Respetando a todas las religiones (¿¿??)

Bueno mis queridos amigos, hermanos, visitantes, asiduos, extraviados que pululan por la red, bienvenidos, a este su blog, hoy vamos a ver algo interesante, bueno eso es lo que pienso yo, esperemos que al final usted también.

Recordará muy probablemente este acontecimiento. En los días que siguieron al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, muchos estadounidenses instintivamente buscaron valor y solaz en Cristo. Pero incluso allí, en un culto en la Catedral Nacional de Washington, D.C., que se transmitió en vivo a todo el mundo, un ministro cristiano elevó una oración en el nombre de Jesús pero dijo: “respetando todas las religiones”. ¿A todas las religiones? ¿a los druidas? ¿a los que adoran a los gatos? ¿a las brujas? El ministro cristiano, de una iglesia cristiana no debe sentirse obligado a condicionar, ni a pedir disculpas por orar al único Salvador verdadero.

Pablo dio una afirmación impresionante en Romanos 1:16-17: “porque no me averguenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: mas el justo por la fe vivirá”. Aunque el mensaje de salvación que Pablo proclamaba era el mensaje más maravilloso e importante de la historia, el público y las autoridades le habían tratado de manera humillante por predicarlo vez tras vez. Jamás ni por un momento consideró diluirlo para hacerlo más atractivo al público.

Si usted nunca se ha sentido avergonzado por proclamar el evangelio, probablemente nunca lo ha proclamado verdaderamente, en su totalidad, tal como Jesús lo proclamó. Todos queremos que nos acepten, y sabemos, como, Pablo lo descubrió tantas veces, que tenemos un mensaje que el mundo rechazará, y que mientras más nos aferremos a ese mensaje, más hostil se volverá el mundo. Así es como empezamos a sentir verguenza. Pablo superó eso por la gracia de Dios y el poder del Espíritu, y dijo: “No me averguenzo”. Es un ejemplo contundente para nosotros, porque sabemos el precio de la fidelidad a la verdad: el rechazo del público, la cárcel y, al final, la ejecución.

¿Dispuesto? bueno aquí lo dejamos, nos seguimos comunicando, aún se me han quedado algunas cosas en el tintero, bendiciones y nos vemos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: