Episodio 01: Café, Realismo y el Príncipe: Bienvenidos a la Serie

Serie: “El Príncipe de Maquiavelo”.

Demos un sorbo a ese café que la barista nos lo a preparado con mucho esmero, siendo ya, tan asiduos. Ahora, hablemos en serio. ¿Por qué Maquiavelo en pleno 2026? Parece una locura, ¿no? Un texto escrito hace siglos para un noble en Florencia. Pero aquí está el secreto: Nicolás no escribió un libro de «maldades», escribió una de las primeras manifestaciones de la política y el comportamiento humano como un saber científico.

Lo que Maquiavelo hizo fue quitarle el filtro de Instagram a la realidad de su época. Él mismo se lo dice a Lorenzo de Médicis en la dedicatoria: no ha adornado su obra con palabras ampulosas ni adornos innecesarios. Lo que nos entrega es el conocimiento de las acciones de los hombres, adquirido tras años de estudio y sinsabores. Y ahí es donde entramos tú y yo. ¿Acaso los hombres y mujeres han cambiado tanto?. Las plataformas son distintas, pero las ambiciones, los miedos y las dinámicas de poder en una oficina, en una startup o en una familia, siguen siendo sorprendentemente parecidas.

Maquiavelo nos propone algo valiente: ir tras la verdad efectiva del tema en lugar de su apariencia. Hoy vivimos bombardeados por el «debería ser». «Deberías ser un líder siempre inspirador», «deberías ser siempre amable», «deberías confiar en todo el mundo». Pero Nicolás nos mira desde el otro lado de la mesa y nos dice: «Oye, hay tanta diferencia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que si te empeñas en hacer solo lo que ‘deberías’, vas derecho a la ruina». Es un baño de agua fría, pero de esa agua que te despierta.

Fíjate en algo que menciona al principio. Él dice que para conocer la naturaleza de los pueblos hay que ser príncipe, y para conocer la de los príncipes, hay que pertenecer al pueblo. Es una cuestión de perspectiva. Esta serie no es solo para «jefes». Es para cualquier persona que quiera entender cómo funcionan los hilos del mundo. ¿Cómo nos sirve esto hoy? Imagina que estás lanzando un proyecto. Tienes una idea increíble (tu «virtud»), pero te enfrentas a un mercado caótico (la «fortuna»). Maquiavelo nos enseña que la fortuna es como un río que, cuando se enfurece, lo arrasa todo; pero eso no quita que en tiempos de paz podamos construir diques y defensas. Eso es planeación estratégica pura, amigo mío.

Mucha gente cree que Maquiavelo decía que «el fin justifica los medios» (frase que, por cierto, nunca escribió exactamente así). Lo que él sí decía es que un líder debe aprender a no ser bueno cuando la necesidad lo dicta. Suena fuerte, lo sé. Pero piensa en un cirujano. ¿Es «malo» por cortar la piel de un paciente? No, lo hace para salvar la vida. A veces, en la gestión de equipos o en la toma de decisiones difíciles, hay que aplicar lo que él llama «crueldades bien empleadas»: medidas drásticas, de una sola vez, para asegurar la paz y el bienestar a largo plazo, en lugar de dejar que los problemas sangren eternamente.

A lo largo de estos episodios, vamos a ver que lo escrito por Maquiavelo no solo tiene cabida hoy, sino que es el manual que muchos usan en las sombras pero pocos se atreven a admitir en público. Hablaremos de por qué es más seguro ser temido que amado —ojo, que él dice que lo ideal es ser ambas, pero si hay que elegir, el temor es un vínculo de gratitud más difícil de romper que el amor voluble de los hombres. Pero también veremos cómo ser temido sin ser odiado, porque el odio es lo que realmente destruye a un líder.

Este libro es, en esencia, un llamado a la acción y a la excelencia. Maquiavelo no quería que Italia siguiera siendo escarnecida y desorganizada. Quería un redentor, alguien con la virtud suficiente para imponer orden. Al final de esta serie, mi objetivo es que tú también encuentres esa «virtud» para liderar tu propia vida, tus proyectos y tu entorno, con los ojos bien abiertos y los pies en la tierra. Y de paso, yo también aprender a hacerlo, porque aún hay un camino por seguir.

Así que, prepárate. El próximo café será sobre la dificultad de las cosas nuevas. Maquiavelo decía que no hay nada más difícil de manejar que introducir nuevas leyes. ¿Te suena familiar en tu empresa o en tu propia vida? A los que les iba bien con lo viejo te odiarán, y los que podrían ganar con lo nuevo solo te apoyarán a medias. De eso hablaremos en el Episodio 2.

¿Qué te parece? ¿Te apetece otro café o nos vemos en la próxima entrega? Esta serie promete ser profunda, cruda y, sobre todo, real. Como la vida misma.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

Alcanzando la excelencia

Queridos amigos, hermanos, visitantes y algún que otro extraviado que llego por aquí, bienvenidos todos, luego de una mañana de estudios y ver que seguimos por los mismos caminos de siempre, paso a escribirles una reflección, me imágino que usted y como yo queremos llegar a la estatura del varón perfecto, me imágino que lucha por cada día parecerse más a Dios y no al Chavo del 8 que allí si, tendríamos problemas y que muchas veces creemos que nos vamos a la farmacia y pedimos una cajita de 28 pastillas para convertirnos en tremendos hombres o mujeres de primer orden, aunque lo único que recibimos por respuesta  es: «y de ¿qué sabor quiere su ice cream?», no, no hay pastillita milagrosa como las de las dietas de tres días y baja 50 libras, eso no existe, es un engaña muchachas solamente con el fin de sacarles dinero, pero si tomamos nuestra Biblia, encontraremos versículos que nos permitirán marcar la diferencia con los demás.

«Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo» (Efesios 4:15)

El crecimiento espiritual es sencillamente cuestión de aplicar principios bíblicos, pero hay muchos que creen que solamente los gigantes espirituales experimentan un gran aumento de fe.

He leído acerca de místicos que se arrodillaban y oraban de ocho a diez horas, haciendo huecos en los pisos de madera. He leído acerca de Robert Murray McCheyne, que empapaba las páginas de su Biblia y la madera de su púlpito con sus lágrimas. Y he leído el libro Poder mediante la oración de E.M. Bounds, quien dedicaba muchas horas a la oración. Cuando supe de esas personas, lo único que pude pensar fue que nunca alcanzaría ese nivel. Y por más que luchaba primero por levantarme temprano a eso de las 6:00 am (y eso que me venían a levantar) no podía orar más de 20 minutos, luego de lo cual empezaba a repetir la misma oración, por meses trate, pero no era lo mio, entonces me dí cuenta de que no es el tiempo, es la disposición del corazón y algo más. Para llegar a caminar en oración. Dios nos usa a cada uno de nosotros de maneras distintas.

El crecimiento espiritual no es una proeza mística por un grupo selecto que está en un plano espiritual superior. Más bien, es sencillamente cuestión de glorificar a Dios confesando el pecado, confiando en El, llevando fruto, alabándolo, obedeciendo y proclamando su Palabra, orando y guiando a otros a Cristo. Esas son las características que todo cristiano necesita a fin de crecer en la fe. Cuando se concentre en ellas, el Espíritu de Dios lo trasnformará a usted a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria al siguiente.

Para terminar, aqui tenemos la receta para ser hombres y mujeres de excelencia, otra forma, no hay, si quieres probarlo, hagamos la lucha, poquito a poco, algunos estamos luchando por hacerla, ¿te nos unes? hoy es un buen día para empezar, si no se glorifica a Dios, si no se hace la obra, si no proclamas su Palabra simplemente estas dando un paseo entre la multitud que te puede aclamar, convirtiéndose en ojarasca, solo ruido, pero si perseveras hasta el final, ya está escrito el nivel de excelencia que puedes obtener, llegar a tener la imagen de Cristo, ¿algo mejor?, bendiciones y nos vamos, pero quedamos formalmente en vernos en un rato. Y si deseas unirte al grupo, pues empieza reconociendo que eres pecador, arrepientete y empecemos a orar y expandir su Palabra entre aquellos que no lo conocen aún (entre cristianos es demasiado fácil).

Por último un pensamiento más, te dejo una alabanza, no recuerdo haberla subido, (perdónenme si es repetición) pero nunca la repetición para alabar a Dios es una ofensa, levante sus manos, alabe, adore en espíritu y verdad, que es lo que nuestro Dios viene buscando aquí en la tierra.

Bueno ahora si los dejo por unas horas, cuidense y recuerde es tiempo de empezar a hacer la obra para la cual fuímos llamados.