Se termino la vigilia, una remembranza

Hola amigos, acabo de regresar de la vigilia que tubimos en la congregación, empezamos a las 7:25 pm por problemas de instalación de los equipos de sonido y otros, termino a las 9:15 y de alli pasamos (yo ya no) a comer un bocadito y calabaza, calabaza cada quien para su casa, de camino me entro la nostalgía, no sé si dentro de algunos de mis lectores haya alguno de los hermanos o hermanas que haya asistido a alguna vigilia cuando estabamos todos juntos por alguna congregación, pero hoy recuerdo una que organice cuando estaba en Jubilee, hace tantos años que ya casi he perdido el poco pelo que tenía por ese entonces, pero quería recordar y vamos a darnos vuelo.

Sabe mi amigo invitamos con mi esposa a media iglesia, a mi casa a las 7 de la noche si mal no recuerdo, de un sábado, a las 5 ya estabamos con una pareja de hermanos que son más que simplemente amigos o hermanos en Cristo, son parte de nuestra familia, y de nuestra propia vida, juntos cantabamos, reiamos, pasamos increibles momentos, hemos estado juntos en las buenas y en las malas, en la tristeza y la alegría, en la pobreza y saliendo de ella y siempre damos gracias a Dios por la vida de ellos y de sus dos menores hijos, amigos de los nuestros, (seguimos) me comía las uñas, una porque no llegaban, otra porque yo era el que llevaría los estudios bíblicos, pero Dios es grande y empezó a traer a media iglesia, llegaron todos, uno a uno empezaron a llegar, con sus niños que se juntaron con los nuestros y en uno de los dormitorios hicieron su cuartel general de juegos y luego de sueño porque la noche era larga y más de uno se durmió.

Todos llegaron, alrededor de 40, y empezamos con los abrazos porque eso sí todos nos queríamos como una gran familia, con una oración, seguimos con las alabanzas a nuestro creador, a punta de CDs, la oración para empezar el estudio para crecimiento y compromiso del pueblo de Dios con su creador, luego la oración final de ese momento, las oraciones los unos por los otros, pasando luego a comer algo y descansar porque la noche era joven y volvimos a alabar y adorar, a encender una vela pidiendole a Dios que de esa misma manera enciendiera la luz de vida en nuestros corazones, oramos no solo por la iglesia, por los líderes (o sea uno que otro oro por mi), oramos por nuestro pastor, que a pesar del tiempo y la distancia, lo seguimos amando con todo nuestro corazón y dandole gracias a Dios por haberlo utilizado para consolidar nuestro matrimonio y ministerio, que el Espíritu Santo lo guie y pueda llevar en tu Palabra y tu verdad a todo tu pueblo, luego los cantos de alabanza y adoración, la interminable canción de gracias, por lo que estaba haciendo en medio de nosotros y en nosotros y en aquellos que llegaban a nuestra congregación, como dijo una señora, “me quede porque senti el amor de ustedes por todos los demás” y tenía razón, nuestro lugar de reunión diario, tenía algo especial podía sentirse la buena relación entre los hermanos, a pesar de las diferencias, estabamos unidos por el amor de Cristo, (Dios mío porque hemos perdido eso que tanto nos unió, que inclusive hoy de ese grupo son tan pocos los que quedan, quizás no llegamos a contarlos con los dedos de una mano, a aquellos que seguimos caminando juntos) pero bueno seguimos, otro estudio, para crecer y dejar el pecado, el compromiso con Dios y con su obra, el orar por el crecimiento de la iglesia, que Dios nos toque y nos transforme y nos utilice en su obra, y seguimos, algunos pasadas las 5 de la madrugada empezaron a desfilar porque al día siguiente o sea el domingo que ya era, tenían que prepararse para el servicio, los más valientes, llegamos hasta las 7 de la mañana con la última oración y también con el último plato de menudo que lo trajo mi comadre, imáginese cuanto traería que comimos todos, repetimos, y luego el domingo por la tarde después del servicio, regresamos a casa varios por el calentado, y estaba bueno, aquí le cuento un secreto solo lo como si lo cocina ella, soy pobre y delicado, ya se, le he pedido al Señor que me quite lo pobre, lo delicado no hay problema yo puedo vivir con eso, (mi comadre dice “bastate mi menudo”) en fin, mi hermano, pasamos una noche, día y tarde, llenos de conocimiento, alabando a Dios, llegamos al servicio no solo alegres sino habiéndonos reunido para aprender de Cristo, hicimos varias de estas vigilias, toda con personas que llegaban a concocer a Cristo a orar los unos por los otros, a alabar y a caminar con nuestra Biblia para poder hablarles a los que aún no conocían de Cristo y de su perdón.

Buenos tiempos, como dice el dicho “tiempos que no volveran”, he visitado varias iglesias y en alguna el pastor nos despedía a las 9 de la noche porque a esa hora él estaba acostumbrado a irse a la cama, en otras el pastor no asistía porque tenía que irse a dormir temprano, por eso estoy un poco decepcionado de las vigilias a las que asisto, oramos, cantamos, dos o tres testimonios, pan dulce, café y adios, por ello la remembranza, regrese a casa arrastrando los pies, con mi mente perdida en los recuerdos, de amigos que recuerdo con cariño y que hoy algunos están de vigilia con el Señor en los cielos, amigos que se fueron de nuestro lado, niños que en algunos casos ya son hombres y mujeres casados, algunos que ya ni nos conocen ni recordamos, personas que al volverlas a ver nos estrechamos en un abrazo lleno de tantos recuerdos que al mirar desde el puente de los recuerdos, el agua vuelve a pasar por debajo del puente y se queda en la pupila de mis ojos, porque sabe mi hermano, existía el amor por tu prójimo, y otros creen que el amor es un “abacho y becho” como decía mi menor hijo, no, es un sentimiento en que estas dispuesto a dejar todo por tu hermano, por tu amigo, porque te necesita, porque lo amas con el amor de Cristo, algo que debemos o debo volver a sentir por todos aquellos que son mi prójimo, ¿y usted, ama?, Recuerdo hoy una historia (a mi me encantan las historias) eran dos amigos soldados y a uno de ellos lo mandaron a hacer un reconocimiento, pasaron las horas y no regresaba, el amigo que se quedo, quería ir a buscarlo y todos le decían, no vayas, pero se fue, pasó horas buscándolo y luego de regreso lo traía a su amigo cargado y todos le dijeron ¿para qué fuiste, si esta muerto?, pero este amigo les dijo “cuando llegue estaba vivo y me dijo !Yo sabía que vendrías por mi!” mi amigo y hermano ese es el amor de Cristo “Yo sabía que vendrías por mi” porque sin ti mi Dios nada soy y nada puedo hacer, porque eres mi amigo, porque en medio de la dificultad, tu traes paz a mi vida, porque en medio de la tristeza, eres tu quien alegra mi alma y porque en medio de la enfermedad tu haces tu voluntad en mi, porque en medio de mi soledad, tu eres mi compañia.

Gracias Señor, por haberme permitido pasar tan bellos momentos, en que juntos los hermanos en armonía levantabamos nuestras manos para alabarte, donde con la luz de unas velas adoramos tu nombre y en donde pudimos ver tu gloria descender sobre tu pueblo, que algún día es mi ruego y clamor, podamos volver a juntarnos como entonces para seguir aprendiendo de tu Palabra y volviendo a juntar nuestras manos para poder alabar tu nombre, gracias mi Dios, y bendice tu iglesia, da sabiduría a los pastores para que puedan formar hombres y mujeres bajo tu presencia y dentro de las normas escritas en TU Palabra. Señor hoy te pido por Manantial de vida, trae sabiduría a los pastores, que recuerde que tu palabra dice que darán cuentas, que nosotros seremos imitadores de su fe, dales mi Dios la sabiduria para pastorear tu pueblo con la verdad de Tu Palabra, para que la enseñen a tiempo y fuera de tiempo, para que puedan preparar a los santos para la obra del ministerio y de que su primera obligación es convertirse en discípulos y hacer igual con tu pueblo, que la única razón para existir es para alabar y bendecir tu nombre, Dios, perdona nuestros pecados, y guardanos del mal.

Bendiciones amigos, y disculpen pero también tengo recuerdos y hoy por esas calles de San Jose, California, cuando arrastraba los pies camino a casa, recorde, que hay hombres y mujeres que estan comprometidos con Jesús y con la obra que nos ha encomendado, Pero mis amigos aquí lo dejamos, bendiciones y nos vemos mañana, será otro día y traera su propio afán, pero nada nos moverá de loque hemos creído, cuidense.

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