Escudriñar… o simplemente repetir

Hola…

Qué bueno que estás aquí otra vez.
Toma tu café… y si puedes, siéntate sin apuro.
Hace calor… bastante.
Y mientras uno ve noticias de incendios, de sequías, de tierras que esperan lluvia… no sé por qué… pero no puedo evitar pensar en otra sequedad.

Una más silenciosa. La nuestra.

¿Estamos creciendo… o solo pasando el tiempo?

A veces me hago una pregunta que no siempre me gusta:

¿realmente estamos creciendo… o solo estamos acumulando años dentro de la fe?

Porque no es lo mismo.
Hay gente que lleva años… pero sigue en el mismo lugar.

Y no hablo de errores… eso es otra cosa.
Hablo de profundidad. De entender… o al menos intentar entender.

La fe que no incomoda

Hay algo curioso. Podemos pasar horas hablando de cualquier cosa:
fútbol… política… problemas… incluso temas “religiosos”.

Pero cuando alguien intenta ir un poco más profundo… el ambiente cambia.

Se vuelve incómodo. Silencioso.
Como si estuviéramos entrando en un terreno donde ya no queremos seguir.

Y entonces uno empieza a sospechar algo:

¿y si no es falta de tiempo… sino falta de interés?

El manual… que solo abrimos cuando algo falla

Dicen que la Biblia es como un manual.
Y tiene sentido.
Pero… seamos honestos un momento:

¿cuándo la abrimos realmente?

Cuando algo se rompe.
Cuando hay enfermedad.
Cuando hay miedo.
Cuando hay incertidumbre.

Ahí sí buscamos… rápido… una respuesta.
Un versículo.
Una promesa.

Pero cuando todo se calma… la cerramos.
Y la dejamos ahí… como si ya no hiciera falta.

Entonces la pregunta cambia:

¿buscamos dirección… o solo soluciones rápidas?

El problema de que otros piensen por nosotros

Hoy hay mucho contenido.
Libros… videos… frases… “enseñanzas”.
Todo resumido.
Todo digerido.
Todo listo para consumir.

Y eso… parece útil.
Hasta que uno se da cuenta de algo incómodo:

estamos entendiendo la fe… a través de lo que otros entendieron primero.

Y eso no siempre es malo… pero tampoco es suficiente. Porque llega un punto donde uno tiene que sentarse… abrir el texto… y enfrentarse a lo que dice.

Sin filtro. Sin resumen.
Sin alguien que lo explique antes.

Mucho movimiento… poca raíz

Hay algo que también me hace pensar.
La actividad.
Gente que está en todo.
Que corre… que ayuda… que participa… y parece que todo está bien.

Pero a veces… solo a veces… uno se pregunta:

¿eso es crecimiento… o solo movimiento?

Porque uno puede estar ocupado… y aun así… vacío.
Puede hacer mucho… y entender poco.

Y cuando no hay raíz… cualquier idea nueva… cualquier voz firme… cualquier promesa bonita… nos mueve.

Cuando no sabemos… creemos todo

Y ahí viene el problema.
Cuando no hay profundidad… todo suena bien.
Todo parece verdad.
Todo promete algo.

Y uno empieza a aceptar cosas… no porque sean correctas… sino porque suenan bien.

Porque alivian.
Porque emocionan.
Y quizás la pregunta no es quién enseña mal… sino algo más directo:

¿con qué estamos comparando lo que escuchamos?

Las excusas que ya conocemos

A veces decimos:
“no tengo tiempo”
“nadie me enseñó”
“no sé por dónde empezar”

Pero luego aparece una reunión… una salida… un evento… y ahí sí hay tiempo.

Y no está mal.
Pero deja una duda en el aire:

¿qué lugar ocupa realmente Dios… en nuestro día a día?

Antes de cerrar

No se trata de saber más… ni de parecer más espiritual.
Se trata de algo más sencillo… y más difícil al mismo tiempo:

dejar de repetir… y empezar a entender.

Poco a poco.
Sin prisa.
Pero en serio.

Y te dejo una última pregunta… de esas que no siempre tienen respuesta rápida:

¿tu fe te está transformando… o solo te está acompañando?

Gracias por este momento.
A veces no se trata de encontrar respuestas… sino de no dejar de hacerse preguntas.

Nos vemos en la próxima charla.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

Deja un comentario