El intercesor

Amigos empezamos, hoy sábado, temprano, nos levantamos con desgano y buscando un buen café, una donna, no encontramos tiramizu, y nos pusimos a estudiar, tomamos en nuestras manos la separata de Intercesión, y vemos cómo y cuáles son las cualidades de un intercesor, y vamos a hacer un comentario al respecto y la razón básicamente es que siempre escuchamos que ora, pide, ordena, declara, visualiza, en fin siempre es que tenemos la autoridad para hacer esto y aquello, pero muy poco o muy superficialmente tratamos sobre el estado del que ora, la relación que debe tener el intercesor con Dios, el compromiso en su caminar que debe tener el que empieza a pedir, por eso aquí mi hermano veremos justamente eso que desde los pulpitos falta, y es que muchas veces cambiamos el mensaje de arrepientete por el de todo esta bien, entonces vamos a darle una miradita a la Biblia y empecemos, ahora si a usted le intereso el post, escríbanos un comentario, gracias.

Todo intercesor tiene que negarse a sí mismo, negar su yo y la voluntad propia, pero eso sólo puede lograrse a través del Espíritu Santo, de su fe en Cristo y de permanecer con Jesús. El intercesor da su vida en amor y dolor por el otro; siente misericordia, sufre, llora, gime “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13), “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26) “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santo” (Romanos 8:27), el intercesor, debe conocer la voluntad de Dios para los santos y en base a eso es como debemos interceder, muchas veces nuestros propios buenos deseos, nuestro cariño por la persona nos hace pedir de acuerdo a nuestros propios sentimientos, allí es cuando nos equivocamos, debemos conocer la voluntad de Dios (para ello esta la Biblia) y en base a eso orar, porque no es lo que yo quiero, ni lo que creó que es lo mejor para tal o cual persona, sino cuál es la voluntad de Dios en esta situación para dicha persona, allí nuestra oración es cuando es escuchada y respondida.

Requisitos para que la oración del intercesor sea escuchada, 1) Que su relación con Dios sea la base de su vida, 2) Identificarse con la causa de la persona y saber la voluntad de Dios al respecto, sintiendo dolor, sufrimiento por esa causa, 3) Fe. Debemos discernir por qué vamos a interceder y no ponernos a orar a ciegas siguiendo a alguien o lo que es peor orando por cosas que nada tienen que ver con el Reino. Esto trae confusión, debe conocerse, identificarse, sentir amor y dolor pero sobre todo conocer lo que dice Dios al respecto, y cuál es su voluntad y sobre ello orar.

Un intecedor debe

1) Permanecr en la perfecta voluntad de Dios

2) Mantener una comunión profunda con Jesús

3) Ser santo como Jesús es santo

4) Morir al yo, diariamente

5) Creer y vivir la Palabra de Dios

6) Fe

7) Ayunar

8) Vencer toda influencia del mundo

9) Orar sin cesar

10) Amar a tu prójimo

11) Ser perseverante.

Pero de todos estos puntos el más importante es Permanecer en la perfecta voluntad de Dios, porque allí si cualquiera cosa que pidiereis al Padre en nombre de Jesús, El lo hará.

Nos seguimos comunicando, bendiciones y los dejo por unos momentos, pero seguimos, la intercesión es importante dentro de la vida de la iglesia, pero mis hermanos, el intercesor se acerca a Dios con las manos limpias, para que su pureza sea aún más blanca, cuidese. bye

¿Qué, perdonar, yo?

Setenta veces siete… perdónense los unos a los otros… vuelva la otra mejilla… perdone como el Señor lo perdonó. Podemos echar fuera estas frases de nuestra mente como si fueran viejos clichés, o dardos como aspirina a otros que están luchando con agravios legítimos de otra persona. Pero el perdón no es un concepto superficial. Dios lo toma en serio. Tan en serio que El nos ha dado una opción en cuanto al perdón. La obediencia a su Palabra es esencial.

Hoy en día es popular la venganza; no el perdón. Con frecuencia se ostentan las represalias como una virtud que refleja una auto-estima saludable. Ya se pregona como un derecho inalienable de libertad personal. La venganza es evidencia de la fortaleza del macho.

Nuestra sociedad se emborracha con las uvas de la ira humana. Furor en las carreteras, arranques de ira por parte de empleados insatisfechos, armas de fuego disparadas desde automóviles, y otros crímenes relacionados con toda clase de venganzas se constituyen en las marcas distintivas de esta generación. No es para sorprenderse que muchas personas estén transformadas por sentimientos de culpa, rabia, depresión y otras emociones destructivas.

Las dificultades típicamente más problemáticas de las personas que buscan consejo se verían significativamente reducidas (y en algunos casos completamente solucionadas) por medio de una comprensión correcta de lo que las Escrituras dicen acerca del perdón. El perdón no es un tema fácil, especialmente en una era compleja tal como la nuestra. Casi ningún concepto es más importante para la fe cristiana que el perdón. El evangelio mismo es un mensaje sobre el perdón de Dios, y la enseñanza de Cristo estaba llena de exhortaciones al pueblo de Dios para que se perdonaran constantemente unos a otros. Debemos encarar lo que las Escrituras enseñan sobre el pecado, la culpa y el perdón de Dios.

Nuestra necesidad de perdón divino es infinitamente mayor que cualquier perdón que pudiéramos ser llamados a extender a nuestros congéneres pecadores. A la persona que siempre tenga presente esta verdad, nunca le resultará un mayor problema perdonar a otros.

Recuerde, sin el perdón de Dios no tendríamos ninguna esperanza en absoluto.

John Macarthur “El poder del perdón”