Preparándonos para la cosecha

La Parábola del sembrador

Bueno queridos amigos, empezamos a partir de la fecha una serie de escritos, referente a interrogantes que nos hacemos y que entre conversaciones, amistades, hermanos, hemos tenido una serie de respuestas y en algunos casos, mas preguntas, por lo que empecemos con nuestra primera conversación. Por lo que tome su Biblia, y trataremos de que tengamos un buen tiempo, y sobre todo intentaremos todos aprender de nuestras propias preguntas.

Hablaremos esta tarde sobre “La Parábola del sembrador” pero la vamos a ver es de otro punto de vista, tome su Biblia y demos una lectura Lucas 8:5; “El sembrador salíó a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron”…. Mucho se a hablado sobre la segunda parte sobre la semilla y del proceso de que paso la semilla, pero esta vez queremos hablar sobre el sembrador.

Un día el Señor de la mies, abre la puerta porque ya se acabo la pandemia, y que sucede, le voy a hacer pensar, se abre la puerta y sale un Victor cualquiera, con su cafe en la mano y en la otra su croissant y dice “ y ¿qué tal? ¿Vamos por otro cafe?, y el Señor de la mies lo mira y en eso se abre la puerta del vecino, este caballero, botas, sombrero contra el sol, una barreta para hacer huecos en la tierra, aparte de una bolsa con semillas y un bidón de agua, ambos hermanos han pasado la pandemia, ya se acabo la cuarentena y deben salir a sembrar.

Pero podemos ver a un Victor, que aparte de haber perdido el trabajo y vivir del desempleo, paraba con su cafe, su croissant y viendo Netflix, pero su vecino hizo algo totalmente diferente, se empezó a preparar, y estar listo, con todo lo necesario para plantar la semilla, o sea escudriño la Palabra De Dios, estuvo en oración, preocupado por aquellos que en estos tiempos difíciles, estaban pasándola mal y daba una mano para ayudar, con apoyo moral y con comida, con visitas, con buscar a todos aquellos que alrededor suyo están. En pocas palabras, se preocupó por aquellos que en tiempos de necesidad, estaban pasando por serios problemas, Puede verse en ese grupo, pero ¿cuál de los dos?

En eso nuestro vecino mira al Señor de la mies y este le indica que debe ir a sembrar, y empieza, expandiendo la semilla en todo el campo indicado, regresa y aun tiene semilla, aun tiene agua para regar, y el Señor de la mies, le entrega también el campo que estaba destinado para Victor, recordara la parábo la de los talentos y al pasar delante de Victor, se le cae unas cuantas semillas y sigue su camino, luego de lo cual, empieza a cuidar los campos en donde sembró, y hasta la semilla que cayo a los pies de Victor comienza a germinar, nuestro vecino, cuida sus campos, agua, lucha contra las bacterias, contra el zancudo y los gusanos, desea ayudar a Victor para que no pierda las cuatro o cinco ramitas que tiene, pero Victor en su egoísmo no deja que toquen nada, y se encierra como aquellos pastores que no quieren que sus discípulos se junten con otros que son su cuerpo de Cristo y poco a poco los dos campos lucen sus flores y su fruto y nuestro amigo empieza a cosechar. Pero el de Victor crecio raquitico, sin flores y parte se perdio.

Que significa todo esto, bueno durante año y medio Victor no hizo nada y como él, muchos hermanos que hasta son maestros, lideres y pastores, que debieron prepararse para que al acabar la pandemia, salir a los campos para entregar la semilla que es la Palabra De Dios, pero no, simplemente se quedaron en sus casas, y muchos gritamos que se cerraron los templos pero se abrió una iglesia en cada hogar, pero muchos fueron como Victor, su única preocupación fue vivir, sobrevivir y de la mejor manera posible, los servicios de oración desaparecieron, las reuniones se convirtieron en minutos de leer la Biblia, y la preocupación por esa palabra de “amaos los unos a los otros”, se convirtió en simplemente un saludo a la bandera que no produce nada, en todo este tiempo, muchos hermanos y hermanas, jamas fueron ni visitados para saber si estaban bien, mucho menos para saber si pasaban o no por necesidad, muchos simplemente hasta en el desempleo se les pedía su diezmo y ofrenda.

close up of christian group are reading and study bible together in Sunday school class room

Que nos a pasado, y estamos volviendo a los templos, pero los servicios siguen minimizados, recuerdo que antes el promedio era dos horas, alabanza, oración por la ofrenda y predica, ahora pasados los 40 minutos ya vamos de salida, y mas preocupados estamos en los diezmos, y como escucho siempre “Dios ama al dador alegre” pero si no das el diezmo no puedes ser miembro de la Iglesia, parece que es mas fácil que tu nombre este escrito en el libro de la vida eterna, que ser miembro de alguna iglesia que se dice seguir a Jesucristo.

Pero no hemos discipulado hermanos en este año y medio, hemos estádo encerrados en casa, lo que significa que no hay mas personas que se hayan preparado para sembrar la semilla de la Palabra De Dios, ¿dónde están los llamados maestros? sino que en algunas ocasiones debemos mas bien recuperar a los perdidos y extraviados por errores nuestros, porque se han alejado, porque han visto el desanimo y la falta de ayuda de sus correligionarios. Y algunos hasta se han sentido abandonados por sus propios pastores.

Es necesario que volvamos a estudiar la Palabra De Dios, de lo contrario las razones por las cuales se cerraron los templos y se abrieron iglesias en las casas, será tan solo una frase sin contenido, y sera solo otra excusa para no hacer discípulos y dar a entender de que mas nos preocupa los diezmos que la Palabra De Dios.

Entonces dígame ahora, usted que es un cristiano responsable y seguidor de la fiel Palabra del Señor, ¿qué hizo todo este tiempo?, ¿se preparo? ¿Estudio y escudriñó la Palabra De Dios?, usted que es maestro o líder o pastor de la Iglesia de Jesucristo, está listo para ir a sembrar la semilla de la Palabra De Dios a toda criatura o simplemente volverá a ser asistente dominical y con suerte otro día más y es todo lo que será?, y volverá a poner por palabra en su boca esa frase celebre: “Mi casa y yo serviremos a Jehova” después de…. De mi trabajo, mi familia, mi necesidad, entonces ¿qué haremos?

Se lo dejo de tarea, nos vemos, en unos días, me voy al Starbucks, el cafe y un croissant, me vendrían de perlas, pero si me llevare mi Biblia en mi iPhone, porque soy de la secreta.

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