John Macarthur: ¿Quién es Cristiano?

John Macarthur 01Ser cristiano, en el sentido real del término, es ser seguidor incondicional de Cristo. Como dijo el mismo Señor en Juan 10:27: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (énfasis añadido). El nombre sugiere mucho más que una asociación superficial con Cristo. En lugar de ello, demanda un afecto profundo por Él, lealtad a Él y sumisión …a Su Palabra. En el aposento alto, Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14). Antes dijo a las multitudes que se agrupaban para escucharlo: “Si vosotros permanecieres en Mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.”(Juan 8:31); y en otro lugar: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23; cp. Juan 12:26).
Cuando nosotros mismos nos llamamos cristianos, proclamamos al mundo que todo sobre nosotros, incluyendo nuestra identidad personal misma, se cimienta en Jesucristo porque nos hemos negado a nosotros mismos para seguirlo y obedecerlo. Él es tanto nuestro Salvador como nuestro Soberano y nuestras vidas se centran en agradarlo a Él. Profesar el título es decir con el apóstol Pablo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).
Una Palabra que Cambia Todo
Desde su aparición en Antioquía, el término cristiano se ha convertido en el sello predominante de aquellos que sieguen a Jesús. Es una designación apropiada, pues se enfoca justamente en el protagonista principal de nuestra fe: Jesucristo. A pesar de eso irónicamente, la palabra misma solo aparece, tres veces en el Nuevo Testamento; dos el libro de los Hechos, y una en 1 Pedro 4:16.
En adición al nombre cristiano, la Biblia utiliza una serie de otros términos para identificar a los seguidores de Jesús. La Escritura nos describe como forasteros y extranjeros de Dios, ciudadanos del cielo y luces para el mundo. Nosotros somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, miembros de su cuerpo, ovejas de su rebaño, embajadores en su servicio y amigos alrededor de su mesa. Se nos llama a competir como atletas, a luchar como soldados, a permanecer como ramas en una vid y hasta a desear Su palabra como los niños recién nacidos. Todas estas descripciones, cada una en su forma, propia y única, nos ayudan entender lo que significa ser cristiano.
No obstante, la Biblia utiliza una metáfora con más frecuencia que cualquiera de estas. Es una descripción verbal vívida que quizás usted no espera pero es absolutamente crucial para entender lo que significa seguir a Jesús.
Es la imagen de un esclavo.
Una y otra vez a través de las páginas de la Escritura se hace referencia a los creyentes como esclavos de Dios y esclavos de Cristo. De hecho, considerando que el mundo exterior los llamó “cristianos”, los primeros creyentes reiteradamente se referían a sí mismos en el Nuevo Testamento como los esclavos del Señor. Para ellos ambas ideas eran sinónimas. Ser cristiano era ser esclavo de Cristo.

Adoración – Oración – Gracias

Mis queridos amigos, hoy es un gran día, doy gracias a Dios por las bendiciones que nos viene dando a toda nuestra familia, mejor día, el de ayer y mejor aún, el de mañana, porque despertare en la gracia de Dios, bueno amigos y hermanos, les dejo unos pensamientos del pastor John Macrathur, espero que sea de ayuda y lo haga pensar en agarrar su Biblia y continuar el camino que lleva a la puerta angosta de la vida eterna, cuidense, no se olviden aunque con la calor, mejor un Jamba juice y su Tiramizu, aquí yo con mi pan con queso, a la plancha y una Coca Cola, con la Biblia y algunos libros que vengo leyendo y que estare estudiando para poder dejarles algo en el siguiente post, continuemos.

La adoración

Pablo dijo a los filipenses: “…nosotros somos…los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne” (Fil. 3:3). Juan 4:23 dice: “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. Somos llamados a ofrecer nuestro cuerpo como un sacrificio vivo a Dios en un acto santo de adoración (Ro. 12:1). Pedro dijo que somos “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5)

Cuando usted va a la iglesia, ¿piensa de verdad acerca de los himnos que canta o medita en las cosas que escucha, que están enseñando y predicando? Usted necesita cultivar un corazón que adora. Y su adoración no debiera estar limitada a cuando va al templo. El culto que se celebra en el templo debiera ser el catalítico que le mueve a adorar en todo tiempo, adoramos mejor cuando somos completamente obedientes. Obediencia es la definición básica de adoración. Al igual que la obediencia, la adoración tiene que ser una forma de vida en vez de solo un ejercicio religioso de los domingos.

Hebreos 10:22 nos invita a que nos acerquemos a Dios. Santiago 4:8 es más específico: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. ¿Se ha acercado usted alguna vez a Dios con prisas? ¿Permite usted que su corazón y mente asciendan cuando escucha los himnos, la lectura de las Escrituras o la oración? ¿Medita usted con profunda devoción? Recuerde, tenemos que ser un pueblo que adora.

He subido otro vide de nuestro grupo de alabanza y danza, para poder levantar las manos en adoración y hacer escuchar nuestra voz, elevando un canto al creador.

La oración

Puede que la oración sea el ejercicio espiritual más difícil que llevamos a cabo. Es trabajo duro porque, primero que todo, es desinteresado. La oración verdadera tiene que ver con el reino de Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en le cielo, así también en la tierra” (Mt. 6:9-10) la verdadera oración también tiene que ver con el pueblo de Dios. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal” (Mt. 6:11-13). No encontramos un “yo” en la Oración de los discípulos.

Es trabajo duro orar a favor de Dios, de su voluntad y de su pueblo. Nos resulta más fácil orar cuando nos vemos metidos en problemas. Cuando estamos heridos, caemos enfermos, perdemos a un ser querido, somos pillados haciendo algo malo o estamos preocupados por causa de un hijo que se desvía del Señor, entonces notamos que orar para nosotros es más fácil.

El que ora solo en tiempos de necesidad personal tiene una vida de oración débil. Por el contrario, la persona que es capaz de entregarse a la oración sin cesar a favor del reino eterno de Dios y de las necesidades de su pueblo redimido glorifica a Dios. Lucas 11:5-8 nos habla acerca de un hombre que llama a la puerta de un amigo durante la noche, rogando por pan para alimentar a una visita que le ha llegado. Si fuera y el que tuviera hambre, no tendría dificultades en pasarme la noche tocando con fuerza a la puerta de alguien clamando por pan, ¿pero lo haría por amor de otro?

Uno de los beneficios de irse haciendo mayor es que uno tiene una lista más larga de oraciones respondidas que los más jóvenes. Usted ha tenido más oportunidades de ver a Dios demostrando su poder. Cuantas más veces ve usted que Dios responde a las oraciones, tanto más seguro se encuentra en su vida de oración. Quizá los más ancianos tienden a orar mejor que los jóvenes porque han visto muchas más oraciones respondidas.

Otra razón por la que la oración es difícil es porque es privada. Cuando usted ora, generalmente lo hace para sí. Nadie sabe cuánto ora. Eso exige auto-disciplina. Tendemos a hacerlo mucho mejor cuando sabemos que los demás están observando. Dedico mucho tiempo a la preparación de mis sermones porque sé que muchas personas van a estar escuchando lo que voy a decir. Confieso que me resulta más fácil descuidar la oración porque es privada.

La oración es trabajo duro. Es desinteresada y hay que hacerla sin buscar la atención o la aprobación de otros. Debemos tener un pequeño grupo de hermanos en la iglesia que se junten un día a la semana para orar. Le aseguro que si ellos oran, Dios responderá sus oraciones. La iglesia se beneficiará de su fidelidad. No sé cómo funcionan juntas la soberanía de Dios y las respuestas a nuestras oraciones, pero sí sé que Dios responde a las oraciones de sus hijos. Santiago dijo: “La oración eficaz del justo puede mucho” (5:16). Quiero ser un hombre de oración porque quiero ver a Dios hacer su obra y darle toda la honra y gloria que solo Él merece. Pero mis amigos de interseción, la frase clave es “la oración efectiva del justo” debemos ser justos ante los ojos de Dios.

Debemos ser creyentes dedicados a la oración. Pablo no pudo haberlo dicho más claramente cuando dijo: “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17). Ofrezca toda su vida como una oración a Dios, sea consciente de Él cada vez que piense, actúe o hable. Diga en su corazón: “Señor, estoy pensando en hacer esto, ¿está bien que lo haga?” Orar sin cesar significa vivir la vida como si estuviéramos mirando a través de la mente y del corazón de Dios. No quiere esto decir que vayamos caminando por ahí todo tiempo hablando entre dientes y con los ojos cerrados. La oración es vivir siendo conscientes de Dios.

Nos vemos queridos hermanos, continuaremos, pero sobre todo esperamos sus comentarios para saber si aún estan por allí, y si alguno de la congregación a donde asisto (Manantial de vida) pasa por aquí, sus comentarios serán invaluables, gracias.

Algunos textos han sido básados en el libro “El plan del Señor para la iglesia” del pastor John Macarthur.

Por y para adoradores – Aleluya

“Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás” (Filipenses 1:13).

El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.

Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él. El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer “en todo el pretorio”. Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.

¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericoordia, su paciencia, su amor, su sabiduria y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia del palacio, se difundía la salvación má allá de ellos hasta “los de la casa del César” (Filipenses 4:22). Por muy díficil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado díficil de evangelizar.

Bendiciones y seguimos, les subó aqui una canción del grupo de alabanza de la iglesia en que nos venimos congregando “Manantial de vida”, bendiciones y empiece a adorar.

Nos vemos muy pronto, solamente alabe y adore a nuestro creador.