Cristianos: seres esclavos

Nos volvemos a encontrar y vengo de un viaje interestatal, me fui hasta Hayward, para mi esto es casi el otro mundo, más de dos horas de camino, pero en fin el día fue bueno, me reencontre con muy buenos amigos y hermanos que no veía desde la última vez que los vi, de regreso me puse a estudiar y me di cuenta de varias cosas, por lo cual recordé que en algún lugar pasarón mis ojos por un buen libro y me puse a buscarlo y gracias a Dios lo encontre para poder compartir con ustedes algunos pensamientos, dudas, preguntas y también lo que yo pienso, sobre todo contestando la pregunta ¿qué es ser cristiano?, desde el nombre y pasando por una verdadera definición Bíblica. No se que hora son cuando usted pase por aquí, pero ahora que vengo escribiendo son pasadas las 11:30 de la noche, por lo cual nos venimos tomando un café Starbucks, no encontre Tiramizu, por lo que pobremente nos apañamos con un pastelito de tres leches, por lo cual con tanta azucar nos mantendremos despiertos hasta terminar el presente post y quizás algo más, por lo pronto agarre su Biblia (búsquela, aqui voy a estar esperandolo), luego una buena silla con respaldar, pero no, para que se duerma, sino es que se nos puede caer para atrás y eso si, ore, para que todos podamos aprender algo de lo que aquí se escribe y empecemos.

Desde su aparición en Antioquía, el término cristiano se ha convertido en el sello predominante de aquellos que siguen a Jesús. A pesar de eso irónicamente, la palabra misma solo aparece tres veces en el Nuevo Testamento; dos en el libro de los Hechos y una en 1 Pedro 4.16. En adición al nombre cristiano, la Biblia utiliza una serie de otros términos para identificar a los seguidores de Jesús. La Escritura nos describe como forasteros y extranjeros de Dios, ciudadanos del cielo y luces para el mundo. Nosotros somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, miembros de su cuerpo, ovejas de su rebaño, embajadores a su servicio y amigos alrededor de su mesa. Se nos llama a competir como atletas, a luchar como soldados, a permanecer como ramas en una vid y hasta a desear su palabra como los niños recién nacidos anhelan la leche. Todas estas descripciones, cada una en su forma propia y única, nos ayudan a entender lo que significa ser cristiano. No obstante, la Biblia utiliza una metáfora con más frecuencia que cualquiera de estas. Es una descripción verbal vivida que quizá usted no espera pero es absolutamente crucial para entender lo que significa seguir a Jesús.

Es la imagen de un esclavo.

Una y otra vez a través de las páginas de la Escritura, se hace referencia a los creyentes como esclavos de Dios y esclavos de Cristo. De hecho, considerando que el mundo exterior los llamó «cristianos», los primeros creyentes reiteradamente se referían a sí mismos en el Nuevo Testamento como los esclavos del Señor. Para ellos ambas ideas eran sinónimas. Ser cristiano era ser esclavo de Cristo.

Hoy en las iglesias no escuchamos mucho acerca de este concepto. En el cristianismo contemporáneo se habla de cualquiera cosa menos de la terminología esclavo. Se habla del éxito, de la salud, de la riqueza, de la prosperidad y de la búsqueda de la felicidad. Con frecuencia escuchamos que Dios ama a las personas incondicionalmente y quiere que sean todo lo que ellos quieren ser, que quiere que cumplan cada deseo, esperanza o sueño. La ambición personal, la realización personal, la gratificación personal, todo esto ha llegado a ser parte del lenguaje del cristianismo evangélico, y parte de lo que significa tener una «relación personal con Jesucristo». En lugar de enseñar el evangelio del Nuevo Testamento, donde se llama a los pecadores a someterse a Cristo, el mensaje contemporáneo es exactamente lo opuesto: Jesús está aquí para cumplir todos tus deseos. Equiparándolo a un ayudante personal o a un entrenador particular, muchos asistentes a las iglesias hablan de un Salvador personal que está deseoso de cumplir sus peticiones y ayudarlos en sus esfuerzos de autosatisfacción o logros personales.

La comprensión del Nuevo Testamento acerca de la relación del creyente con Cristo no podría ser más opuesta. Él es el Amo y Dueño. Nosotros somos su posesión. Él es el Rey, el Señor y el Hijo de Dios. Nosotros somos sus objetos y sus subordinados. En una palabra, nosotros somos sus esclavos.

Entonces ¿qué debemos hacer? En los últimos años he visto como líderes de iglesias, con el afan de llenar sus templos, se autollaman, aceptan de todo, programa que aparece, van detrás de él, milagrero que llega a la ciudad, pronto lo llaman para que dé un seminario en la iglesia, cantante carísmatico, y corremos para que nos saque de pobres y aumente la membresía, le contamos uno, dos, tres a Cristo para que nos haga el milagro, pedimos al Espíritu Santo nuestros tres deseos y no nos damos cuenta de que el Señor nos llamó para preparar a los santos para la obra del ministerio, para enseñar y predicar las buenas nuevas a toda criatura, y ni la Biblia llegamos a leer, para que nos arrepintámos de nuestros pecados, tomemos nuestra cruz, dispuestos hasta morir por Cristo cada día, por ello, hoy mi amigo y hermano líder, que puede ser pastor, maestro, evangelista, profeta, o ujier, debemos retomar lo perdido, recuerda de donde has caído, recuerda en donde perdiste tu primer amor, recuerda dónde te encontró el Señor y volvamos a caminar bajo Su presencia, aún es tiempo, volvamos por nuestros pasos y regresemos a caminar con el Rey de Reyes y Señor de señores, mis amigos, mis hermanos, volvamos a la Biblia, como me dijo alguién «en mi iglesia caminamos de acuerdo a la Biblia» pero jamás me invito a visitarlos para ver si es cierto, en fin seguimos, SI, paramos NO, nos vemos en unas horas (espero que usted vuelva), bendiciones.

Un momentido, un pensamiento más, como escribo al principio, somos coherederos con Cristo, y gracias a eso, los pastores y demás bendecidores (perdón por usar esa palabra, pero la otra, suena medio feo) nos dicen que debemos reclamar, ordenar, pedir, exigir, nuestros milagros, pero queremos solo la mitad del pastel, la otra mitad, ya que vamos a tener todo lo que es de Cristo, bueno, los golpes, insultos, latigazos, escupitajos, golpes y por último la crucifixión, viene también con el paquete, pero digame ¿quiere también eso?, seguro que NO, pero mi amigo, queremos ser como Pablo, que se escribió medio Nuevo Testamento, como José que era el dueño de Egipto, pero no queremos ser apedreados, ni vendidos, quisieramos que la esposa de Potifar nos corretee, pero no queremos ser esclavos, o sea solo queremos las bendiciones, no mi amigo, la herencia es completa, pero te hago una pregunta antes de irme a dormir, ¿estas dispuesto a cargar tu cruz y estar dispuestos a todo, por seguir a Cristo?, nos vemos buenas noches y felices sueños.

!Sabiduría! para pedir, para buscar, para llamar

Bueno mis queridos amigos, seguimos por aqui intentando buscar más de Dios y leyendo una vez más nuestra Biblia, que con el compromiso hecho con el pastor, hemos empezado a leer Mateo, y hemos vuelto ahora a darle otra leída con mayor detenimiento y sobre todo buscando la revelación y la Palabra que podamos compartirla luego con ustedes, por lo tanto, tenga un poquitín de paciencia y le daremos algún estudio en las próximas horas. Pero hoy que hace un poco de frio, con nuestro acostumbrado café, ya que sin café es imposible agradar a Dios, vamos hoy a conversar con respecto a la sabiduría que debemos de tener los cristianos con respecto a ciertos versículos que al leerlos creemos que ha llegado navidad y debemos presentar nuestra lista de pedidos, pero vayamos sin más preambulos a leer nuestra Biblia.

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:7-8)

Tener la sabiduría de Dios está entre las mayores necesidades que tenemos. La sabiduría de Dios nos ayuda a tomar decisiones prudentes a lo largo de nuestra vida cristiana; a optar por el camino de Dios y rechazar el camino del mundo en toda situación.

Usted dirá, y bueno que quiere decir esto con relación al versículo en cuestión, bueno mi amigo vamos a explicarlo, en estos días, si usted pone atención a la serie de enseñanzas que se vienen dando desde algunos pulpitos (ojo no son pulpos chiquitos) pero usted escucha, que debes pedir, que encontraras todo lo que tu corazón desea, que se te abrirán todas las puertas, de que si tocas, las ventanas de los cielos se abrirán de par en par y recibiras las bendiciones que ya son tuyas, porque Jesús ya pagó por ellas y que ahora debes exigir que se te entreguen, mi amigo parece que llegamos a Navidad y que debemos presentar nuestra lista de pedidos a papá Noel y todo lo que querramos el 24 por la noche, (o cualquier día que usted pida) el viejito pascuero lo va a dejar a los pies de nuestro arbolito, o cama, donde usted desea, escuchamos esto y todos somos felices y pedimos como si la nieve cayera en verano, nos falta papel para nuestra lista, hasta que recobramos el sentido y alguien por allí, debilmente en algunos casos, otros con voz de trompeta les dice a todos: «Asi no es, esto es un engaño del diablo» algunos quieren ahorcar al hermanito que dice esto, pero luego que me suelten el cuello les quiero decir.

Miren mis hermanos el versículo es totalmente cierto, pero para poder pedir , buscar las bendiciones, llamar a que se cumplan nuestras oraciones, hay una pequeña condición que viene escrita en letras pequeñitas, que nadie, ni siquiera los lideres de las congregaciones muchas veces prestan atención, (o no combiene darse cuenta) para todo esto debemos tener la sabiduría que viene de lo alto, si porque Dios te la dará, para que puedas saber y entender como debe de estar tu relación con Dios para pedir, si llamas al Espíritu Santo, a que viva en tu corazón y seas transformado al mismo pensamiento de Jesús, ahora si, cuando estes en una relación directa con el Padre, entonces todo aquello que pidas se te dará y si llamas se te abrirá y todas las bendiciones vendrán sobre ti, porque todo lo que pidas, todos tus pensamientos, todos tus deseos, serán los que el Espíritu Santo ha puesto en tu corazón, ya se acabó, el pedir la millonada de dinero que necesitas para ser rico, ya no vas a pedir el carro nuevo que quieres para ir a hacer las compras, ni siquiera vas a tocar para tener un mejor trabajo que el que tienes, ya no pediras ni tu nuevo iPhone5, mucho menos tu iPad3, ni la casa nueva, ni la de verano en Paris, ya que tu pedido estará en la misma comunicación con lo que el Padre quiere para ti, porque recuerda siempre, Jesús no murió, ni por tu carro, ni por tu trabajo, ni siquiera para que puedas dar la vuelta al mundo en un crucero de verano, murió por ti y por mi, entonces, si lo más importante y por lo cual derramó su sangre, somos nosotros, tu vida y mi vida debe estar comprometida con Dios y Su Palabra,  allí mi amigo se cumple este versículo, antes, puedes pedir, puedes llamar, pero sientate porque o cambias o es mejor que te compres una almohada porque tienes para rato, y yo sé que la misericordia de Dios actúa, pero también se que Dios es un Dios justo y dará a cada uno lo que merece.

La Biblia presenta muchos mandamientos y principios para la vida cristiana, pero no es un manual exhaustivo de métodos y reglas para toda situación concebible. Eso no sería muy práctico, e impediría que confiáramos solamente en Dios. El quiere que leamos su Palabra cada día de modo que podamos conocer sus principios para una vida recta y que podamos orar sabiamente pidiendo dirección cuando tenemos que tomar decisiones difíciles.

En las Escrituras el Señor presenta a los creyentes la verdad suficiente para vivir de manera responsable, y suficiente misterio para llevarlo a El en la oración confiada: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1:5)

Entonces mi amigo y ya para terminar, busque de Dios, pida sabiduría, y cuando la tenga, podrá saber, qué es lo que pedirá, que es lo que buscará y a quién y dónde llamará, seguramente la lista de Navidad se le reducirá tremendamente, porque el hacer la voluntad del Padre será ahora su principal preocupación y deleite, nos seguimos comunicando, bendiciones y ya viene más, tan solo espere unas horas, y por favor ore, para que la voluntad de Dios se haga en nosotros, (en usted y yo), gracias.