¿Tiene una regla a la mano?

Bueno mi amigo vamos a hablar de medidas, por lo tanto, busque en su armario, un centímetro, o una regla, o un metro, si no hay nada, busque entre las mochilas de sus hijos, me imagino que encontrará una reglita, necesitamos ello, para el tema de hoy, le aseguro que le va a dejar pensando, por lo cual primero para empezar, un buen café, si ya tomó demasiados por hoy, empiece con un Jamba Juice y si encuentra un pastelito, invite, porque volvi de cabeza mi cocina y no encontré ni siquiera una galletita, en fin con hambre seguimos.

“Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Efesios 2:4)

La mejor vara de medir el amor en la vida de un cristiano puede ser el perdón. Es porque Dios nos demostró su amor desde el punto de vista del perdón. La Biblia pudo habernos enseñado que de tal manera amó Dios al mundo que ha hecho flores o árboles o montañas. Pero ella enseña que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El dio a su Hijo para perdonarnos. Eso muestra sin dudas el amor de Dios más que las flores, los árboles o las montañas.

Entonces mi amigo, si usted cree, ya la hizo, pero tengo una pregunta ¿qué significa creer? porque hasta los demonios creen, entonces, el creer viene con algo más, todo aquel que cree en Jesús, está haciendo su voluntad (ojo la voluntad de Jesús), allí es la diferencia, muchos creen, pero no todos son sus discípulos, muchos dicen creer, y van los domingos al templo, pero de allí no pasan, cuando ven el costo, cuando sacan cuentas, cuando ven el compromiso, prefieren seguir siendo visitantes y pertenecer a la multitud, pero no convertirse en discípulos. El discípulo, cree, entiende lo que significa que el Padre haya dado a su unico Hijo para el perdón de nuestros pecados, y eso se llama amor.

Ahora si, saque su reglita de juguete, o su metro, o simplemente su Biblia, y mida su amor. Pregúntese; ¿Amo? Si no ama, no es de Dios, porque los hijos de Dios aman a los demás (1 Juan 4:7-8). ¿Cómo puede saber si usted se caracteriza por el amor? Pregúntese: ¿Estoy enojado con alguien por algo que me hizo? ¿A menudo  me enojo con los demás, ya sea que exprese o no mi enojo? ¿Hablo de los demás lo que no debo hablar? ¿Si alguien no piensa igual que yo, me enojo y no escucho? ¿Siempre quiero hacer lo que yo pienso, sin pensar que otros tienen opiniones diferentes? ¿Verdaderamente he dejado todo aquello que digo que he dejado, o me molesto cuando alguien me reclama mi proceder?, Esas son las características de su antigua manera de vivir; características de las que debe librarse a fin de amar y perdonar a los demás.

Bueno amigos, los dejo pensando, ya regresamos, pero, en su lugar secreto, en ese sitio en donde usted y Dios se encuentran solos, hagase las preguntas y tiene dos opciones, seguir como hasta hoy o cambiar, arrepentirse, pedir perdón a Dios y levantarse y seguir adelante convertido en un discípulo de Jesucristo, bendiciones y nos seguimos viendo. Lo espero.

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