Falsa seguridad – Evite el engaño

Nos volvemos a encontrar aquí para refleccionar, amigo o hermanos en Cristo, seguimos trabajando para poder entregarle algo que nos permitirá seguir en nuestro caminar diario. Tomé su Biblia, escudriñela y siga caminando.

FALSA SEGURIDAD

«No todo el que me dice «Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos». (Mateo 7:21).

El Nuevo Testamento presenta normas elevadas para distinguir la verdadera vida cristiana, y también da muchas advertencias para evitar el engaño de sí mismo respecto a la salvación (vea Mateo 25).

Una de las causas del engaño de sí mismos es una interpretación errónea de la doctrina de la seguridad. Muchos son engañados por testigos cristianos bienintencionados que les dicen que para ser salvos sencillamente tienen que tomar una decisión por Cristo y después, basándose en esa oración de decisión, nunca volver a dudar de su salvación.

Lamentablemente, tales evangelistas están tratando de garantizar la salvación de alguien sin la obra convincente del Espíritu Santo y la futura evidencia de los frutos espirituales acompañados de la obediencia a la Palabra (Juan 8:31). Sólo Dios puede dar a una persona la verdadera promesa de la salvación, por el Espíritu obrando mediante su Palabra (vea Romanos 8:14-16).

EVITE EL ENGAÑO

«Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» (Mateo 7:22).

Una buena manera de evitar el engaño espiritual de sí mismo es sencillamente conocer y esquivar las trampas religiosas en las que se puede caer. En primer lugar, hay excesiva preocupación con las simples actividades religiosas. El enfoque externo sobre la asistencia a los cultos y a los estudios bíblicos, el escuchar sermones, el cantar himnos y otras buenas actividades como esas pueden en realidad apartarlo del conocimiento del Dios a quien piensa que está sirviendo.

En segundo lugar, hay una dependencia superficial de las actividades religiosas y las ceremonias pasadas. El hecho de que usted fuera bautizado cuando era niño, de que asistiera a la escuela dominical o a la escuela bíblica de vacaciones, o que se uniera a una iglesia no significa necesariamente que ahora esté justificado ante Dios.

En tercer lugar, hay un conocimiento religioso de por sí. Usted puede comprometerse con una determinada denominación y sus tradiciones, o tener un gran interés académico en la teología. Pero todo eso es inútil si no está interesado también en ser más semejante a Cristo y más obediente a su Palabra.

John Macarthur – La verdad para hoy.

Bueno mis queridos hermanos y hermanas en Cristo, nos vemos, lealo dos veces, probablemente es usted miembro o líder o está sirviendo en algún ministerio en la congregación a la cual asiste, pero recuerde todo ello no lo hace un tremendo seguidor de Cristo, son obras, aunque buenas, son solamente obras, el arrepentimiento a lo que nos llamó Cristo y a la entrega total es lo que nos inicia en nuestro caminar, bueno aquí lo dejamos, espero que lo haya hecho pensar, bendiciones y nos vemos muy pronto.

Vivir nuestro mensaje

Bueno mis amigos, aqui una reflexión, terrible, dura, interesante, pero que me ha dejado pensando, si usted amigo, hermano o hermana en Cristo, visitante extraviado, visitante diario, lea este post, al igual que yo lo voy a hacer, varias veces, muy detenidamente porque hay mucho por hacer.

«Todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias al Padre por medio de él» (Colosenses 3:17)

Los incrédulos prestrarían más atención a nuestro mensaje evangélico si le diéramos algo especial a observar. Pudiéramos comenzar por no mentir y por decir siempre la verdad. ¿Qué sucedería si nunca nos enojáramos hasta pecar, sino que siempre obráramos con amor; que nunca robáramos, sino que siempre compartiéramos lo nuestro; y que nunca dijéramos vulgaridades, sino que siempre pronunciáramos palabras edificantes? ¿Puede imaginarse cómo reaccionarían los perdidos si nunca nos amargáramos, ni enojáramos, ni mostráramos resentimiento, ni fuéramos violentos, ni calumniadores, sino que siempre nos caracteriza la bondad, la compasión y el perdón? Tal vez entonces presentarían más atención.

Examine su conducta. ¿Dice usted la verdad? ¿Controla usted su enojo de tal modo que solo actúa con justicia? ¿Comparte con otros lo que tiene? ¿Habla con misericordia? ¿Es usted bondadoso, compasivo y clemente? Si usted es un nuevo hombre o una nueva mujer en Cristo, vivirá de esa manera.

Aqui nos quedamos por el momento, pero ahora, salga usted a caminar, le aseguro que si verdaderamente lo que usted ha leído, le ha llegado al corazón, entonces estara arrastrando los pies por la amargura, tristeza, de saber que algo estaba mal en su vida y que tenemos que cambiar, hagamoslo mi amigo o amiga, es por ser o convertirnos en verdaderamente «cristianos».

Nos vemos y ya sabe, un comentario, sería muy bueno, pero mejor sería que ponga por obra lo que usted leyó aquí.

Bendiciones.

La importancia de la verdad/Verdadero servicio

LA IMPORTANCIA DE LA VERDAD

«Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros» (Efesios 4:25)

¿Por qué es tan importante decir la verdad? Porque somos miembros los unos de los otros. Cuando no decimos la verdad entre nosotros, dañamos nuestra comunión. Por ejemplo, ¿qué sucedería si el cerebro le dijera que lo frío es caliente y lo caliente es frío? Cuando se bañara, !moriría congelado o se cocería en agua hirviendo! Si su ojo decidiera enviar falsas señales a su cerebro, una peligrosa curva de la carretera parecierda ser una recta, y se estrellaría. Dependemos de la sinceridad del sistema nervioso y de cada órgano del cuerpo.

El cuerpo de Cristo no puede funcionar con menos exactitud que eso. No podemos ocultar la verdad a los demás y esperar que la iglesia funcione debidamente. ¿Cómo podemos servirnos los unos a los otros, llevar las cargas los unos de los otros, cuidarnos mutuamente, amarnos, edificarnos, enseñarnos y orar los unos por los otros si no sabemos lo que está ocurriendo en la vida de los demás? Así que sea sincero, «siguiendo la verdad en amor» (Efesios 4:15).

VERDADERO SERVICIO

«Sirviendo al Señor» (Romanos 12:11)

Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.

Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas, así como no pudo ir a El por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. «Para lo cual también trabajo», dijo Pablo, «luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí» (Colosenses 1:29).

 

John Macarthur – «La verdad para hoy»

Nos vamos a la guerra

Que tal queridos amigos y hermanos, hoy hablaremos de guerra, por lo tanto vaya al closet, vea bien en el garage, o quizás en el cuarto donde guarda sus herramientas u olvida todos sus equipos, empiece a buscar, su escopeta de dos cañones, o sus flechas de indio Siux, o quizás su resortera, porque nos vamos a la guerra, si no tiene nada de eso, un par de sartenes o cacerolas nos servira, aunque sea para hacer ruido, sus botas chanca buques y de paso una liga y sus papelitos, porque hoy hay una guerra que se la vamos a ganar al diablo, ¿estamos listos?, o hacemos como que no vimos y nos vamos a ver el chavo del 8, bueno mis amigos, mejor prepárese un café, bien cargado para soportar la lucha (contra el sueño) y empecemos a aprender un poco más respecto a guerra espiritual, hoy como muchos temas vistos en este blog, es simplemente para ponerles ese gusanito que debe de tener todo creyente que es el de escudriñar las Escrituras, bueno empecemos, recuerde al final se daría bien un comentario suyo, gracias.

Hace mucho tiempo atrás, empece a buscar información con respecto a la batalla más grande que tiene el cristiano (y ojo no es cómo llegar a fin de mes con el sueldo que tiene) sino contra su enemigo número uno que es Satanás y me di cuenta de muchas cosas, de lo cual trateremos desde este momento:

C. S. Lewis dijó: En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y cogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero.

Desgraciadamente, existen vestigios de ambos errores en la iglesia de hoy en día. Por un lado, algunos cristianos son materialistas y no entienden que la vida cristiana es una batalla espiritual feroz.

Una razón de la existencia de una actitud materialista es la indiferencia. Cuando su mundo es un lugar fácil donde vivir, es fácil olvidar que está sucediendo una guerra espiritual. Es fácil olvidar que millones de almas en el mundo están bajo las garras de Satanás. Y es fácil olvidar que Satanás siempre se aprovecha de cristianos que son letárgicos, indolentes o espiritualmente estancados. A Satanás le encanta cuando los cristianos tratan de encerrarse en un ambiente santificado en lugar de pelear la batalla. Sin embargo, esa es la norma de muchas iglesias hoy en día. Pero el mundo a invadido a la iglesia con beneplacito de los líderes y miembros de esas congregaciones. Hay demasiados cristianos que anhelan los placeres temporales y terrenales en lugar de los rigores de la guerra y enfrentamiento. Buscan una vida fácil, una vida de entretenimiento y actividades, y nunca se dan cuenta de su rol en la batalla de los siglos. Un creyente que invierte su tiempo y recursos en cosas mundanas no entenderá la guerra espiritual. No podemos dejar que la guerra espiritual avance con violencia alrededor nuestro sin que nos unamos a ella. Es vital que hagamos un inventario espiritual preguntándonos: ¿Estoy marcando la diferencia en la lucha? o más dura la pregunta ¿Estoy en la lucha?, se sorprendera cuando se responda.

Aquí mis queridos amigos, se me viene a la mente (aún la tengo) una pregunta, verdaderamente ¿entendemos lo que es guerra espiritual?, ¿sabemos de qué se trata?, ¿porqué estamos involucrados nosotros?, estas y muchas preguntas, no solo me las hago yo, sino muchos creyentes, y hasta el momento muy pocas veces nos han definido correctamente lo que significa guerra espiritual, muchos ni siquiera conocen las armas del enemigo, ni siquiera conocen las armas del cristiano, y empiezan a seguir modas, formas y muchas veces actitudes que al final cuando los de afuera nos miran parecemos que hemos llegado del Circo Solei a divertirlos, porque ni siquiera nosotros los cristianos somo capaces de explicarles porqué hacemos tal o cual cosa, en la medida que profundicemos estos estudios, trataremos de encontrar y exponer la verdad biblica. Pero sigamos.

Durante los últimos tiempos se está volviendo muy popular lanzar encantamientos en contra de Satanás y supuestamente reprenderlo o atarlo. nosotros lo atamos el domingo y el se desata el lunes, aquí otra pregunta: Si al espíritu demoniaco del alcoholismo y drogadicción, lo atamos el domingo, que pasó el lunes ¿se desató?.

¿Y qué acerca de esa fascinación? (de atar) ¿Necesitan los creyentes asistir a rigurosos campamentos de guerra espiritual? ¿Debemos romper las fortalezas de los demonios para poder recuperar las ciudades o países? ¿Deben los creyentes hablar a los demonios y echarles fuera? ¿Podemos verdaderamente atar y reprender a Satanás?

Desde luego que los cristianos se encuentran en una lucha contra los poderes de las tinieblas, en Efesios 6:12 Pablo dice: «Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales»

El teólogo Dr. Archibald Alexander, escribió: No hay nada tan indispensable como distinguir cuidadosamente entre experiencias verdaderas y falsas de la religión: «Probar a los espíritus para saber si son de Dios». Para llevar a cabo esta distinción, no hay otra prueba sino la Palabra infalible de Dios; que todo pensamiento, motivo, impulso y emoción sea traído a esta piedra de toque. «A la ley y el testimonio; si no hablan de acuerdo a ellos es porque no hay luz en ellos».

La Palabra de Dios debe ser nuestra única guía para todo lo que creemos y practicamos.

Bueno mis queridos amigos, hermanos y visitantes que espero que os tengamos nuevamente por aquí, este solo fue una pequeña probadita de lo que es la guerra espiritual, seguiremos, no se aleje de nosotros, porque lo que aprendemos en nuestro caminar cristianso, queremos exponerlo y escuchar su opinión, asi como saber de usted, pero tenga en cuenta algo que he vivido, hace muchos pero muchos años, la guerra espiritual era el pan de cada día en la iglesia en la que me congregaba con mi familia, y podíamos ver, la forma en que se hacía, pero era más por creer en la forma en que nos enseñaron, que por lo que dice la Biblia, hasta que la revelación llegó y me dí cuenta de que por más figurativa o profética que se diga que es, el saltar, pisar, gritar, nada tiene que ver con la guerra espiritual, el atar, gritar: !fuera!, ordenar, entre otros adjetivos, nada tiene que ver con la guerra espiritual, porque si eso fuera cierto, le voy a poner un ejemplo:

En todas las iglesias cristianas del área de la bahía (San Jose, San Francisco, Gilroy, Palo Alto etc) cuántas veces han atado al diablo, cuántas veces lo han hecho fuera, cuántas veces hemos gritado Satanás !huye!, ¿cuántos problemas se han resuelto? después que hemos pisoteado demonios, esporpiones y serpientes, «NINGUNO», entonces ¿porqué, seguimos haciendo lo mismo? y no verdaderamente buscamos en la Palabra de Dios, las respuestas, Sé que hay una guerra espiritual y es devastadora, porque Satanás vino a destruir, a robar, a matar, pero mientras creamos que dando saltitos, gritando, nada vamos a conseguir. Porque no primero cada uno de nosotros , los que nos autoproclamamos, cristianos nos comprometemos con el Señor, verdaderamente empezamos a buscarlo, a seguir sus pisadas, a pagar el precio, sabiendo el costo, a que sea nuestra prioridad y a empezar con nosotros en el conocimiento de su verdad, a abrir nuestras casas para hacer estudios biblicos, a tener reuniones de oracion, a escudriñar la Palabra, a hacer discípulos que vayan y enseñen la Palabra a otros, empezar a reproducirnos en otros y hacer lo que es la visión de la iglesia, predicar Su verdad a toda criatura y a hacer discípulos hasta el confín de la Tierra, que es la visión de este blog, que llegue a escucharse la verdad en todo lugar.

Bueno los dejo, regresamos en un rato, no hemos terminado, con varios temas abiertos hasta el momento, sobre todo del perdón que me trajo a mal traer por varios años, pero solamente quiero dejar en su corazón un pensamiento: «Si verdaderamente caminamos por la senda que conduce a la vida eterna, ¿por qué en mi vida no existe aún un compromiso completo para hacer la obra de Dios?» se y me: lo dejo de tarea.

Nos vemos y bendiciones.

La puerta ancha y la puerta angosta

Mis amigos y hermanos, una vez más nos volvemos a reunir, por este tu blog, pero ahora con una conversación que deseo de corazón, deje en usted ese deseo de saber más de Cristo y de Su Palabra, para lo cual tome una vez más su Biblia, porque hablaremos de la Biblia y no del libro gordo de Petete.

Vayamos pronto a Mateo 7:13-14, Jesús mencionó dos veces la puerta estrecha y una vez la ancha. Desde esa intersección, ambos caminos parecían conducir a la salvación. Ambos prometen acceso a Dios, al Reino, a la gloria, a la bendición y al cielo. Pero sólo uno de esos caminos llega allá. El otro está pavimentado con justicia propia en vez de estarlo con la perfecta justicia que Dios exige en Mateo 5:48: «Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». O bien usted acepta la verdad de que la salvación viene por lo que Dios ha hecho por usted en Cristo, o se queda sin nada que no sea su propia y pecaminosa justificación.

La principal característica del camino de la vida que Jesús señaló fue su estrechez. La senda ancha tiene toda clase de tolerancia al pecado, a las leyes aparte de la ley de Dios, y a las normas por debajo o por encima de las normas de Dios. Todo sistema de religión hecho por el hombre es parte del paisaje de la senda ancha. Pero Jesús no buscó maneras de hacer acomodos. Sencillamente dijo: «Tienes que dejar la senda ancha. Tienes que seguir la senda angosta». Para ir al Reino tienes que sujetarte a estos términos.

No basta oír predicar sobre la puerta; no basta respetar la ética; hay que entar por la puerta. No se puede entrar a menos que uno abandone la justicia propia, se vea como un mendigo en espíritu, lamente su pecado, sea manso ante un Dios santo, sin orgullo ni jactancia, con hambre y sed de justicia, y sin creer que la tiene. El infierno estará lleno de personas que tuvieron un alto concepto respecto al Sermón del Monte. Usted tiene que hacer más que eso. Tiene que obedecerlo y ponerlo en práctica.

No puede quedarse afuera y admirar la puerta estrecha, tiene que dejarlo todo y pasar por ella. Allí está de nuevo la negación de uno mismo. Uno pasa por la puerta, despojado de todo. Pero, ¿no es eso ser de mente estrecha? ¿Quiere eso decir que el cristianismo no da campo a puntos de vista opuestos? ¿Nada de tolerancia compasiva? ¿Nada de diversidad?

Así es exactamente. No lo hacemos así debido a que seamos egoistas, arrogantes o egocéntricos. Lo hacemos porque eso es lo que Dios dijo que hay que hacer. Si Dios dijera que hay cuarenta y ocho caminos. Pero no los hay: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en el que podamos ser salvos», nos recuerda Hechos 4:12. No hay otro nombre, sino Jesús.

Pasar por la puerta al Reino de Cristo es un peregrinaje solitario. La salvación es individual.

J. Peter reflexionaba, asistir a la iglesia no le hace a uno cristiano más que el estar en una cochera le hace a uno automovil. Usted tiene que acudir a Jesús como individuo, en una entrega individual a una fe de arrepentimiento y negación propia. Eso es duro.

Bueno espero que usted reflexione, se ponga a pensar de que el camino al Reino es pasar por la puerta estrecha, en la que antes hemos calculado el costo y hemos dejado todo para poder pasar, de lo contrario, será muy difícil hallarla. Bendiciones y nos seguimos viendo.

El discipulado es algo serio

Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos…? (Lucas 14:28).

No se puede pagar nada para ganar la salvación; pero vivir para Cristo es un asunto serio del discípulado. Ser cristiano significa confiar en el poder de Cristo y no en el suyo propio, y estar dispuesto a dejar su propio camino por el suyo. Ser cristiano puede resultar en sufrir persecución, burlas y tribulación. Jesús advirtió a los discípulos; «Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán» (Juan 15:20).

Pero con su advertencia acerca del costo del discípulado, el Señor prometió que usted se regocijará «y nadie [le] quitará [su gozo]» (Juan 16:22). Y también les dijo a sus discípulos: «pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33). Usted no escapará de las dificultades del discípulado, pero Cristo lo capacitará para que las resuelva.

John Macarthur «La verdad para hoy»

Igualmente mis amigos les traigo una alabanza de nuestro grupo de música y nuestro grupo de danza con panderos, que sigamos todos en el crecimiento del conocimiento de nuestro creador, bendiciones y nos seguimos viendo.

Unidad en la iglesia de Jesucristo

Querios amigos y hermanos, hoy saliendo del trabajo, me dirijí a la reunión de las 2:00 pm en nuestra congregación que a partir de la fecha tiene un nuevo nombre, ya «Nueva Generación en Cristo» ha dejado paso a su nuevo nombre por la unificación de dos congregaciones, dando por resultado «Manantial de Vida», con tristeza, llegue tarde y pasada la alabanza, pero recibi un mensaje con respecto a la unidad, hoy aquí, he querido también decir algo al respecto y esperamos que nuestra conversación sea para crecimiento. Pero como siempre digo, tome entre sus manos la Biblia, corra y busque debajo del asiento del carro, ni me diga que la olvido en el templo, mucho menos que luego de años de haber aceptado al Señor aún no se ha comprado una. En fin tome asiento y empecemos.

Jesús oró pidiendo al Padre que todos los cristianos fueran uno, así como el Padre y El eran uno, a fin de que el mundo pudiera creer que El había sido enviado por el Padre. Pidió que todos nosotros fuéramos uno (Juan 17:21). Eso básicamente se refiere a la unidad de los creyentes como un resultado de la salvación, pero Jesús también quería que nosotros tuviéramos unidad en la vida y propósito de la iglesia. El apóstol Pablo les dijo a los efesios que se esforzaran en «guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Efesios 4:3). No les dice que ellos generen la unidad; ya la tenían. Ellos tenían que mantener esa unidad que Dios ya les había dado.

La unidad es una parte importante de la vida de la iglesia. Esa es la razón por la que Satanás la ataca constantemente. La unidad glorifica a Dios. Honra su santo nombre. Satanás está tratando incesantemente de dividir a las iglesias. Alabo a Dios por aquellas iglesias que nunca han sufrido una división. En las iglesias hay personas que se marchan, debido a que ciertas cosas no suceden en la manera que ellos esperaban. Aun si ellos puedan estar en lo correcto, la humildad y el amor no actúan de forma que se puedan producir divisiones.

Nadie es perfecto, de manera que siempre habrá pequeñas cosas sobre las cuales las personas estarán en desacuerdo. Sin embargo, debiéramos siempre hincarnos de rodillas juntos y buscar mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3). Ese fue el deseo de los escritores del Nuevo Testamento. Pablo les abrió su corazón a los corintios y les dijo: «Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas». No podía soportar el ver divisiones en la iglesia. Les dijo a la iglesia filipense, que siguieran «combatiendo unánimes por la fe del evangelio» (Filipenses 1:27). Sus palabras son de gran aplicación en el día de hoy. ¿Ve usted en su vida esas actitudes mencionadas? ¿Se caracteriza su vida por la obediencia? ¿Está progresando en madurez y siendo más santificado al escuchar la Palabra y aplicarla? ¿Se ve a sí mismo creciendo de tal forma que a medida que se hace mayor alcanzará la cumbre de su dedicación espiritual? ¿Tiene usted una actitud de humildad? ¿Está atendiendo a las necesidades de otros con actos de amor que proceden de un corazón humilde? ¿Busca verdaderamente hacer la paz y mantener la unidad del Espíritu? Debiéramos buscar tener todas esa cualidades en nuestra vida. Esa es la voluntad de Dios para nosotros.

Para terminar por el momento deseo dejarles unos versículos de Hechos 2:42-47, para su conocimiento y meditación.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Mi hermano, o hermana, amigos que nos visitan, oremos por la unidad del nuestra congregación, que Dios jamás se aparte de nuestro lado y que sea siempre por la eternidad nuestro primer amor.

Bendiciones y nos seguimos comunicando, vuelva por aquí, seguramente juntos podremos seguir conociendo un poco más a nuestro creador.

A punto de tirar la toalla

Bueno queridos amigos y hermanos en Cristo, y visitantes que espero que vuelvan a darse una vuelta por aquí. Les transcribo una carta que recibio el pastor John Macarthur y que muestra muchas cosas que en nuestras iglesias se ve a menudo, seguramente usted pastor o lider de alguna congregación, estara familiarizado con este asunto, al final daremos nuestra impresión.

Una vez recibí una carta de un joven pastor que estaba pensando en dejar el ministerio, y lo que decía me rompió el corazón. Esto es lo que él esribió:

Permítame explicarle algo que me tiene preocupado y que todavía no he podido corregir, y que me esta llevando a pensar en dejar el ministerio. Quizás el Señor quiera usar sus conocmientos para darme a mi algo de luz.

Creo firmemente que el liderazgo de la iglesia debiera ser lo mejor de lo mejor, no solo en sus vidas espirituales personales, sino también en ejemplo para los que dirigen. No quiero decir que el líder tiene que ser perfecto o sobrehumano, pero sí que debiera tener una relación personal viva y creciente con nuestro Señor. Creo firmemente que si los líderes de una iglesia no presentan un estilo de vida de compromiso y dedicación con el Señor y con su iglesia, sus seguidores tampoco lo van a hacer.

El problema, pastor MacArthur, es que las dos terceras partes de nuestros líderes elegidos, solo vienen a los cultos una vez a la semana. No estoy diciendo que todos tienen que estar presentes cada vez que se abran las puertas del templo, pero sí creo que, excepto en el caso de situaciones imprevistas, enfermedades y vacaciones, los líderes de la iglesia deberan esforzarse por estar presentes en los cultos de la iglesia, sino por otra razón, al menos para animar a los santos y al pastor. Encuentro bastante difícil de creer que se pueda proveer de un buen liderazgo cuando los líderes no pasan suficiente tiempo con los creyentes para enterarse de cuáles son sus heridas y temores. En nuestras reuniones de consejo de diáconos, encuentro que la mayor parte del tiempo se pasa en asuntos que no tienen relación directa con las necesidades de las personas. Creo que es debido a eso, nuestra iglesia se encuenntra estancada, lo que equivale a que estamos retrocediento en vez de avanzar. Varias veces pedí a los líderes que pensáramos juntos sobre esto (algunos de ellos incluso no son muy fieles en asistir a las reuniones), pero sin ningún resultado.

No estoy hablando acerca hombres y mujeres que sencillamente no pueden acudir a las reuniones, sino de personas que no quieren hacerlo. Algunos de los líderes dicen que están muy ocupados, demasiado cansados al final del día, o ni siquiera se excusan. Pero esos líderes no tienen ningún reparo en recordarme que ellos son los que deciden en la iglesia. Eso sucede a menudo. He llegado a la conclusión de que si eso continúa así en el próximo año, estoy listo para dejar el pastorado. ¿Cómo es posible que un pastor pueda dirigir su iglesia, establecer los programas que se necesitan y desarrollar un liderazgo espiritual si no se puede conseguir que los demas líderes le apoyen? Estoy abierto a su consejo. Creo sinceramente que nuestra iglesia tiene grandes posibilidades pero mientras tanto que seamos tibios, el Señor no va a bendecirnos o a usarnos.

Esa carta la podían haber escrito miles de diferentes pastores (en los cuales yo mismo me incluyo, ojo yo, Victor) porque es común para las personas dar por supuesto las cosas buenas que Dios les ha dado. Yo no quiero que eso suceda en nuestra congregación, no quiero que las personas se olviden del Señor. Quiero que ellos continúen temiendo su santo nombre.

Mi hermano, quizás, usted pueda decir, al igual que yo, pero si está carta es todo aquello que me viene sucediendo, y si mi amigo, pero la cuestión es ¿qué hacemos? bueno no creo que sea aconsejable hacer bajar fuego del cielo y que los consuma, como hemos pensado muchas veces, sino empezar a formar hombres y mujeres para todos juntos poder hacer la obra de Dios. Tenga usted líder, pastor o miembro de alguna congregación, espero que los de la congregación «Nueva Generación en Cristo» en la cual hoy me congrego, también lleguen por aquí.

La iglesia es un cuerpo, y debiéramos prestarle gran atención a su anatomía. Una iglesia necesita tener una estructura adecuada (un esqueleto), sistemas internos (ciertas actitudes), músculos (diferentes funciones), y carne (la forma de los programas). Elimine algunos de estos componentes esenciales, y el cuerpo no puede sobrevivir. Hay ciertas verdades esenciales que una iglesia tiene que creer y sostener firmemente si quiere contar con una estructura sana y fuerte. Estas doctrinas son inalterables y nunca negociables; no pueden quedar comprometidas bajo ningún concepto. Si usted cede en cualquiera de estos puntos destruye a la iglesia y esta se convierte en un bulto amorfo, que no tiene forma o como decimos normalmente «no tiene ni pies ni cabeza».

Hoy la iglesia parece pensar que su meta es ayudar a las personas a sentirse mejor acerca de sí mismas. No les ofrece a las personas otra cosa qué placebos espirituales. Se enfoca en la psicología, en el amor propio, en el entreteniemiento y en otras mil diversiones para tratar de satisfacer esas necesidades.

La iglesia ha sido reducida de un organismo que hace incapié en conocer y glorificar a Dios a una organización enfocada en las necesidades humanas. No se dan cuenta de que si usted conoce a Dios y le glorifica, las necesidades de su vida quedarán satisfechas. «El temor a Jehová es el principio de la sabiduría» (Pr. 9:10) Cuando usted goza de una relación correcta con Dios, todo lo demás cae en su justo lugar. Muchos predicadores en el nombre de Dios y algunos por desconocimiento e ignorancia, otros por malicia y beneficio propio, quieren sacar a Dios de su trono y convertirlo en un siervo que tiene que hacer todo lo que ellos le pidan que haga. Las personas tienden a ser irreverentes; no saben cómo adorar a Dios. Algunas personas piensan que la adoración es todo aquello que les produce sentimientos agradables. Conocen muy poco acerca de Dios. Hay demasiadas Martas y muy pocas Marias en la iglesia (Lucas 10:38-42). Estamos tan ocupados sirviendo y tratando de que el servicio salga espectacular, que no dedicamos tiempo a sentarnos a los pies de Jesús. No temblamos ante la Palabra de Dios. No nos atrevemos a enfrentarnos a la santidad de Dios y a nuestra pecaminosidad de modo que podamos ser usados para su gloria.

Ahora mi hermano, pastor , líder, visitante de alguna iglesia, ¿qué debemos hacer? simple, empecemos a conocer a Dios, y formemos discípulos de Jesucristo, busquemos en medio de Su Palabra, su voluntad y sobre todo empecemos arrepintiendonos de nuesra vida pasada, hagamos un compromiso con Dios y empecemos a caminarr y guiar verdaderamente al pueblo de Dios, sin conocerlo jamás nos podremos autotitular, «hijos», ni mucho menos poder decir a los cuatro vientos que «El es nuestro Señor», bueno ¿empezamos?, perfecto, no deje de visitarnos e iremos estudiando lo que Dios quiere para su iglesia, para usted y para cada uno de los que por aquí nos visitan, dejeme sus comentarios para poder mejorar este blog, gracias y bendiciones.

Obreros para la construcción

Nuevamente por aquí, pero ahora con un tema interesantísimo, es necesario que usted este comodo y que ponga sus cinco sentidos en lo que va a leer, he tenido un tiempo meditando lo que vamos a conversar, y sobre todo me he tomado el tiempo para preguntar, por aqui y por alla, hablar con algunos pastores, al respecto y sobre todo he buscado qué dice la Biblia al respecto (utilizo la versión Reina Valera 1960, que me parece la llamemosle más acertada), por lo cual nuevamente como es una conversación informal entre amigos, preparece un cafecito, doble, para que no se me duerma, tome su Biblia y agarreme a bibliazos si no es correcto lo que digo, pero sobre todo preste mucha atención, y si tiene dudas, corra con algún líder o su pastor para que le dé respuestas a sus incognitas.

Ahora si, con las salvedades del caso empezamos. En estos tiempos que corren que cada día nos trae una sorpresa nueva y que la crisis del ladrillo aún no nos deja y que por países de Europa estan muy mal y que así como USA los contagio hace unos años, hoy nos están devolviendo el mismo virus, lo único que este virus es más duro de frenar, pero eso ha hecho que algunos líderes de iglesias, como la que usted visita o es miembro (quizás) les gusta que se piense de ellos como hombres de empresa, porque han tenido la revelación de que la iglesia de Jesucristo, hay que manejarla como a COSCO o Safeway, otros se creen estrellas o presentadores de televisión, otros han entrado en la iglesia como filósofos, o psicoanalistas, abogados de migración y nos dan la receta para entrar al cielo, saltandonos la barda, pero mi amigo, esas ideas que a la primera mirada parecen buenas, estan en clara oposición con lo que las Escrituras nos dice, sobre los líderes que debemos tener en las congregaciónes, que algunos han convertido en tienda de remate, o de segunda mano, o en circos que hasta a payasos invitan a darnos su testimonio, incluyendo a aquellos artistas que tienen 5 meses de convertidos y los quieren hacer pastores, no, más neofitos, no necesitamos, !por el amor de Dios!.

Si usted tiene su Biblia a la mano (de lo contrario comprése una, corra, aquí lo esperamos, le prometo no irme) (¿ya regreso?, bueno seguimos) 2 Timoteo 2, Pablo usa siete metáforas diferentes para decirnos cuáles son las características esenciales del liderazgo. Como un maestro (v.2), un soldado (v.3), un atleta (v.5), un labrador (v.6) un obrero (v.15), un vaso (v.20-21), y un esclavo (v.24). En donde si usted se dá cuenta de lo que significa cada una de estas características, nos dan ideas de sacrificio, trabajo, servicio, privaciones, esfuerzo, nos hablan de las responsabilidades del liderazgo espiritual. Jamás esto nos puede hacer pensar que el liderazgo es algo fácil y encantador, recuerde que el liderazgo dado por Jesucristo es aquel que enseña la verdad de la Palabra de Dios y que guia a los miembros de una congregación por los pasos dados por el maestro.

El liderazgo en la iglesia no se supone que sea encantador ni tampoco es un manto de posición elevada que se confiere a la aristocracia de la iglesia, como algunos lo pintan y lo demuestran ubicando sillones y hasta reclinadores en el altar para que el liderazgo se siente, tratando de buscar ser reconocidos se sientan en las primeras bancas creyendo asi que Dios los va a ver en mejor forma, yo pienso diferente, el liderazo debe sentarse al final, ¿la razón? porque desde allí usted lider, podra ver si alguien tiene una necesidad, al frente, será muy díficil, de igual forma se dará cuenta quien o quienes no llegaron a la iglesia, para poder hacer la obra para la cual fue llamado, pastorear a las ovejas. En una iglesia que asistí, pasaron meses para que supieran que estaba allí, nunca conocí al lider de varones, mucho menos al de matrimonios, jamás, supieron que me fui, (que tal liderazgo, y ellos nos van a guiar al cielo). Este liderazgo, tampoco se obtiene por antiguedad, ni se compra con dinero, ni se hereda, usted puede tener el llamado de Dios, pero no por ello, ni su esposa ni mucho menos sus hijos lo tienen, porque algunos pastores entregan el mando de la iglesia a sus hijos, por el hecho de creer que Dios también los llamó a ellos, Dios llama a toda persona a que se arrepientan, pero no necesariamente a seguir los pasos del papá o del esposo. No cae necesariamente en las manos de aquellos que son exitosos en los negocios o finanzas, tampoco se entrega por la inteligencia y talento. Sus requisitos y aquí mi querido amigo, lealo dos veces, ya sea usted pastor, maestro, evangelista, etc., son: un carácter irreprensible, madurez espiritual y disposición de servir humildemente.

Si usted mis queridos amigos, recuerdan lo que leyó en su Biblia se dará cuenta de que la metáfora predilecta del Señor Jesús para el liderazgo espiritual, que El la usó a menudo para describirse a sí mismo, era la del pastor; uno que cuida del rebaño de Dios. Todo lider de la iglesia es un pastor (recuerde bien esto, y que cómo pastores daremos cuentas). Un pastor, dirige, alimenta, cuida, consuela, corrige (aunque a nadie le guste) y protege. Estas son las responsabilidades que nadie debe olvidar.

Si usted ve a su alrededor, los pastores carecen de una posición social. En la mayoría de culturas, el pastor ocupa una de las posiciones más bajas, solo dentro del reino de Dios muchos de ellos se han creído la mamá de los pollitos y creen que deben ser servidos, de merecer hoteles de cinco estrellas cuando van a predicar a otras ciudades y de cobrar por hacer la obra de Dios, otros inclusive, si no van a iglesias de renombre, o de tantos asistentes, pues simplemente no van, esto mis queridos hermanos no es de Dios, cuántos y diganme por favor en un comentario, de esos grandes televangelistas, cantantes, llegaran a una congregación de 50 personas, !Jamás!, porque allí ni venderan sus libros, ni compraran sus CDs, mucho menos dejarán una gran ofrenda, o ¿cuándo? viajarán a pueblitos en las sierras de nuestros países a promover el evangelio, ¿buena pregunta? encuentre usted la respuesta.

Bajo el plan de Dios, el liderazgo es una posición de servicio amoroso y humilde, es un ministerio, no una administración, es la iglesia de Jesucristo, no el restaurant «Tacos al pastor», que algunos lideres creen. Aunque digan esa frase celebre «Todo lo hago en el nombre de Cristo» ¿será?. A los que, Dios verdadermente ha llamado para el minsiterio, no los ha llamado a ser monarcas reinantes, sino esclavos humildes, no individuos famosos e ingeniosos que saquen el pecho porque se pueden comprar camisas de 1,000 dolares, o tener carros último modelo, sino siervos diligentes. El hombre que dirige el pueblo de Dios debe de ser por encima un ejemplo de sacrificio, devoción, sometimiento y humildad.

Mire mi amigo, si usted esta caminando y pastoreando una iglesia debe de entender lo que aqui digo, el pastorear un rebaño espiritual no es tan sencillo, las demandas son muchas y los requisitos difíciles de satisfacer. No todos poseen las calificaciones requeridas, y entre los que las cumplen, pocos parecen brillar en la tarea. Sino mire alrededor, lideres que quieren hacerlo rico, prospero, que hasta le cuentan hasta tres a Dios para que les haga el milagro, que dicen prueba a Dios por tu milagro, que saltan, bailan, dan de gritos y te tumban para decirte que tienen la unción, sin darse cuenta de que el pastorado espiritual exige que verdaderamente sea primero un hombre piadoso, talentoso, de múltiples habilidades y de gran integridad. Recordemos que también los describe como, maestro, soldado, atleta, labrador y esclavo. Con todo, debe mantener la perspectiva y conducta de un pastor.

Bueno mis amigos, aqui nos quedamos, seguiremos, eso se lo prometo, pero mi amigo si es lider de alguna iglesia, es usted un siervo y el siervo está para servir, (como dice un dicho: «siervo que no sirve, no sirve»), reciba a la gente, mire por los que llegan y por los que no llegaron, ore por las necesidades y sobre todo que su caminar este de acuerdo a las normas escritas en nuestro libro esencial: La Biblia. Nos seguimos viendo y conversaremos más sobre este punto y muchos otros, gracias y bendiciones.

Tres pasos a seguir para ser creyente

Cualquiera que quiera seguir a Jesús al reino de Dios, es decir, cualquiera que quiera ser creyente, tiene que enfrentarse a tres mandameintos: 1) negarse a sí mismo, 2) tomar su cruz cada día, y 3) seguirlo. Cuesta creer estas palabras. No son agradables para el consumidor ni razonables para el que busca. El cristianismo ligero no se halla en ninguna parte. Pero este no es un pasaje oscuro, ni diferente de las demás enseñanzas de Jesús. Son principios que enseño firme y repetidamente en todo su ministerio, vez tras vez en todas las diferentes ocasiones.

La idea es que si uno quiere ser discípulo de Cristo y recibir perdón y vida eterna, debe rehusar asociarse !con la persona que uno mismo es! Usted está hastiado de su ego pecaminoso y ya no quiere tener nada que ver con esa condición caída. Y tal vez no solo consigo mismo sino también con su familia.

No es una invitación amistosa, es una advertencia: Si vienes a Cristo, tal vez las cosas en tu familia serán peores, no mejores. Puede producir una división en tu familia, como nunca antes la has experimentado. Si le das tu vida a Jesucristo, habrá un golfo impasable entre tú y las personas que no entregan su vida a El.

Recuerda usted cuando Jesús dijo: «Una cosa te falta: anda vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz». Jesús hizo que saliera a relucir la justicia propia del hombre y luego dejó al descubierto su amor al dinero. El joven quería que Jesús le enseñara cómo tener la vida eterna, pero Jesús le dijo que el precio era abandonar su ilusión de justificación propia y más bien reconocer que era un pecador indigno y miserable. Tenía que estar dispuesto a someterse al Señor Jesús, aun si ello significara dejar todas sus posesiones terrenales. Tal vez Jesús no lo pida, pero el requisito para la vida eterna es estar dispuesto a dejarlo todo si El así lo pide.

Seguir a Jesús no es un asunto que dependa de usted o de mí. Ser creyente no es cuestión de nosotros, no es custión de estima propia. Mas bien es cuestión de estar hastiados de nuestro pecado y de nuestra desesperación por el perdón. Es cuestión de ver a Cristo como el invaluable Salvador del pecado, la muerte y el infierno, para que voluntariamente dejemos a un lado lo que sea necesario, aun si nos cuesta nuestra familia, nuestro matrimonio y lo que sea que atesoremos y poseemos. No puede ser más claro que esto: Si usted trata de aferrarse a sí mismo, a su plan, a su agenda, a su triunfo, a su autoestima, pierde el perdón y el cielo.

Si quiere seguir a Cristo hasta el cielo, este es el mensaje: Niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígalo. ¿Oye esto en el evangelio contemporáneo? ¿Alguna vez oye esto en el mensaje que da algún predicador por televisión o algún evangelista? ¿Oye alguna vez que alguien se levanta de entre la multitud y dice lo siguiente?: «Si quiere usted convertirse en creyente, !renuncie a la vida! Rehúse asociarse con usted mismo, rechace todas las cosas que su ego anhela, quiere y espera. Esté dispuesto a morir por amor a Cristo, si es necesario, y mientras vive como un esclavo, sométase en obediencia a Jesucristo» !Eso no vende! No es un brillante mercadeo, pero es la verdad que usted escuchara en este blog.

Nos quedamos aquí, vuelvalo a leer, detenidamente y sobre todo preguntándose, ¿en dónde estoy yo, y a qué estoy dispuesto por llegar al reino de Dios?

Bendiciones y seguimos.

Antes de irme por el momento les dejo una alabanza para que pueda adorar al creador, es de la congregación «Nueva Generación en Cristo» si desea ver más, busquenos en YouTube, con el nombre de nuestra iglesia, y disfrute alabando y adorando a Jehová, nos vemos.