Cuando orar deja de ser pedir

Siéntate… hoy el café está más tranquilo.

De esos que no se toman con prisa, porque lo que se conversa no se puede decir rápido. Y hay algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza estos días, algo que parece básico… pero que, si lo miras bien, cambia todo.

La oración.

Porque todos decimos que oramos. Todos sabemos cómo se hace. Todos hemos repetido alguna vez las palabras correctas. Pero si somos sinceros… ¿cuántas veces realmente oramos?

Hay un versículo que seguro conoces. Lo hemos escuchado tantas veces que ya casi lo repetimos sin pensar: eso de no afanarse, de presentar todo delante de Dios, de orar, de rogar… y de dar gracias.

Suena completo. Suena perfecto. Pero en la práctica… casi siempre nos quedamos en una sola parte.

Pedir.

Pedimos por salud. Por trabajo. Por soluciones.
Por puertas que se abran… o que se cierren.
Y no está mal.
El problema es cuando eso es lo único.

Porque entonces la oración se vuelve una lista. Una especie de trámite. Y rara vez nos detenemos a pensar que quizás la oración no está diseñada solo para cambiar lo que pasa afuera… sino para trabajar algo más profundo adentro.

El problema no es orar… es confiar

Mira, hablar con Dios no es difícil. Lo difícil es confiar en lo que Él haga después.
Porque confiar implica aceptar. Y aceptar implica soltar.
Soltar la idea de que todo debería salir como esperamos.
Soltar el control.
Soltar esa sensación de que, si pedimos bien, las cosas deberían alinearse.

Y ahí es donde la oración cambia de forma.
Deja de ser una herramienta… y se convierte en una relación.
Pero eso cuesta.
Porque nos gusta tener el control. 
Aunque no lo digamos.

No es algo nuevo… nunca lo fue

Si miras la historia, esto no empezó hoy. El ser humano siempre ha querido lo mismo: tener algo seguro, algo visible, algo que pueda entender.

El pueblo quería un rey.
No porque fuera lo mejor… sino porque querían ser como los demás.

Querían algo tangible. Algo que pudieran mirar. Y lo tuvieron.

Pero no funcionó.
Porque el problema no era el sistema.
Era el corazón.

Cuando confiamos en lo que parece suficiente

Saúl parecía suficiente.
Y falló.

David fue mejor.
Pero tampoco fue perfecto.

Y luego vino Salomón… con todo para hacerlo bien.
Y aun así… se desvió.

Entonces uno se detiene… y ya no piensa en ellos.

Se mira a uno mismo. ¿En qué estás confiando tú?
En una persona.
En una idea.
En tu capacidad.
En lo que crees que puedes manejar.
Porque al final… todo eso tiene algo en común: no es suficiente.

El momento en que todo se rompe

Hay un punto en la historia donde todo parece perder sentido.
Las cosas no funcionan.
Las estructuras fallan.
La esperanza se debilita.
Y en medio de eso… aparece algo inesperado.

No un líder fuerte.
No un sistema mejor.
Alguien que sufre.
Y eso no encaja.
No tiene lógica.

¿Cómo algo así puede ser la solución?

Pero ahí está el centro de todo.
No en lo que hacemos… sino en lo que fue hecho por nosotros.
Y eso rompe una idea que llevamos dentro más de lo que creemos: que tenemos que merecer.

Aceptar lo que no controlas

Entender esto es relativamente sencillo.
Aceptar… no tanto.
Aceptar que no puedes solo.
Aceptar que no controlas todo.
Aceptar que no siempre vas a entender.

Y ahí vuelve la pregunta, de esas que incomodan: ¿realmente confías… o solo repites que confías?

Cuando no entendemos… y no lo decimos

Hay algo que se repite mucho.
Gente que escucha, que asiste, que está… pero que no entiende del todo.

Y no lo dice.
Pero se nota. Y eso no es un problema nuevo.

Siempre ha habido personas leyendo… tratando de entender… preguntándose en silencio cómo encaja todo esto.
Y ahí aparece algo importante.
No todos están llamados solo a escuchar.

Algunos están llamados a explicar. Pero explicar de verdad.
No repetir. No adornar. No impresionar.

Explicar.

¿Podrías hacerlo?

Esta es una pregunta sencilla… pero pesada.
Si alguien hoy te preguntara por qué crees lo que crees… ¿qué dirías?
¿lo explicarías… o lo repetirías?

Porque hay una diferencia enorme entre escuchar algo… y entenderlo lo suficiente como para compartirlo.
Y eso no se logra en un día. Se construye.

Lo que llevas dentro es lo que das

Hay una imagen que no falla.
Una vasija.
Porque al final todo se resume en algo muy simple: no puedes dar lo que no tienes.

Si no hay contenido… no hay nada que compartir.

Y eso no se llena con emoción momentánea.
Ni con eventos.
Ni con experiencias aisladas.
Se llena con tiempo.
Con constancia.
Con intención.

Y eso… cuesta.

No es falta de tiempo

Muchas veces decimos que no tenemos tiempo. Pero encontramos tiempo para muchas cosas.
Para distraernos.
Para salir.
Para ver lo que nos gusta.
Pero cuando se trata de detenernos… leer… pensar… ahí cuesta.

Entonces la pregunta cambia:
¿realmente no tienes tiempo… o simplemente no es prioridad?

Lo que decimos… y lo que hacemos

Decimos cosas fuertes.
Que creemos.
Que seguimos.
Que servimos.

Pero en la práctica… Dios muchas veces queda al final.
Después de todo lo demás.
Y no es falta de fe.
Es falta de orden.

Volver a lo esencial

No necesitas hacer más. Necesitas ir más profundo.

Menos ruido. Más verdad. Menos palabras. Más coherencia.

Menos pedir… más confiar.

Antes de terminar…

Te dejo con esto, sin prisa:

¿tu oración es una conversación… o solo una lista?
¿tu fe depende de lo que pasa… o se sostiene cuando nada sale como esperabas?
¿y si alguien te pidiera explicar lo que crees… podrías hacerlo?

Porque al final… no se trata de parecer fuerte.

Se trata de ser firme.

Gracias por este rato.
De verdad.

Nos vemos en la próxima taza de café.

Con un poco menos de control… y, ojalá, un poco más de confianza.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

La interseción que agrada a Dios (1ra parte)

Nos volvemos a juntar nuevamente, le cuento de que el clima por aqui esta bueno, nos encontraremos cocinando a fuego lento aunque parece que recien prendieron las hornillas, dentro de poco se volvera casi insoportable, pero de todo siempre algo bueno, a bañarse seguido, sé que quizas no se pudiera tomar un cafe, pero le aseguro que un buen Jamba Juice todos se lo vamos a agradecer (sobre todo si invita), pero si es por la noche seguimos con nuestro capuchino Starbucks, he venido escuchando y asistiendo a unas charlas que acaban de empezar acerca de la interseción, aparte del folleto y la primera sesión, la segunda no he podido asistir, pero ya me estoy leyendo el folleto y aparte he empezado a buscar en mi Biblia y leer, lo que otros pastores y maestros comprometidos con Dios, dicen al respecto, hoy aquí vamos a ponernos un poco espirituales y vamos a ver que hay en todo esto, es importante, pero veremos su desarrollo.

Para empezar diremos como dice el folleto que Interceder es la acción de una persona que toma el lugar de otra, o se pone en su lugar para suplicar o defender el caso de esta, guiado solo por el amor y la misericordia.

Suena bien y en la Biblia encontramos muchos de estos casos que a medida que desarrollemos esto en varios post, iremos mostrando y enseñando al respecto.

Pero mejor vayamos directo a la Palabra de Dios para ver dos ejemplos de interseción, el primero lo encontraremos en Lucas 23:34 «Y Jesus decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» Esta es una oración en la que el propio Jesús esta intercediendo por todos aquellos que en ese momento lo golpean, insultan y van a crucificarle.

Otro ejemplo que tambien lo he sacado del folleto lo encontramos en Ezequiel 22:30, aqui quisiera detenerme unos instantes, igualmente quisiera aumentar unos versículos más, para no sacar de contexto el versículo, escribiremos aqui y por favor leamoslo desde el versículo 27 hasta el 31 «Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. Y sus profetas recubrían con lobo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Asi ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado. El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor»

Bueno mi hermano o visitante asiduo o líder de congregación, asi están las cosas, el ser intercesor tiene una serie de condiciones y hay que tener mucho cuidado al tomar la responsabilidad, primero yo no se si usted se ha dado cuenta pero hay alguna diferencia de esta lectura de hace cientos de años con lo que viene sucediendo en la actiualidad, parece que estuviese leyendo un periodico de la mañana y ver las noticias de lo que viene sucediendo en este y otros muchos paises, que entre hermanos se vienen matando con ese lema nunca mejor explicado «el que no tranza no avanza» hay que lograr lo que queremos a costa de lo que sea, y ojo mi amigo esto es con los de afuera y tambien con los de adentro de las congregaciones, no se ha dado cuenta, bueno le cuento, muchos toman el nombre de Dios en vano, con el consabido «Dios me dijo, o Asi dice el Senor» que luego de la perorata de te voy a llenar de bendiciones si das tu diezmo, la gente corre a dejar su dinero y Jehová nunca hablo, pero como suena bien, parece espiritual (aunque no lo sea) pues la gente quiere oir, quiere ver y si te tumban cuando oran por ti, la gente se va feliz y quieren más, si el pastor remolinea su chaqueta y la lanza contra los filigreses, que felicidad y parecen cuando entraba Michael Jackson, que todos quieren un pedacito de su camiseta, a ver si ahora donde esta nuestro Michael tambien quisieran acompañarlo, pero mejor sigamos, pero lo peor que existe es esto, Dios busco  a alguien que hicera vallado, que se pusiera delante e intercediera por todos, para que Dios no los destruya, pero tenía que ser un hombre integro, que la Palabra de Dios fuese el pan de cada día, pero no solo en la lectura diaria, ni de que puedan aprenderselo de memoria, sino en que tenía que dar frutos, pero frutos de arrepentimiento porque en otro tiempo fue pecador, pero mi amigo, Dios no encontro ni uno, hoy somos miles, dice la gente, ¿seguro?, en nuestra congregación y las miles que hay alrededor del mundo en donde todos gritan que son cristianos, ¿cuantos se pueden poner delante?, muchos dicen yo voy, pero ojo aquellos que su vida es digna de ser tomada en cuenta por Dios, no es cuestion de yo me pongo a orar y Dios debe de abrirme puertas, de hacerme mi milagro y de que yo lo pruebo dando mis diezmos y ofrendas para que mi negocio vaya bien o de que a fulanita o sutanita sean prosperos, amigo, parece santo y muchas veces lo es con la buena intencion, pero sabe parece de que estabamos caminando por el desierto junto al mar y en una de esas sin darnos cuenta pateamos las olas a la orilla de la playa, y nos damos con la sorpresa de que pateabamos una botella que al abrirla salio el genio y le pedimos o mejor dicho le ordenamos nuestros tres deseos, porque pide, ordena, declara, y El tiene que hacerlo, un momentito, hemos sacado a Dios de su trono le dimos uno de payaso y mandadero y nosotros nos sentamos en su lugar y ordenamos hasta de que sabor queremos nuestro ice cream, no mis hermanos, interceder es cierto que es orar por otros, pero para ello, es primero que nosotros los intercesores debemos de presentarnos ante Dios, limpios, arrepentidos y viviendo una vida como El nos lo ordena en las Escrituras, Dios es un Dios santo, por lo tanto saquemonos nuestras sandalias llenas de pecado, llenas de envidia, arrogancia y otras perlitas mas, para poder acercarte ante el trono de la gracia y exponer tu pedido. Recuerda a Moises, se sacó sus sandalias porque estaba en Tierra Santa, y ahora no me diga que Moises y usted son como hermanos gemelos.

Nos dicen que por sus llagas fuimos sanados y ahora ordena tu sanidad, fue pobre para que tu seas rico, pero mis queridos amigos, y quizas algún hermanito que todavia me quede, tengo ua pregunta para aquellos arrogantes que le ordenan a Dios, y ¿porqué no sano a Pablo?, tan solo esa pregunta ¿porqué permitio que Esteban muriera?, es que no tenían fe, o es que no declararon o no ordenaron o qué paso, y todos aquellos que prefirieron morir quemados, devorados por leones en el Circo Romano antes de renunciar a Jesús, sabe mi amigo es que todo lo que se pida, suceda, es de acuerdo a la voluntad de Dios, no a nuestra voluntad, por más que oremos por años, si la voluntad de Dios es diferente a la nuestra, simplemente, no se realizará, entonces, cuantas veces hemos orado por gente y esa gente se ha muerto, recuerdo un pastor que oro el y su iglesia para que a su hija no le amputaran la pierna, por semanas oraron, hicieron vigilias, ayunos y al final le amputaron la pierna a la niña, entonces ocurren dos cosas o te peleas con Dios por no escucharte a pesar de todo, aún porque declaraste y ordenaste o te das cuenta de que eres un siervo y debes aceptar la voluntad de Dios porque hay cosas que ni tu ni yo entendemos de los pensamientos del Dios eterno, solo que debemos de hacer y aceptar su voluntad. lo demás, son ideas nuestras. (Se nos va extendiendo el post, por lo cual continúa en la 2da parte, viene en unos minutos). Te esperamos.

!Sabiduría! para pedir, para buscar, para llamar

Bueno mis queridos amigos, seguimos por aqui intentando buscar más de Dios y leyendo una vez más nuestra Biblia, que con el compromiso hecho con el pastor, hemos empezado a leer Mateo, y hemos vuelto ahora a darle otra leída con mayor detenimiento y sobre todo buscando la revelación y la Palabra que podamos compartirla luego con ustedes, por lo tanto, tenga un poquitín de paciencia y le daremos algún estudio en las próximas horas. Pero hoy que hace un poco de frio, con nuestro acostumbrado café, ya que sin café es imposible agradar a Dios, vamos hoy a conversar con respecto a la sabiduría que debemos de tener los cristianos con respecto a ciertos versículos que al leerlos creemos que ha llegado navidad y debemos presentar nuestra lista de pedidos, pero vayamos sin más preambulos a leer nuestra Biblia.

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:7-8)

Tener la sabiduría de Dios está entre las mayores necesidades que tenemos. La sabiduría de Dios nos ayuda a tomar decisiones prudentes a lo largo de nuestra vida cristiana; a optar por el camino de Dios y rechazar el camino del mundo en toda situación.

Usted dirá, y bueno que quiere decir esto con relación al versículo en cuestión, bueno mi amigo vamos a explicarlo, en estos días, si usted pone atención a la serie de enseñanzas que se vienen dando desde algunos pulpitos (ojo no son pulpos chiquitos) pero usted escucha, que debes pedir, que encontraras todo lo que tu corazón desea, que se te abrirán todas las puertas, de que si tocas, las ventanas de los cielos se abrirán de par en par y recibiras las bendiciones que ya son tuyas, porque Jesús ya pagó por ellas y que ahora debes exigir que se te entreguen, mi amigo parece que llegamos a Navidad y que debemos presentar nuestra lista de pedidos a papá Noel y todo lo que querramos el 24 por la noche, (o cualquier día que usted pida) el viejito pascuero lo va a dejar a los pies de nuestro arbolito, o cama, donde usted desea, escuchamos esto y todos somos felices y pedimos como si la nieve cayera en verano, nos falta papel para nuestra lista, hasta que recobramos el sentido y alguien por allí, debilmente en algunos casos, otros con voz de trompeta les dice a todos: «Asi no es, esto es un engaño del diablo» algunos quieren ahorcar al hermanito que dice esto, pero luego que me suelten el cuello les quiero decir.

Miren mis hermanos el versículo es totalmente cierto, pero para poder pedir , buscar las bendiciones, llamar a que se cumplan nuestras oraciones, hay una pequeña condición que viene escrita en letras pequeñitas, que nadie, ni siquiera los lideres de las congregaciones muchas veces prestan atención, (o no combiene darse cuenta) para todo esto debemos tener la sabiduría que viene de lo alto, si porque Dios te la dará, para que puedas saber y entender como debe de estar tu relación con Dios para pedir, si llamas al Espíritu Santo, a que viva en tu corazón y seas transformado al mismo pensamiento de Jesús, ahora si, cuando estes en una relación directa con el Padre, entonces todo aquello que pidas se te dará y si llamas se te abrirá y todas las bendiciones vendrán sobre ti, porque todo lo que pidas, todos tus pensamientos, todos tus deseos, serán los que el Espíritu Santo ha puesto en tu corazón, ya se acabó, el pedir la millonada de dinero que necesitas para ser rico, ya no vas a pedir el carro nuevo que quieres para ir a hacer las compras, ni siquiera vas a tocar para tener un mejor trabajo que el que tienes, ya no pediras ni tu nuevo iPhone5, mucho menos tu iPad3, ni la casa nueva, ni la de verano en Paris, ya que tu pedido estará en la misma comunicación con lo que el Padre quiere para ti, porque recuerda siempre, Jesús no murió, ni por tu carro, ni por tu trabajo, ni siquiera para que puedas dar la vuelta al mundo en un crucero de verano, murió por ti y por mi, entonces, si lo más importante y por lo cual derramó su sangre, somos nosotros, tu vida y mi vida debe estar comprometida con Dios y Su Palabra,  allí mi amigo se cumple este versículo, antes, puedes pedir, puedes llamar, pero sientate porque o cambias o es mejor que te compres una almohada porque tienes para rato, y yo sé que la misericordia de Dios actúa, pero también se que Dios es un Dios justo y dará a cada uno lo que merece.

La Biblia presenta muchos mandamientos y principios para la vida cristiana, pero no es un manual exhaustivo de métodos y reglas para toda situación concebible. Eso no sería muy práctico, e impediría que confiáramos solamente en Dios. El quiere que leamos su Palabra cada día de modo que podamos conocer sus principios para una vida recta y que podamos orar sabiamente pidiendo dirección cuando tenemos que tomar decisiones difíciles.

En las Escrituras el Señor presenta a los creyentes la verdad suficiente para vivir de manera responsable, y suficiente misterio para llevarlo a El en la oración confiada: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1:5)

Entonces mi amigo y ya para terminar, busque de Dios, pida sabiduría, y cuando la tenga, podrá saber, qué es lo que pedirá, que es lo que buscará y a quién y dónde llamará, seguramente la lista de Navidad se le reducirá tremendamente, porque el hacer la voluntad del Padre será ahora su principal preocupación y deleite, nos seguimos comunicando, bendiciones y ya viene más, tan solo espere unas horas, y por favor ore, para que la voluntad de Dios se haga en nosotros, (en usted y yo), gracias.