Ayer, hoy y siempre “Día de la mujer”

Como siempre digo, ya paso el alboroto, ahora si podemos decir “Feliz día de la mujer”, es cierto que fue ayer, pero entre gritos de felicidad, entre abrazos y felicitaciones, muchas veces el reflexionar, no le damos el tiempo para verdaderamente introducirnos en lo que debemos recordar. La Biblia habla de la mujer, desde el principio con Eva y pasando por muchas mujeres que han protagonizado todo el cristianismo y que por su notoriedad han sido incluídas en la Palabra de Dios, veamos algo de ello.

La mayoría de mujeres de la Biblia eran comunes y corrientes. Eran mujeres simples, sencillas y en algunos casos de extracto social escandalosamente bajo, tal como ocurría con los discípulos. Tomemos por ejemplo,a la mujer samaritana del capítulo 4 de Juan. No sabemos su nombre. Del mismo modo, Ana fue una oscura viuda de edad muy avanzada que aparece solo con una breve mención n la introducción de Lucas 2:36-38. Rahab era una ramera. Aun María, la madre de Cristo fue una joven sin distinción especial, que vivía en una insignificante aldea improductiva de Galilea. En cada ejemplo, lo que las hizo extraordinarias fue un memorable cambio de vida como producto de un encuentro con el Dios del universo,.

La única legítima excepción es Eva, que empezó su vida como alguien muy especial en todos los sentidos. Fue creada por Dios para ser el puro e inmaculado modelo de perfección de la condición de mujer. Pero lo arruinó pronto pecando. A pesar de esto, también ella llegó a ser la representación viva de la verdad de que Dios puede recuperar y redimir a aquellos que caen y convertirlos en verdaderos trofeos de su gracia, a pesar de sus caídas. A decir verdad, estoy convencido que por medio de la gracia redentora de Dios, Eva irá a través de toda la eternidad en forma más gloriosa que lo que era en su inocencia terrenal original.

En otras palabras, todas estas mujeres llegaron a ser extraordinarias en última instancia, no debido a algunas cualidades naturales de ellas mismas, sino solamente poque el único Dios verdadero a quien veneraron, que es grande, poderoso, glorioso e impresionante, las refinó de la misma manera que a la plata; las redimió por medio de la obra de un extraordinario Salvador -su propio y divino Hijo- conformándolas a su imagen (Romanos 8:29). El trabajo de Dios en sus vidas las hizo extraordinarias.

Ahora, tu mujer debes seguir sus pasos, ellas marcaron un andar, siguelo tu, acepta a Dios como Tu Señor y Salvador y toma tu cruz y sigue la huella que El dejó, y también llega a ser una mujer extraordinaria en las manos de Jesús, bendiciones mujeres de Dios. Nos vemos.

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