¿Qué te detiene para ser un buen cristiano?

Queridos amigos, ya estamos aquí, hoy con un tema interesantísimo, y es que hace unos días me invitaron a llevar un estudio bíblico, (nadie es profeta en su tierra) pero me dierón el tema: razones por las cuales no nos comprometemos con Dios, y bueno me puse a estudiar mi Bíblia y algunos comentarios bíblicos y hoy transcribo parte de ese estudio bíblico, trataré de reducirlo o resumirlo para que no se alargue mucho este artículo, veremos lo que sale, por lo cual mi amigo o hermano en Cristo, como siempre corra por su Biblia, preparese un buen café, cargado para que no se nos duerma y luego tome asiento en su mejor sillón y empecemos, no sin antes advertirle de que debe leer su Biblia por dos veces para entenderla y comprenderla. (Hablaremos de Génesis capítulo 31, lea desde el 30 hasta el 32, si no fuese molestía, y si lo es, pregúntese, si es cristiano, porque cristiano que no conoce la Palabra de Dios, es que no puede llamar a Jesús: Señor, y si no puede llamarlo Señor, es que usted no es criatiano, dediquese a otra cosa, quizás le vaya de otra forma, gracias).

Me imágino que usted conoce toda la historia de Jacob, lo que paso con el plato de lentejas, su huída porque su hermano Esaú lo buscaba para matarlo, por haber tomado su puesto y recibir la bendición de su padre en vez que Esaú, y haberse casado con dos hermanas porque su tío Labán lo engaño, pero mi amigo un día Dios habló con él y allí empieza nuestra historia.

“También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo” (Génesis 31:3)

Bueno mi amigo por aquí empezamos, cuando Dios habla, debemos de escuchar y obedecer, en este caso Jacob estaba dispuesto a obedecer, aunque sabía que su tío Labán no lo dejaría ir tan fácilmente y que al regresar a la casa de sus padres, estaría esperandolo su hermano Esaú para matarlo, pero vamos a ver que cosas se oponían para que Jacob obedeciera a Jehová, si usted recuerda “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequierra que fueres, y volveré a traerte a esta tierra: porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (Génesis 28:16), Jacob tenía una promesa de Dios, pero veamos, cuando se encontró con su tío Labán y conoció a Raquel, trabajó siete años por ella y encima su tío lo engañó y le entregó a Lea y por otros siete años trabajo por Raquel, sabe cuál es uno de los impedimentos para obedecer a Cristo, “el temor” Jacob a pesar de ser mentiroso, engañador, era un hombre temeroso, no pudo enfrentarse a su tío Labán cuando en vez de Raquel le entregó a Lea, tenía miedo de su tío, pero mi amigo y hermano en Cristo, ya no recordaba que Jehová le dijo que “Te guardare por dondequiera que fueras” si tu mi hermano o hermana obedeces a Dios, él te guardará a donde quiera que vayas, pero la obediencia debe de ser total, sin preguntas, sin el popular “pero” y tenemos miedo de lo que puede decir el mundo de nosotros, “mira al cristianito” tenemos miedo de perder amistades, hasta el trabajo o la posición en que nos encontramos, muchas veces nosotros tenemos miedo de confiar en Dios y preferimos seguir las filosofías del mundo, ese temor que nos hace esconder la Biblia, el no hablar ni decir que somos cristianos, el no levantarnos y decir soy cristiano y por lo tanto no puedo aceptar cambiar a Dios por tortillas duras y frias o sea no puedo cambiar a Dios por las cosas que me da el mundo ni mucho menos por sus placeres, inclusive.

“Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba” (Génesis 31:20), o sea que siguió engañando y mintiendo, mi amigo eso es temor, un miedo inmenso a decir que seguimos a Cristo y que vivimos en obediencia y por esa razón aunque estamos en el mundo no hacemos las cosas del mundo, y entender bien de que aunque el mundo se ha metido en la iglesia de Jesucristo, nosotros sabemos ver la diferencia, porque estamos en obediencia a Jesucristo y si eso es verdad en nuestra vida, el Espíritu Santo, no revela y podemos separar la verdad de la mentira, y porque sabemos la verdad no podemos seguir las filosofías de declarar, visualizar, atar, pisar, ordenar, pero mi amigo, el temor nos puede hacer escondernos y huir como lo hizo Jacob, jamás dar la cara, si en tu corazón tienes a Jesús, él jamás te desemparara, Dios sabe quienes estan en tu contra, quienes quieren tu mal y si tu estas en obediencia, Dios estará contigo y te guardara en el día malo. Y los primeros que se opondrán a que sigas a Jesús, pueden estar dentro de tu propia casa, Labán quería que Jacob le siga sirviendo y con engaños tratara de convencerte, apelará a la familiaridad, al amor, pero podrás ver que en su corazón, asi como en el corazón de algunos de tus familiares, que solo hay celos, envidias, y contiendas para contigo. Envidiarán lo que tu sabes, lo que tienes, lo que tu eres, pero siempre debes entender que si estas en obediencia a Dios, él pondrá las cosas en su real nivel y aunque las cosas las veas color de hormiga, él está viendo por tí.

Entonces el temor es algo que nos aleja de Dios o no permite que nos acerquemos, el mundo y sus placeres es otro punto, porque nos gusta que las cosas nos salgan bien, y muchas veces estamos dispuestos a hacer cualqueir cosa para ganar o triunfar, aunque esas cosas no sean las más correctas, estamos dispuestos a engañar a mentir e inclusive algunos hasta matar, recuerde a Jacob todo lo que hizó para recibir la bendición de su padre en vez de su hermano Esaú y lo suplanto, pero cuando Dios está contigo, las cosas más increíbles suceden y luego que existe un verdadero encuentro con Dios, él hace que seamos triunfadores como Jacob que todo lo que hacía le salía bien y se enriquecía, pero igualmente las riquezas, causan envidia dentro de aquellos que más cerca a tí se encuentran, otro problema es que dentro de la casa no haya honestidad, Raquel aún pertenecía a todo aquello que Dios odia, la idolatría, le robó sus idolos a su papá, y en medio de engaños no se los devolvio cuando su pabre Labán vino a buscarlos, usted recordará, que luego que Jacob huyó, pasarón varios días para que Labán le diera alcance y estaba dispuesto a quitarle todo e inclusive matarlo.

“Poder hay en mi mano para haceros mal” (Génesis 31:20), pero usted debe saber mi amigo que si usted lucha por hacer la voluntad de Dios, sin importar las consecuencias, Dios cuidará de usted, hagasé usted una pregunta: ¿cuándo fue la última vez, que verdaderamente confié en Jehová? o quizás ¿alguna vez confié totalmente en Jehová?, por la noche Dios le habló a Labán y las cosas cambiaron, pero Labán aún quería sus idólos, la gente mira, sabe de Dios, escucha de Dios, sueña, pero sigue con sus propios dioses, e idólos, muchos cristianos, creen en Dios, pero también tienen sus dioses, aunque usted no lo crea, su trabajo, sus hijos, su esposa, e inclusive sus santos, si mi amigo también tenemos santos, e idolos de barro, y creemos en el trapito sanador, en la soga milagrosa que ata demonios, en el agua bendita que limpia todos los pecados, e inclusive el aceite mágico que unge a la gente y que sin ese aceite no podemos hacer nada, que este método o aquel, que los clavos de Cristo, con los que crucificarás tus pecados, y asi tantas cosas que nos parecemos a esos sacerdotes que inventaron cientos de leyes a seguir para poder entrar al cielo, ahora hay cada cosa que verdaderamente Dios nos tiene que azotar porque hemos convertido la casa de Dios en un merdado desde la pupuza, pasando por el pollito y el perfume y tu zumba para bajar de peso y todo en el nombre de Dios y bendecido por su Hijo.

Aún mi amigo cuando paso lo de Labán, cuando al final se va a encuentrar con su hermano Esaú, sigue tratando de hacer cosas en sus fuerzas, separa a su familia, a sus animales, sus sirvientes, sin entender que Dios tiene todo bajo control, solo cuando Jacob se enfrenta a un varón, recordara el punto, reconoció quién era, un sinveguenza, un mentiroso, un hombre de doble animo, pero Dios no lo abandonaba, como a tí, si en tu corazón y en tu vida estas dispuesto a obedecer a Dios, porque Jacob dijo algo que deberíamos obtener y perseguir todos “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” Dios te cambiará el nombre, te llamará “su hijo” él te llamará, no te autollamaras, como ahora que aparecen, pastores, maestros, profetas, pero hablan sus propias fábulas y sus propias mentiras, porque como dice la Biblia, “hablan, pero Dios nunca les dijo”.

Recapitulando y para terminar, el temor, el mundo y sus placeres, la familia, inclusive tus supuestos hermanos en Cristo, pueden impedir que obedezcas a Dios, pero tú debes de buscarlo, su Palabra debe ser tu eterna compañera, y sobre todo tener siempre en mente que la obediencia hace que Dios pueda llamarte “buen siervo y fiel, pasa”.

Nos vemos, he tratado de resumir un estudio de más de una hora en lo que usted lee ahora, y sabe mi hermano y hermana, la obediencia es parte fundamental en su caminar cristiano, de lo contrario, aún si salte, brinque, grite, declare positivo, Dios no movera un dedo por usted.

Ahora es buen tiempo para empezar por el arrepentimiento de su vida pasada, reconozca que ha pecado contra Dios, el no buscarlo, el creer que pedir, exigir, saltar, atar, fueron pecados del pasado, que desde hoy inciará una busqueda de la verdad en obediencia a Su Palabra, en el nombre de Jesús. Bendiciones.

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