Reconstruyendo los muros, si, los tuyos

Mis amigos y hermanos nos volvemos a encontrar, no sé si llego ayer por aquí y buscó en su Biblia los versículos escritos, pero ahora vamos a darnos un tiempo para conversar al respecto, y es que mi querido amigo, la carga que tenía Nehemías por la situación de su pueblo era muy grande, de aqui que muchas veces los grupos de interseción parecen juego de niños caprichosos, que solamente están buscando la bendición y los milagros, y que no se juntan para orar por las verdaderas necesidades del pueblo de Dios, que son las espirituales, recuerda no tenemos lucha contra sangre ni carne sino contra huestes espirituales de maldad, pero es mejor orar por el carro, trabajo, casa, TV, salud, lo otro como que nos da miedito, Nehemías mi hermano, se dolio, hasta el extremo de hacer duelo por lo que le venía sucediendo a su pueblo, o sea usted y yo debemos sentir verdadero dolor y preocupación por lo que vienen pasando algunos hermanos de nuestra propia congregación, (y quizás nosotros mismos) y entrar en una relación con Dios para que le de gracia, sabiduría, amor para poder levantarse y empezar a hacer la obra, por lo pronto volvamos a leer los versículos que les deje escritos anoche:

“Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces los había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra. Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio” (Nehemías 2:16-17)

Cuando usted o yo mi hermano estamos solos con nuestros propios pensamientos y nos damos cuenta, aparte de la soledad, y hacemos un recuento de nuestra vida antes de la conversión, caminabamos mal, las cosas no salían como queriamos y andabamos dando tumbos, sin rumbo, sin dirección, muchas veces ese afán de sobresalir, de prosperar nos ha hecho que hagamos cosas reñidas con la moral, el honor y la honestidad, pero en un momento, solos con nosotros mismos, mirándonos la cara en el espejo de la conciencia, nos damos cuenta de que las cosas no son así, llevamos vidas que no agradan a Dios, vivíamos en pecado y aunque usted y yo y otros cuantos más no lo crean, eramos hijos de nuestro padre el diablo, pero llegó el momento en que Dios entró en nuestras vidas y las cosas poco a poco y a medida que vamos conociendo la Palabra de Dios, a medida que nos entregamos al creador y Señor nuestro, en la medida que venimos dandos frutos que agradan a Dios, nuestra vida va cambiando, pero mi amigo aún hay muros que no se han podido restaurar y necesitan una reconstrucción, una restauración, se viene produciendo el cambio pero hay aún en su (o en mi) interior algo que huele a quemado.

Yo creó que usted sabe que las puertas son para poder entrar y salir, pero así como la puerta de su casa usted la utiliza para salir al trabajo o iglesia y para entrar a descansar o comer dentro de su casa, hay puertas que usted ha podido dejar abiertas o que el enemigo ha destruído y necesitan ser restauradas o reconstruidas totalmente, hay muros en nuestras vidas que siguen caídos, pero usted puede decir, no, no es cierto, desde que me converti, las cosas han mejorado, mi vida ha cambiado, ya no fumo, ya no tomo, ya no salgo con otras mujeres, y es cierto, pero mi hermano, hay muros caídos por donde entra la envidia, el odio, la amargura, los celos, las contiendas, la vanagloria de la vida, el ego, hasta la idolatría, y debemos de levantarnos y empezar a reconstruirlos con humildad, amor, paz y alegría en el Señor. Con el fundamento que es la Palabra de Dios, no con psicoanálisis, ni viendo una película, mucho menos creyendo que un libro escrito por algún inteligente, nos va a cambiar la vida, (porque si creemos eso, mi amigo, debemos de empezar a preguntarnos si verdaderamente somos convertidos y hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador), no, solo con la Palabra de Dios que es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos, ¿qué puertas de su vida aún están quemadas por el fuego?, porque le voy a contar algo, mientras las puertas estén derribadas y quemadas, el diablo ni lo toca, pero, aquí, lealo bájito para que el diablo no lo escuche, cuando usted quiere cambiar, el enemigo se va a enojar y empezará a contra atacar y les gritara ¿cómo osáis rebelarós?, tome su Biblia y leamos.

“Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?” (Nehemías 2:19)

Mi hermano, cuando usted se convierte a medias y a pesar de que es mejor persona, pero como cristiano, es inofensivo, (asiste a la iglesia los domingos arrastrando los pies, a las comidas y paseos, es el primero en llegar, rara vez asiste a una que otra reunión de estudio bíblico, ora de cuando en cuando, lee la Biblia los domingos y fiestas de guardar, con dolor le digo, es usted un cristiano inofensivo) simplemente al que antes era su padre, no le importa, justamente porque se acostumbro a vivir con sus muros caídos, a pesar de que limpió la sala y la cocina de sus pecados, aún hay muros caídos en donde entra y sale el enemigo, pero cuando verdaderamente quiere limpiar toda la casa, sacar toda la podredumbre y poner al verdadero Rey para que sea el amo y Señor de su vida, la gente, aquellos que se llaman sus amigos se burlaran de usted, el enemigo tomará sus armas y luchara contra usted, allí es el tiempo de levantarse y edificar sus muros, reparar sus puertas y hacerle frente al enemigo con la Palabra de Dios, llenándose de Cristo usted resistirá al diablo y éste huirá de usted, no es sacando sus maracas y haciendo una danza de la lluvia, no es saltando más alto para que en la caída le pisemos la cabeza al diablo, no mi querido hermano, es llenándote de Cristo y haciendo su voluntad, que es lo que el diablo no quiere, porque tu vida será ejemplo a seguir y tus palabras llevarán el evangelio a todas las naciones, pero debes de perseverar, como dice el dicho “Roma no se hizo en un día” porque si te duermes, el enemigo volverá nuevamente y si ve la casa vacía y las puertas abiertas nuevamente entrara pero esta vez a llenarla en su totalidad con enemigos más feroces que intentarán destruirte.

Por ello mi hermano y ya para terminar, que el dolor que te causa el ver tus muros caídos, sea motivo para levantarte y reconstruirlos, y si ves a un hermano pasando las mismas dificultades, seas la extensión de Dios aqui en la tierra y lo ayudes, porque Nehemías nos habla que juntos levantaron los muros, que juntos reconstruyeron las puertas, que juntos levantaron y terminaron la obra y todos juntos dieron alabanza a Dios por haberlos ayudado a terminar la obra pronto, Solo él, sólo él, es quien merece nuestra alabanza y sólo él quien nos ayudará a salir adelante en tiempos de dificultad.

“Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén” (Nehemías 2:20). ¿Comentarios?, no creo que se necesite añadir algo más.

Nos vemos pronto, pero recuerda, si tienes un muró caído o una puerta quemada por el fuego, levantate y reconstruyela, para que el enemigo no haga escarnio y se burle de ti, llenate de Cristo y resiste en el día malo. Bendiciones y seguimos en contacto.

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