Episodio 17: La «Revolución» Militar. El espejismo de la mano dura

Serie: «Café con Historia: El ADN de la Corrupción en el Perú»

Toma otro sorbo de café, porque ahora vamos a ver cómo una dictadura se disfraza de «moralizadora». El 3 de octubre de 1968, los tanques de Velasco Alvarado rodearon el Palacio, pero su primera misión fue ocupar el Congreso para confiscar y desaparecer toda la documentación de la comisión que investigaba el contrabando militar.

La «revolución» de Velasco se presentó como el fin de la «oligarquía corrupta», pero Quiroz nos revela que lo que realmente ocurrió fue una centralización brutal del poder que eliminó todos los contrapesos. Los militares tomaron el control de la justicia con decretos inconstitucionales que permitían al Ejecutivo nombrar a los jueces, destruyendo cualquier apariencia de imperio de la ley.

En este periodo aparece un personaje que luego sería nefasto: Vladimiro Montesinos. Siendo apenas un joven oficial, ya actuaba como espía de la CIA mientras trabajaba para generales izquierdistas, demostrando que la red de espionaje y desinformación era el nuevo lubricante del sistema. Pero más allá del espionaje, la corrupción se mudó a las nuevas empresas estatales.

¿Te acuerdas de EPSA y Pescaperú? Quiroz documenta cómo estas empresas, en lugar de servir al pueblo, se convirtieron en el botín de los militares en el poder. En EPSA hubo malversaciones monumentales en la venta de alimentos, afectando la comida de los más pobres. En Pescaperú, el general Tantaleán Vanini manejaba los fondos como si fueran su chequera personal, gastando en lujos y viajes en jet privados mientras la industria colapsaba por la ineficiencia.

Lo más irónico es que, bajo la excusa de la soberanía, el país se endeudó como nunca para financiar estas empresas ineficientes y compras de armas soviéticas que nadie supervisaba. La censura total de la prensa en 1974 terminó de cegar al público: ya no había periodistas que denunciaran los robos de los generales.

Velasco fue reemplazado por Morales Bermúdez en 1975 en un contexto de quiebra económica, pero el patrón no cambió: se persiguió a los «velasquistas» no por honestidad, sino por lucha de facciones, y se preparó una transición donde la corrupción se adaptaría a nuevas formas, como el narcotráfico que ya asomaba su cabeza en la selva.

¿Te das cuenta de la tragedia? Se destruyeron las instituciones democráticas bajo la promesa de limpiar el país, pero lo que nos dejaron fue un Estado elefantiásico, un Poder Judicial arrodillado y una deuda externa asfixiante.

Termina tu café, porque en la próxima charla hablaremos de cómo la democracia volvió en los 80 solo para encontrarse con una hiperinflación y un terrorismo que sirvieron de cortina de humo para que la corrupción llegara a niveles de película. ¡Nos vemos en el próximo episodio!

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

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