Episodio 5: El «Saqueo Patriota». ¿Libertad o Cambio de Dueño?

Serie: «Café con Historia: El ADN de la Corrupción en el Perú»

Saca la servilleta y apunta esto, porque es el mito que a veces no nos cuentan en el colegio. Solemos pensar que la Independencia fue un borrón y cuenta nueva, pero Alfonso W. Quiroz nos muestra que, en términos de corrupción, fue un «saqueo patriota».

Cuando llegaron San Martín y luego Bolívar, el Perú estaba económicamente quebrado. Los ejércitos libertadores necesitaban recursos y los tomaron de donde pudieron. Bajo el mando de Bernardo Monteagudo, el ministro de confianza de San Martín, se inauguró una política de «secuestros» o expropiaciones masivas contra los españoles y criollos realistas. El problema es que esas propiedades —haciendas y casas valorizadas en millones— no pasaron a manos del Estado para el bien común, sino que terminaron repartidas como «premios» entre los altos oficiales militares. Generales como Sucre, O’Higgins y Santa Cruz recibieron estas recompensas mientras la población sufría.

Incluso hubo actos de piratería interna. ¿Sabías que el almirante Thomas Cochrane, al ver que no le pagaban, se apropió de barras de plata que San Martín había acumulado para la causa?. El propio Bolívar, en medio de una penuria fiscal extrema, recibió de un Congreso «servil» la suma de un millón de pesos como recompensa personal. Y mientras tanto, los caudillos locales, como Agustín Gamarra en el Cuzco, enviaban al Libertador medallas de oro y plata recolectadas mediante expropiaciones a la Iglesia y a particulares.

William Tudor, el cónsul estadounidense en esa época, escribió una frase que duele leer: decía que los libertadores eran a menudo «crueles, rapaces y carentes de principios». Pero lo más grave no fue solo el saqueo de bienes, sino el saqueo del futuro. Como no había dinero, se recurrió a los primeros préstamos externos en Londres (1822-1825). Fue un desastre absoluto: de los 1.8 millones de libras contratados con el banquero Thomas Kinder, al Perú llegó menos de la mitad después de pagar comisiones infladas y sobornos a los agentes peruanos encargados de la negociación.

Aquí nace la deuda externa peruana, manchada desde el día uno por el «agiotismo» y la corrupción diplomática. Los cimientos de nuestra República se construyeron sobre un suelo socavado por la rapiña militar y los préstamos turbios.

¿Te das cuenta? La libertad nos costó cara, pero el sistema de «el poder es para mis amigos» simplemente se puso un uniforme nuevo.

¿Qué te parece si en nuestro próximo encuentro hablamos de cómo el guano, que debió ser nuestra bendición, se convirtió en la «orgía financiera» más grande del siglo XIX? ¡Nos vemos en el próximo café!

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

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