Carta #21: El día que Lima se quedó sin tiempo

Tema: Apocalipsis limeño → Resurrección personal

Peruano sin tiempo,

Imagínate esto: martes cualquiera, 8:47 pm. Estás subiendo al Metropolitano. Y se va la luz. Toda. No solo la de tu casa. La de Lima. La del Perú. Se caen las antenas. Muere el WiFi. Tu celular es un ladrillo. Los semáforos se apagan. El Waze se queda pensando. Sedapal, Luz del Sur, Netflix, Yape. Todo muerto.

Por 24 horas, Lima se queda sin tiempo. Sin excusas. Sin “ahorita”. Sin scroll.

Las primeras 3 horas son caos. Gente gritando en la oscuridad. Tú también gritas: “¡No puedo perder la reunión!”. Pero no hay reunión. No hay Zoom. Solo hay vecinos.

A las 6 horas pasa algo raro. El del 501 baja con velas. La señora del menú invita caldo. El rider se quita el casco y por primera vez le ves la cara. No hay rappi: hay ollas comunes. No hay stories: hay historias.

A las 12 horas te das cuenta de algo: no extrañas el trabajo. Extrañas a tu hijo. No extrañas el Excel. Extrañas el partido de pelota en la loza. No extrañas tu jefe. Extrañas a tu viejo.

En 1746 el terremoto tumbó Lima. En 2026 el apagón la levantó. Porque cuando se acabó el tiempo, por fin tuvimos vida. A las 23 horas vuelve la luz. Pantalla tras pantalla se prende. Y tienes dos opciones: volver a gritar “Crucifícale” al que se coló en la cola del pan… o acordarte de la cara del rider, del caldo de la vecina, del silencio.

El virreinato se cayó y construyó balcones. Nosotros nos vamos a caer y ¿qué vamos a construir? El Apocalipsis no es el fin del mundo. Es el fin de la mentira. Y la mentira más grande que te dijeron es que no tienes tiempo.

Sí tienes. Lo que no tienes es coraje para usarlo en lo que importa. Apaga el celular. Abre la puerta. Lima te está esperando desde 1746.

Nos vemos en la calle, y en cualquier cafetín.

Tu compatriota que ya no tiene apuro, tan solo pide un café.

Vick
Conversando con una taza de Café
-Vick-yoopino

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