¿Qué, perdonar, yo?

Setenta veces siete… perdónense los unos a los otros… vuelva la otra mejilla… perdone como el Señor lo perdonó. Podemos echar fuera estas frases de nuestra mente como si fueran viejos clichés, o dardos como aspirina a otros que están luchando con agravios legítimos de otra persona. Pero el perdón no es un concepto superficial. Dios lo toma en serio. Tan en serio que El nos ha dado una opción en cuanto al perdón. La obediencia a su Palabra es esencial.

Hoy en día es popular la venganza; no el perdón. Con frecuencia se ostentan las represalias como una virtud que refleja una auto-estima saludable. Ya se pregona como un derecho inalienable de libertad personal. La venganza es evidencia de la fortaleza del macho.

Nuestra sociedad se emborracha con las uvas de la ira humana. Furor en las carreteras, arranques de ira por parte de empleados insatisfechos, armas de fuego disparadas desde automóviles, y otros crímenes relacionados con toda clase de venganzas se constituyen en las marcas distintivas de esta generación. No es para sorprenderse que muchas personas estén transformadas por sentimientos de culpa, rabia, depresión y otras emociones destructivas.

Las dificultades típicamente más problemáticas de las personas que buscan consejo se verían significativamente reducidas (y en algunos casos completamente solucionadas) por medio de una comprensión correcta de lo que las Escrituras dicen acerca del perdón. El perdón no es un tema fácil, especialmente en una era compleja tal como la nuestra. Casi ningún concepto es más importante para la fe cristiana que el perdón. El evangelio mismo es un mensaje sobre el perdón de Dios, y la enseñanza de Cristo estaba llena de exhortaciones al pueblo de Dios para que se perdonaran constantemente unos a otros. Debemos encarar lo que las Escrituras enseñan sobre el pecado, la culpa y el perdón de Dios.

Nuestra necesidad de perdón divino es infinitamente mayor que cualquier perdón que pudiéramos ser llamados a extender a nuestros congéneres pecadores. A la persona que siempre tenga presente esta verdad, nunca le resultará un mayor problema perdonar a otros.

Recuerde, sin el perdón de Dios no tendríamos ninguna esperanza en absoluto.

John Macarthur “El poder del perdón”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: