Episodio 19: La Década Infame. Fujimori, Montesinos y la Captura Total del Estado

Serie: «Café con Historia: El ADN de la Corrupción en el Perú»

Toma un sorbo largo de café, porque lo que viene ahora supera cualquier ficción. La década de los 90, bajo el mando de Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos, representa el cenit de la corrupción sistémica en nuestra historia. Lo que empezó como un gobierno que prometía «honradez, tecnología y trabajo», terminó siendo una maquinaria delictiva que capturó todas las instituciones del Estado.

Quiroz nos explica que el autogolpe de 1992 no fue para salvar la democracia, sino para eliminar los contrapesos. Con el Congreso cerrado y el Poder Judicial intervenido, Montesinos, desde su oficina en el SIN, se convirtió en el gran titiritero. Él centralizó la corrupción de una forma nunca antes vista: cobraba una «tajada» a los militares por cada compra de armas y, a su vez, repartía sobornos a jueces, fiscales y congresistas para asegurar su lealtad.

¿Te acuerdas de los vladivideos? Fueron la prueba irrefutable de que todo tenía un precio. Montesinos grababa secretamente cómo entregaba fajos de billetes a dueños de canales de televisión (como los Crousillat y Schütz) para que vendieran su línea editorial y difamaran a la oposición. También compraba congresistas «tránsfugas» por sumas que iban desde los 10,000 hasta los 50,000 dólares solo para que cambiaran de bando.

Quiroz detalla fuentes de riqueza ilícita que dan escalofríos: el saqueo de la Caja de Pensiones Militar Policial costó 500 millones de dólares. Las comisiones por compras de armas, como los aviones Mig-29 usados de Bielorrusia que se caían solos, inflaron los costos hasta en un 30% para alimentar los bolsillos de la cúpula. Incluso hubo colusión directa con el narcotráfico, cobrando cuotas a capos como «Vaticano» por permitir vuelos en la selva.

Lo más triste de esta década es el costo de oportunidad. Quiroz calcula que la corrupción en los 90 nos costó el 50% de los gastos gubernamentales y el 4.5% del PBI. De cada sol que debió ir a salud o educación, la mitad se perdía en manos de esta red mafiosa. El régimen se derrumbó en el año 2000 de forma cinematográfica, con videos de sobornos y un escándalo de armas vendidas a la guerrilla de las FARC, terminando con Fujimori renunciando por fax desde Japón.

La lección de Quiroz es clara: cuando permitimos que un «hombre fuerte» destruya las instituciones con el pretexto de la seguridad, lo que estamos haciendo es entregarle las llaves de nuestra casa a una organización criminal.

¿Nos vemos en el último café para hablar sobre si hay esperanza después de tanto lodo? ¡Te espero!

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

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