspiración, el hecho del control soberano de Dios es claramente manifestado por todas las profecías que se cumplieron a medida que el drama se desarrollaba en perfecta armonía con el propósito eterno de Dios. Así que la primera y más básica lección que aprendemos del asesinato de Jesús es la verdad de que Dios permanece absolutamente soberano sobre todas las cosas, incluso cuando parece que el plan más inicuo diseñado por pecadores está a punto de conseguir un éxito siniestro.
Nos vemos, los dejo aquí para que ustedes mediten sobre lo que acabamos de leer, busque en su Biblia los versículos bíblicos, y dejenos un comentario que nos permitirás saber que piensa, luego nos seguimos viendo, estamos ya entrando a la parte central de toda está semana y no se olvide él lo sigue esperando. Bendiciones.
Cristo es ungido para su sepultura
Bueno amigos seguimos aqui, hoy como es de costumbre, agarre su Biblia de preferencia Reina Valera 1962, por versión, si no tiene no se preocupe, tomese su tiempo y subase en su carro o como un servidor tome el trencito y dirijase a la primera libreria cristiana que encuentre y adquiera una, le aseguro que no se arrepentira, luego con la alegría de tener su Biblia nuevecita, es tiempo de abrirla y ponerse a leerla, si ya tiene una, quitele el polvo y hoy vamos a leer algunos versículos que allí se encuentran, preparese como siempre un buen café, de una caminata hasta el comedor y tome asiento comodamente y Biblia en una mano, su computador o iPad en la otra y empecemos o mejor dicho continuemos porque esto ya tiene algunos post, si recien llego por aquí, dele una miradita a los anteriores post, para que todos estemos en la misma línea, y vayamos al grano:
Mateo incluye una conmovedora viñeta que expone más ampliamente el control soberano de Dios de los acontecimientos que conducen a la crucifixión. Aparece en absoluto contraste con la conspiración que se tramaba en el palacio del sumo sacerdote. Allí, hombres que odiaban a Jesús tramaban su muerte. Aquí, una mujer que lo amaba le prepara para la sepultura: «Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía ser vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues ha hecho conmigo buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella» (Mateo 26:6-13).
Fue María quien ungió a Cristo con el prefume (Juan 12:3). Juan dice que no solo ungió su cabeza, sino también sus pies, y enjugó sus pies con sus cabellos. Probablemente estaba deliberadamente emulando a la prostituta perdonada descrita en Lucas 7:36-39, quien también ungió los pies de Jesús con sus cabellos. Ese ungimiento tuvo lugar en Galilea, en la casa de un fariseo, en un tiempo más temprano en el ministerio de Cristo. María, una seguidora cercana de Cristo, sin duda sabía de ese incidente y tocada por adoración que motivó el gesto de aquella mujer, hizo lo mismo, con el ungüento más caro que pudo comprar.
Los discípulos estaban indignados. La liberalidad de María les parecía una extravagancia exagerada. Después de todo, razonaban, el alabastro pudo haberse vendido y el dinero de la venta dado a los pobres. El relato de Juan nos informa que Judas era el instigador en propagar ese sentimiento. Su preocupación difícilmente era tan nobe como trató que pareciera: «Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que echaba en ella» (Juan 12:6).
Es de notarse que Judas era el tesorero del grupo. Eso pone de manifiesto cuan confiable era (vea Salmos 41:9). Y el hecho de que otros siguieron su dirección en este instante revela que había conseguido no solo su confianza, sino también su respeto. Evidentemente, ninguno de los otros discípulos jamás sospecho que Judas se convertiría en traidor, porque incluso cuando Jesús profetizó que sería traicionado por uno de ellos, ninguno apuntó hacía Judas. Todos parecían dudar de ellos más que de Judas (Marcos 14:19).
María, que siempre había prestado más atención que muchos otros a las enseñanzas de Cristo (Lucas 10:39), pudo haber comprendido más que otros. Evidentemente ella comprendió que Cristo estaba en un punto decisivo e importante de su ministerio terrenal. Parece improbable que María estaba plenamente consciente de que la muerte de Cristo estaba muy cerca. Probablemente ella pretendió que su gesto fuera simplemente un acto de adoración profunda.
Pero habría un significado simbólico en el acto que había sido soberanamente diseñado por Dios. Jesús dijo: «Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura» (Mateo 26:12). De ese modo vemos nuevamente la mano soberana de Dios en la dirección del desarrollo de cada acontecimiento.
Hasta aquí llegamos hoy, pero le hago una pregunta para que la vaya pensando hasta nuestro próximo encuentro dentro de una horas: «María tubo un acto de adoración hacía Jesús, dio lo mejor que tenía y lo más preciado que tenía, lo ofrecio por amor, usted y yo ¿qué tenemos para dar a nuestro Señor Jesús? le damos , ¿lo mejor de nuestras vidas?, ¿lo mejor de nuestro tiempo?, ¿lo más preciado que tenemos?, ¿le damos a nosotros mismos?, buenas preguntas verdad, bueno solo usted tiene las respuestas, nos vemos en unas horas, veremos como el traidor consuma su trato con los sacerdotes. Bendiciones y no se pierda, aún falta mucho.
La conspiración contra Jesús
Bueno queridos hermanos, seguimos, hoy con un nuevo post, por favor, tenga a la mano su Biblia, la va a necesitar y en un tiempo de tranquilidad, cuando los niños se han dormido, cuando la TV está apagada, cuando todas sus amistades de Facebook, esten en los brazos de Morfeo, (ojo esten durmiendo, no vaya a pensar mal) y sobre todo cuando usted tenga el deseo de aprender junto con todos nosotros, tómese un tiempo y empecemos a leer, un café le aseguro que le vendra muy bien, para no dormirse, pero sobre todo luego de dar un detenido paseo por este post, por favor refleccione y entremos al camino y dejemos también nuestras huellas. Pero empecemos.
El drama de la crucifixión comienza en Mateo 26, donde el complot para asesinar a Jesús es incubado. En realidad, en un sentido importante, la vida completa de Cristo había sido un prólogo para ese momento. El condescendió al hacerse hombre con el propósito expreso de morir (Juan 17:27; Filipenses 2:4-7; Hechos 2:14). Todo en su vida era una preparación para la hora de su muerte.
Jesús había dicho a sus discípulos en numerosas ocasiones que iba a morir en manos de aquellos que lo odiaban. De hecho, mucho antes de su última jornada en Jerusalén: «Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres y le matarán» (Mateo 17:22-23; 16:21; 20:17-19).
La hora había llegado, y una imparable cadena de acontecimientos habían comenzado que terminaría con su asesinato. Su última semana de ministerio terrenal se acercaba a su conclusión. Cristo acababa de concluir su Sermón del Monte de los Olivos, el gran sermón profético que abarca Mateo 24-25. Pero sus pensamientos no estaban lejos del tema de su muerte. Mateo escribe: «Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado» (Mateo 26: 1-2). Sabía que su hora había llegado. El plan soberano de Dios para la redención de los pecados estaba a punto de realizarse. Y aunque hombres inicuos estaban conspirando en aquel momento la ejecución de su muerte, eso no era secreto para la mente del soberano y omnisciente Cristo.
Solo unos pocos días antes, El cabalgó triunfante en la ciudad, mientras las mutitudes gritaban «Hosana» desde ambos lados de las calles. A los discípulos, ante cualqueir ojo humano, parecía como si El fuera barrido al trono mesiánico con una imparable ola de apoyo popular. Pero Jesús sabía la genuina verdad. La opinión pública es muy variable. La justicia nunca triunfará a través de la opinión pública de ninguna manera. Las multitudes aduladoras eran atraídas por los milagros de Jesús, pero no estaban preparados para reconocer su pecado y entregarse a El como Señor. Es totalmente probable que muchos de los participantes en la multitud que gritaban hosannas a El al principio de la semana eran los mismos que chillaban: «Crucifícale», «Crucifícale» antes de que terminara la semana.
No obstante, los dirigentes judíos, amenazados por la evidente popularidad entre el pueblo de Jerusalén, se reunieron clandestinamente para discutir qué hacer con El. Mateo describe la escena:
«Entonces los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tubierón consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo» (Mateo 26:3-5).
El malvado complot a la postre tendría éxito, pero solo en consonancia con el programa de Dios. De hecho, si el asesinato de Jesús no hubiera sido parte del plan eterno de Dios, nunca habría ocurrido. Jesús dijo de su vida:
«Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre» (Juan 10:18).
Aquí nos quedamos, en unas horas seguiremos, hay mucho aún en el tintero, espero que lo haya dejado pensativo y que aún tenga el tiempo para entrar en el verdadero camino, bendiciones y nos vemos luego. Cuento con su visita.
¿Quién mató a Jesús?
Queridos amigos, hermanos, visitantes asiduos a este blog, cristianos domingueros y verdaderos seguidores de Jesucristo, hoy continuamos con la serie de posts que hasta el próximo domingo vamos a escribr por aquí, con la ayuda del pastor John Macarthur que en su libro titulado «El asesinato de Jesús» tratará de este tema tan controversial que iremos publicando para que usted pueda tener una visión más amplia de lo que sucedió verdaderamente en los días anteriores a la crucifixión, el llamado viernes Santo, hasta su resurrección, le aconsejo que si tiene una Biblia a la mano, empiece a darle una mirada, y aunque usted no lo crea vamos a poder aprender todos juntos algo más respecto a la muerte de Nuestro Señor, no es cuestión de religión, es cuestión de fe, pero empecemos, le aseguro de que no se va a arrepentir (aunque quizás si, pero de sus pecados), empecemos.
A lo largo de los años el pueblo judío generalmente ha llevado la peor parte. La expresión «asesinos de Cristo» con frecuencia se ha empleado como un epíteto racial por personas equivocadas y por promotores del odio. Y tristemente, la acusación de matar a Jesús frecuentemente ha sido usada para justificarlo todo, desde crímenes detestables hasta holocaustos contra los judíos. Aun crímenes se han efecuado en el nombre de Jesús, ese fanatismo se origina en motivos satánicos y no en ningún caso amor genuino por Jesús.
Leemos en el Nuevo Testamento que la conspiración para matar a Jesús fue encubada en un concilio secreto presidido nada menos que por Caifás, el sumo sacerdote:
«Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron en concilio, y dijerón: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.
Así que, desde aquel día acordaron matarle» (Juan 11:47-50, 53)
Ese concilio, que claramente implicaba al sanedrín, el concilio gobernante en Israel durante el tiempo de Cristo, incuestionablemente era culpable. Y hay un sentido claramente legítimo en el que la culpa del crimen fue compartida no solo por los principales sacerdotes y los gobernantes, sino también por el pueblo de Israel (vea Lucas 23:13). Fueron los que gritaron: «!Crucifícale, Crucifíacle!» cuando compareció para ser juzgado delante de Pilato (Lucas 23:21). Esa fue la razón por la que Pedro, hablando en Jerusalén el día de Pentecostés se dirigió a los «varones israelitas» y dijo «prendisteis y matasteis [a Cristo] por manos de inicuos, crucificándole» (Hechos 2:22-23).
¿Pero eran los judíos más culpables que otros de la muerte de Cristo? Seguramente que no. Fue, después de todo, Poncio Pilato, un gobernador romano gentil, el que lo sentenció a muerte. Y lo hizo en conciencia con Herodes Antipas, que (aunque llevaba el título de «rey de los judíos») no era judío, sino un idumeo, un gobernante extranjero, odiado por los judíos, cuyo trono le fue otorgado por el César.
En realidad, el asesinato de Jesús fue una amplia conspiración en la que participaron Roma, Herodes, los gentiles, el sanedrín judío y el pueblo de Israel; grupos diversos que aparte de este suceso casi nunca estaban en pleno acuerdo el uno con el tro. De hecho, es significativo que la crucifixión de Cristo es el único acontecimiento histórito donde todos esos grupos sumaron sus fuerzas para conseguir un objetivo común. Todos eran culpables. Juntos llevaron la culpa. Los judíos como raza no eran ni más ni menos culpables que los gentiles.
¿Interesante verdad?, lea su Biblia, pregunte, indague, nos vemos luego, para seguir con este interesante tema hasta su culminación, nos vemos, bendiciones.
Jesús: sus últimos días
Una conspiración sin precedentes de injusticia, crueldad e intereses politícos y religiosos sentenció a un hombre inocente al más bárbaro método de ejecución jamás concebido. La víctima no era un hombre cualquiera. Jesús era Dios encarnado. El Creador de la vida que moría. ¿Cómo algo así pudo ocurrir? ¿Quiénes fueron los espectadores, los farsantes, los impostores y los héroes? ¿Qué pasó en el Aposento Alto esa noche, en las sombreas del Huerto de Getsemaní o en el pretorio mientras esperaba la sentencia de Pilato? ¿Cuál es el significado de las últimas frases de Jesús pronunciadas mientras respiraba con dificultad clavado en la cruz? ¿Le gustaría revivir en su mente y corazón, de manera real, esta historia que ocurrió hace poco más de dos mil años?
Al poner en orden la narración desde la perspectiva de los que participaron en ella, juntamente con John Macarthur lo invitamos a pasar unos días con nosotros y revivir la más terrible injusticia de la historia humana, el triunfo sin precedentes de la soberanía de Dios y la pasión de Cristo. Desde hoy hasta el domingo 24 de Abril, día a día iremos narrando pasajes de los que el pastor John Macarthur ha llamado «El asesinato de Jesús», le aseguro que su vida va a cambiar si verdaderamente cree en que Jesús es Dios encarnado. Nos vemos y recuerde tenemos una cita de honor para aprender un poco más de La Palabra. Bendiciones.
John Macarthur: Adoración
Bueno amigos, conocidos, visitantes perdidos en la inmensidad de Internet, que buscaban por buscar y llegaron por aquí, si a ti que no llegaste por casualidad y que ves la adoración como algo que suena bien, que atrae a la gente y que nos hace pasar un buen domingo en el servicio, que nos hace llorar por lo que sentimos, como si Dios fuera solo sentimientos, mira y escucha, quizás solo quizás cambies de parecer y empieces a adorar a Dios como Su Palabra dice que debemos de adorarle, nos vemos, y recuerda: El aún espera por ti, mientras puede ser hallado, encuentrale.
A todos los pastores
A todos los pastores, predicadores y trabajadores del Evangelio que agradan a las multitudes:
He notado que ustedes hablan de la cantidad de almas que han visto “venir al Señor.” El sólo pensar en ello les hace sentirse aceptados. ¿Puedo hacerles una pregunta? ¿Cuántos han visto que se han arrepentido? Ustedes pueden regocijarse, pero los ángeles en el cielo sólo se regocijan cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). Por favor, permítanme recordarle al joven rico que corrió y se postró ante Jesús y así mismo se paró y se fue. Ustedes pueden hallar eso en Marcos 10. Señor/Señora, ¿no se da cuenta usted que esto es lo que muchos están haciendo? Ellos pueden haber “venido a Jesús” pero en la misma hora se “fueron tristes” sin arrepentimiento.
Soy un predicador callejero. Yo tengo que lidiar con muchos de los que ustedes han “guiado a Jesús” en las calles mientras estos se hallan bajo un ebrio estupor. Yo persuado a hombres y a mujeres a que se vuelvan de su pecado y obedezcan a Jesús, sí, ellos me dicen que son salvos. Ellos han ido a sus avivamientos, cenas, y asados. Ellos han disfrutado del “compañerismo”, de toda la plática sobre pesca, autos, y deportes, casi igual que como lo hacen con su pecado. Yo derramo lágrimas de angustia orando que ellos se arrepientan y se conviertan, mientras ustedes se glorían en “un trabajo bien hecho.” Yo hago a un lado mi reputación y mi vida para persuadir a hombres y a mujeres a que huyan de la ira que ha de venir; mientras ustedes ganan estatura y reputación. Ustedes besan bebes y abrazan niños, mientras que a mí, sus “convertidos”, me escupen y me ponen sobrenombres. Si tan solo ustedes supieran el dolor y la frustración que le han causado a Cristo, temblarían de vergüenza.
Yo tiemblo y temo lo que ustedes han hecho. Mi corazón estalla en dolor por todas las almas a las que ustedes han ayudado a ir al Infierno. Ustedes vacunan a los pecadores contra la Verdad. Luego de que ustedes los han inoculado con auto-confianza, ellos ahora le sonríen al lugar donde pasaran la eternidad. Ay, que poco saben ellos que cuando lleguen a la eternidad levantarán sus ojos en tormentos. Yo les rogué que se arrepintieran, pero ustedes les han dicho que sólo necesitan confesar. ¿Por qué hacen eso? ¿Odian ustedes a Cristo? ¿Odian ustedes a los hombres y a las mujeres como yo? ¿Se glorían ustedes en el dolor y en la tribulación que nos han causado?
Lloro cuando pienso en ustedes de pie ante el Tribunal del Juicio de Cristo. Señor/Señora, ¿no sabe usted que en Proverbios 17:15, dice, “El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación al Señor”? ¿Es eso lo que usted ha hecho? Ustedes les dicen a los hombres y a las mujeres que ellos son salvos, mientras se revuelcan en la maldad. Ustedes dicen, “¡bienvenido a la familia!” La Biblia enseña que si vives en pecado eres del diablo (1 Juan 3:8). ¿Son ustedes de su familia?
¿No tienen ustedes poder en la oración? ¿Ustedes sólo “cree en sí mismos”? ¿Son ustedes sólo una marioneta en un hilo? ¿Cuándo la gente tira, ustedes simplemente les siguen? ¿Por qué hacen ustedes esto? Yo les ruego y les imploro que no acomoden a la gente en sus pecados. Ellos perecerán si no se vuelven del pecado. Su “negocio” podrá florecer, ¡pero ellos perecerán! Por favor, no sigan haciendo esto. Les pido desde lo profundo de mí ser: dejen de agradar a los hombres más que a Dios. Por favor sólo prediquen la Biblia. Por favor, solo prediquen y deje que el Espíritu confirme. Por favor, yo les ruego, paren éste insulto a toda la justicia. Ustedes puede que no escuchen a mis palabras, pero por favor, por lo menos escuchen a Cristo derramando lágrimas sobre su patética excusa de “predica.”
Llorando y en dolores de parto,
Un Predicador Callejero
Tomado de joshparsley.org
Creo que esta demás hacer un comentario, pero bueno pastores, ¿pararan sus predicas de bendición y prosperidad? No creo hay muchos intereses de por medio, nos vemos, pero recuerden, Dios si toma nota de lo que dicen.
Un video de Paul Washer, ¿Revestido de poder?
Mi querido amigo o visitante, cristiano convertido o asistente dominguero, cuando veas el presente video comprenderas lo que eres realmente, pueda que estes en la iglesia por años, probablemente eres ya un líder, o quizás simplemente un visitante asiduo, pero hoy nuevamente la Palabra de Dios se acerca a tu vida, escuchala, ponla en tu corazón y decide cuál será tu siguiente paso, nos vemos, hoy es tiempo de arrepentimiento y perdón, solo sigue sus pasos.
¿Estás preparado para ese día?
Bueno mi amigo, caminando por esas calles de Dios, con mi iPad bajo el brazo, leyendo un libro y diciendome que ya salió el nuevo iPad 2, que tiene mejores prestaciones que el que tengo (iPad 1), maquinando lo que debo de hacer para estar el 11 de marzo, entre aquellos que van a comprase su iPad 2, aunque veremos, hay que sumar, restar, multiplicar, pero jamás dividir para que alcance el dinero, bueno me senté a tomar un café Starbucks, con un pan dulce como siempre, y empece a meditar, sobre mi lectura, (ya les contare más adelante lo que estaba leyendo) y a hacerme una serie de preguntas, y te las hago a ti mi amigo o amiga cristiana o creyente en la segunda venida de Cristo, si creen que falta, puede ser, si crees que demora su venida, puede ser, si crees que te harás viejo o vieja antes de su segunda venida, puede ser, pero y si no es así, ¿cómo estas para ese encuentro? díficil respuesta verdad, yo todavía tengo las piernas que me tiemblan por las posibles respuestas, no las que yo tengo, sino las que Jesús puede tener para mi, aunque yo sé que algunos dirán a todo pulmon, «cuando quiera, yo estoy listo», siempre hay uno que otro insensato, como el que nunca leyó la Biblia y lo hicieron pastor.
Bueno errores y equivocados siempre van a existir, pero sigamos con nuestra perorata, siguiendo en mi esfuerzo de aplanar las calles con mis zapatos de payless, busque por aquí y por allá y encontré este video mírelo detenidamente, algún día puede y va a pasar, pero ¿serás de los que lloran o no?, cuidado, pero recuerda, cualquier día puede pasar.
Cuales son los frutos que tu tienes para presentarlos ese día, y no me vengas como ese hermano que un día llegó a la iglesia con dos grandes bolsas, y agarró unas fuentes y depositó dentro de ellas un montón de diferentes tipos de frutas, uvas, mangos, manzanas, peras, platanos, mandarinas, sandias, papaya, melones, fresas que tanto me gustan (no vi leche condensada, pero no importa), entre otras cuantas más, yo me acerque, un poco con duda, pensando que se pondría a venderlas y convertir la iglesia en un mercado, solo faltarían los emparedados de pollo y su Coca Cola y teniamos nuestro restaurant, cristiano eso si, y le pregunte, hermano: ¿perdóneme pero a qué se debe todo esto?, el hermanito ni tonto ni perezoso me dice mirandome a los ojos: como ustede me enseñaron que por sus frutos los conoceran, pues traje la mejor fruta que pude encontrar, para que vea lo buen cristiano que quiero ser, bueno no me rei en su cara porque se llevaba la fruta, pero le tube que explicar, pero sabe mi hermanito, mucha gente que ha pasado y pasa años metido en la iglesia, aún no entienden lo que significa que por sus frutos los conoceran, hagamos buenos frutos, pero frutos de arrepentimiento, de vida cambiada, de rendimiento a Dios, de un caminar haciendo Su voluntad. Mejor allí lo dejamos, sino predico. Nos seguimos comunicando.