Queridos amigos, hermanos, conocidos y uno que otro visitante, volvemos a encontrarnos, no sin antes pedirles que si tiene su Biblia lejos, corra por ella, vamos a ver un poco que es lo que dice respecto a unos versículos que el lunes pasado me enseñaron en la congregación, y para poder aclarar mis dudas, no hay mas que investigar, por lo que me puse a estudiar y darle una buena leída, ahora de manera más profunda a Hebreos 10:22, pero como la Biblia es un libro en donde no puedes sacar algo de contexto para hacerte un pretexto, le dí una leída completa a todo el capítulo, que me hizo recorrer a otros libros y a otros capítulos y versículos del mismo libro, igualmente agarre algunos comentarios bíblicos, por lo que aquí ahora doy mi interpretación y dejo a mis hermanos que puedan repasar, reestudiar y volver a leer los versículos tratados, especialmente desde el versículo 16-27. (Aquí escríbimos del versículo 21 al 23, favor de leer todo el capítulo de preferencia).
«y teniendo gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió» Hebreos 10:21-23.
El camino que nos conduce a través del velo a la presencia de Dios es nuevo, porque no es el camino anterior de la matanza de animales. El anterior llevó en realidad, no a la presencia de Dios, sino a una conciencia más clara de la separación entre los adoradores y Dios (10:4). La perfecta obediencia y el perfecto sacrificio de Jesús otorgan una nueva base para el acercamiento a Dios. El camino que Jesús nos abrió es siempre nuevo, porque nunca envejece ni caduca (8:13). También es un camino vivo. No es una cosa, ni una doctrina, sino una persona, Jesucristo mismo (ver Juan 14:6). Entonces Jesús es el gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios en el Cielo. Como hemos visto, la misión del sumo sacerdote era tender un puente entre Dios y el hombre. Esto quiere decir que Jesús, no solo nos muestra el camino hacia Dios, sino que tambien nos introduce a Su misma presencia. Cualquiera puede indicar a otra persona el camino al palacio real, pero no introducirla a la presencia del Rey. Pero Jesús si.
Jesús es el único que puede limpiar de veras la mancha del pecado. En el ritual sacerdotal, las cosas santas se purificaban rociandose con sangre de los sacrificios. El sumo sacerdote se tenía que bañar una y otra vez en el mar de bronce con agua limpia. Pero estas cosas eran ineficaces para quitar la verdadera contaminación del pecado. Jesús es el único que puede limpiar de veras al hombre. La suya no es una purificación meramente externa, con Su presencia y con Su Espíritu limpia los pensamientos y los deseos mas íntimos de una
persona hasta que quede totalmente limpia.
Para acercarnos a Dios no seguimos ciertas reglas, sino a una persona que va adelante. Esta persona no es una figura del pasado, sino una que resucitó y vive en el presente; tiene una vida indestructible (7:16) y la comparte con sus seguidores. Como el pueblo de Israel entró en el lugar santísimo simbólicamente por el sumo sacerdote que les representaba, así nosotros entramos a la verdadera presencia de Dios por nuestra participación en Jesucristo, nuestro gran sumo sacerdote. Nuestro privilegio es que Cristo es este gran sumo sacerdote que nos representa. Además del acceso libre y total a la presencia celestial de Dios, tenemos un sacerdote que nos representa siempre en intercesión ante Dios. El cap. 7 en especial ha descrito a nuestro gran sumo sacerdote.
Entonces nuestro autor de Hebreos describe cuatro aspectos de nuestro acercamiento a Dios. Primero, solamente podemos acercarnos a Dios con corazón sincero. Es necesario que en el centro del ser tengamos un deseo sincero de relacionarnos con Dios; no podemos fingir lealtad a él. La misma palabra traducida sincero aquí aparece en 8:2 y 9:24, donde se traduce verdadero y se refiere al santuario celestial. El corazón sincero es el corazón cuyo fundamento y contenido son las cosas celestiales, eternas. Es constante y sincero porque está centrado en lo eterno. Un corazón sincero es aquel no que no tiene doblez, ni doble animo, es aquel que se ha entregado totalmente a Dios y lo reconoce como Su Señor y Salvador. Segundo, nos acercamos en plena certidumbre de fe. El cap. 11 cita ejemplos de esta fe en Dios que da la seguridad de que Dios nos recibe cuando nos acercamos. Los dos últimos modos de nuestro acercamiento describen la purificación que Cristo nos consiguió con su sacrificio. Purificados es literalmente “rociados”. Como los sacerdotes levíticos fueron rociados con sangre (Éxo.29:21) y lavados con agua (Éxo. 29:4) en su dedicación, así los cristianos somos purificados por la sangre de Jesús cuando iniciamos nuestro acercamiento a Dios. Su sangre nos purifica en el corazón o conciencia, donde está arraigada la maldad. El lavamiento de los cuerpos con agua es un símbolo exterior de la purificación interior. Este simbolismo viene de los lavamientos ceremoniales de los judíos, pero el autor también piensa en el bautismo cristiano. El agua es pura en su simbolismo, porque representa al Espíritu Santo que purifica (Eze. 36:25, 26; Tito 3:5). No se puede dudar que el autor de Hebreos ve el bautismo como un símbolo de la salvación, y no como un requisito. Esto es así porque él ha insistido en que nuestro problema y su solución son espirituales (10:1–4).
en la decencia suprema de las cosas que, si se despertara en el infierno, seguiría creyendo igual; debemos mantenernos tan agarrados a la fe que nada nos haga soltarnos.
Dios te bendiga mi hermano,justamente estaba leyendo esta porción en la mañana …creo que tienes razón debemos siempre acercarnos al Señor con un corazón sincero y limpio …. me gusto mucho como le diste interpretación a la palabra De Dios… sigue adelante hermano La Paz De Dios contigo …