Presentación: ¿En qué momento se jodió el Perú? (O el arte de girar en círculos)

Serie: Conversación en la Catedral, con una Taza de Café.

Tómate un sorbo de ese café, hermano, porque hablar de esto siempre deja un sabor amargo. La fuente nos dice que el libro tiene ya más de medio siglo, pero si sales ahorita al Jirón de la Unión y le preguntas a cualquiera: «¿En qué momento se jodió el Perú?», te van a dar una lista que empieza en el Virreinato y termina en el último «flash» de noticias de esta mañana.

En la novela, Santiago Zavala —»Zavalita»— se hace esa pregunta mirando la ciudad gris, derrotado. Lo irónico es que hoy, en el 2026, nos hacemos la misma pregunta desde un Starbucks o mientras scrolleamos TikTok. Si Zavalita viera que hemos tenido ocho presidentes en los últimos diez años, probablemente pediría otra ronda de cervezas en ‘La Catedral’ y no se levantaría nunca.

La comparación con hoy es casi un chiste de mal gusto. En la obra, el Perú se «jode» por una dictadura militar que se mete en las casas y en las conciencias; hoy, parece que nos «jodemos» por una democracia que no sabe qué hacer consigo misma. Santiago era un periodista frustrado porque no podía decir la verdad; hoy tenemos tanta «verdad» en redes sociales que ya nadie cree en nada. Es la misma parálisis, pero con mejor conexión a internet.

¿Qué pasaría si se repitiera? Bueno, la mala noticia es que ya se está repitiendo. El Perú de Vargas Llosa era un país de «argollas», de favores bajo la mesa y de una élite que despreciaba al resto mientras se llenaba los bolsillos. Si volviéramos exactamente a ese esquema de los años 50, creo que la única diferencia sería que Cayo Bermúdez tendría una cuenta de Twitter para filtrar sus audios y Ambrosio sería un chofer de aplicativo tratando de sobrevivir a la inflación. No hemos salido de la Catedral; solo le hemos cambiado la decoración.

Si te gustó está introducción, prepárate, porque venimos con un paquete de episodios que solo tienes que buscar una buena taza de café para pasar un buen tiempo.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino

Entre el humo, el silencio… y una historia que no es tan simple

Qué bueno que seguimos aquí… a pesar del calor, del cansancio, y de ese ambiente raro que se siente cuando el aire pesa más de lo normal. Uno enciende las noticias y ve incendios, humo, preocupación… y no puede evitar pensar que el mundo siempre ha tenido momentos así, solo que a veces nos toca vivirlos más de cerca.

Y sin embargo, aquí estamos. Con café en mano… o lo que haya a la mano. Deteniéndonos un momento. Porque si no nos detenemos… no entendemos. Hace poco conversaba con un amigo sobre lo fácil que es retroceder cuando algo incomoda. Un poco de humo, un poco de calor, un poco de dificultad… y ya empezamos a negociar lo que antes defendíamos con firmeza.

Y ahí viene la pregunta incómoda:

¿qué tan firme es realmente nuestra fe?

Porque si algo tan pequeño nos desarma… ¿qué pasaría si la presión fuera real? No es para asustarnos. Es para ubicarnos. Y con eso en mente, entramos a la historia de Ester. Pero no como cuento bonito. No como “final feliz asegurado”.

Sino como lo que realmente es:

una historia en medio de un sistema duro, frío… y profundamente humano.

Un escenario que no era cómodo

A veces leemos la Biblia como si todo fuera espiritual en el sentido más “suave” de la palabra. Pero cuando uno mira con cuidado, lo que encuentra es política, poder, decisiones impulsivas, orgullo… y consecuencias. El rey que vemos aquí no es un personaje simbólico. Es un hombre real. Con poder real. Con decisiones que afectan vidas reales.
Y después del espectáculo… después del exceso… después del banquete… queda algo que no se puede ocultar:

el vacío.

Porque sí, Vasti ya no está. La decisión ya fue tomada. El orgullo ya fue defendido. Pero cuando todo se calma… queda el silencio. Y ese silencio es peligroso. Porque es ahí donde uno empieza a pensar.

Una decisión que abre otra historia

Los consejeros hacen lo que siempre hacen los sistemas de poder: proponen soluciones rápidas para problemas profundos.
“Busquemos otra reina.” Y lo que parece una solución… en realidad es el inicio de algo mucho más grande. Aquí entra Ester. Pero no entra como reina. Entra como una más. Una joven sin poder. Sin influencia. Sin garantías.

Y con algo que hoy también nos pasa:

un cambio de identidad.

Porque ya no es solo Hadasa. Ahora es Ester. Y aquí vale la pena detenerse un momento… ¿Cuántas veces el mundo intenta cambiarnos el nombre sin preguntarnos?

No necesariamente literal. Pero sí en forma de etiquetas: “tienes que ser así” “esto es lo que vale” “esto es lo que importa” Y sin darnos cuenta, empezamos a adaptarnos. No porque queramos perder quiénes somos… sino porque queremos encajar.

Lo que se ve… y lo que realmente pesa

El texto menciona algo que parece simple, pero no lo es:

hermosa figura… y buen parecer.

Y ahí hay una diferencia que hoy sigue vigente. La figura… se ve. El carácter… se percibe. Hoy vivimos obsesionados con lo primero. Redes sociales, imagen, apariencia… todo gira alrededor de lo visible. Pero lo que realmente abre puertas duraderas no es lo que se ve rápido… sino lo que se sostiene en el tiempo.

Ester tenía algo más. No solo presencia… sino gracia. Y la gracia no se fabrica. No se actúa. No se fuerza. Se refleja. Por eso, mientras otros competían por destacar… ella simplemente era.
Y eso hizo toda la diferencia.

El tiempo que nadie quiere esperar

Hay algo que casi siempre pasamos por alto en esta historia:

el proceso.

Un año completo de preparación. Doce meses. Hoy eso nos parece eterno. Vivimos en la cultura del “ya”. Queremos respuestas rápidas, resultados inmediatos, procesos cortos. Pero Dios… no trabaja así. Ester no corrió. No se adelantó. No buscó atajos. Cuando llegó su momento… ni siquiera pidió adornos extras. Y eso es profundamente incómodo para nosotros. Porque estamos acostumbrados a “sumar cosas” para sentirnos suficientes. Más imagen. Más influencia. Más reconocimiento.

Pero ella hizo lo contrario. Confió en lo que ya tenía. Y aquí la pregunta se vuelve personal:

¿cuánto de lo que haces es para sostener tu imagen… y cuánto es simplemente porque eres quien debes ser?

Fidelidad que nadie aplaude (al inicio)

Mientras todo esto ocurría, Mardoqueo estaba ahí. Sin escenario. Sin reconocimiento. Sin aplausos.

Escucha una conspiración. Actúa correctamente. Salva al rey. Y… nada. Nadie lo celebra. Nadie lo premia. Solo queda registrado. Y esto es difícil. Porque todos, en algún momento, esperamos que lo correcto sea reconocido.

Pero la realidad es que muchas veces:

lo correcto primero se escribe… y después se entiende.

Dios no necesita aplausos inmediatos. Pero tampoco olvida.

Cuando el pasado vuelve… y no es casualidad

La aparición de Amán no es un accidente. Es historia que regresa. Es algo que no se resolvió completamente… y vuelve a aparecer en otro momento. Y esto pasa también en la vida. Cosas que dejamos a medias. Decisiones que evitamos. Conflictos que no enfrentamos. No desaparecen. Se transforman. Y tarde o temprano… regresan. Pero aquí hay algo importante:

La reacción de Mardoqueo no es orgullo.

Es convicción.

No todo lo que parece resistencia es rebeldía. A veces es fidelidad.

El peligro silencioso

Hay algo que se desliza en todo esto… y que es más peligroso de lo que parece:

el orgullo.

No el evidente. El sutil. Ese que dice: “yo ya entendí” “yo lo hice bien” “esto es por mi esfuerzo” Y sin darnos cuenta, pasamos de depender… a atribuirnos. Ester nunca cayó ahí. Nunca necesitó proclamarse. Porque cuando la gracia es real… no necesita ser anunciada.

Y al final… ¿qué queda?

Si uno mira toda la escena completa, lo que queda no es solo una historia bien contada.
Es una pregunta abierta:

¿Dónde estás tú en todo esto?

¿En el ruido del poder? ¿En la reacción impulsiva? ¿En la espera silenciosa? ¿En la fidelidad que nadie ve?

Porque todos, en algún momento, pasamos por esas etapas. Y no siempre sabemos en cuál estamos. Pero hay algo que sí queda claro: Dios no trabaja solo en lo visible. Trabaja en los detalles. En los tiempos largos. En las decisiones pequeñas.
Y mientras el mundo se mueve rápido… Él sigue construyendo algo más profundo.
Así que mientras terminas este café… quizá no necesitas correr a hacer algo nuevo.

Quizá solo necesitas detenerte… y preguntarte con honestidad:

¿estoy confiando en lo que aparento… o en lo que realmente soy?

Nos vemos en la próxima conversación.

Y ojalá la próxima vez que sientas presión… no sea para reaccionar rápido,

sino para entender mejor.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

Una parte escogida

Esta noche el calor no impide que el café humeé.

Nos sentamos, como siempre, a conversar. Agradeciendo primero. Porque, aunque no lo digamos todos los días, el simple hecho de estar vivos ya es una gracia inmerecida.

Vivimos tiempos complejos. La familia —esa estructura que durante siglos fue el corazón de la sociedad— ha sido sacudida por la prisa, por la economía, por la urgencia de sobrevivir.

En muchos hogares, ambos padres trabajan largas jornadas. Los hijos regresan solos del colegio. Se les llamó alguna vez “los niños de la llave”: pequeños que abren la puerta de casa sin que nadie los espere del otro lado.

No es falta de amor. Es necesidad.
Pero el vacío que deja la ausencia no siempre se compensa con bienes materiales.
Ninguna nación es más grande que sus madres. Porque ellas, en silencio, forman el carácter de los hombres y mujeres del mañana.

Y aquí es donde recuerdo a Ana.
Su historia no comienza en la gloria, sino en el dolor.

Ana era estéril. Su esposo, Elcana, la amaba profundamente. Le daba una “parte escogida” en los sacrificios, un gesto público de honor. Pero eso no la libraba del menosprecio constante de Penina, la otra mujer, que sí tenía hijos.

El amor no siempre elimina la herida.
Hay luchas que se libran en el interior.
Ana pudo haberse endurecido. Pudo haber respondido con amargura. Pero hizo algo distinto: fue al templo y derramó su alma.

No fue una oración elegante. No fue discurso teológico. Fue llanto silencioso.
El sacerdote Elí la confundió con una mujer ebria. Así de profunda era su aflicción.
Y ahí está una lección que pocas veces entendemos: la oración que mueve el cielo no siempre es ruidosa. A veces es apenas un susurro quebrado que nadie más comprende.

Ana hizo un voto radical. Si Dios le concedía un hijo, lo dedicaría por completo a Su servicio.
No pidió para retener.
Pidió para entregar.
Y eso cambia todo.

Cuando terminó de orar, el texto dice algo poderoso: su rostro ya no estuvo más triste.
El milagro aún no había ocurrido.
Pero la paz sí.
Samuel nació. “Pedido a Dios.”

Y cuando llegó el momento, Ana cumplió su promesa. Lo llevó al templo. Lo soltó.
No era indiferencia. Era confianza.
El resultado fue mayor de lo que imaginaba: Dios la bendijo con más hijos. Pero ese no es el punto central.
El verdadero legado no fue solo Samuel. Fue el ejemplo.

Una madre que entendió que los hijos no nos pertenecen. Que la fe no es discurso, sino entrega. Que servir a Dios no es un gesto ocasional, sino una decisión constante.

Hoy, mientras terminamos esta taza de café, pienso que quizá la grandeza de una madre no se mide por lo que posee, sino por lo que está dispuesta a sembrar.

El mundo necesita liderazgo.
Pero antes del líder… siempre hubo una madre que oró.
Y quizá esa sea la parte escogida que todavía estamos llamados a ofrecer: confianza, entrega, fidelidad.
Nos vemos en la próxima conversación.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com

Ven a mi casa está Navidad

Queridos amigos, estamos en tiempos de navidad, que Jesús, nació en diciembre, enero, abril, no importa el día, si buscamos razones para no celebrarlo, pero debemos encontrar todos los días en nuestra vida razones para celebrarlo y dar gracias por su nacimiento, lo importante es que nació, con una sola finalidad, morir crucificado para que tu y yo podamos tener la oportunidad de ser perdonados y que podamos llegar a obtener la salvación y la vida eterna, por lo tanto mi amigo aparte de celebrarlo en familia, abramos nuestra casa para que algún amigo, hermano, hermana no lo pase solo o sola en su casa, invítalo, haz un lugar en tu mesa, siempre encontraras lugar, porque al abrir las puertas de tu casa, le abres la puerta a Jesús en tu corazón, que Jesús siempre este en medio de tu hogar, eso es lo importante, que podamos todos celebrar ese nacimiento, con tu chocolate, con tu familia, con tu paneton, con ese amor de Cristo en nuestros corazones. Con ese abrazo fraterno en donde entregaras todo ese espíritu navideño que debe existir en nuestros corazones. Dando gracias por todo y sobre todo comprometiéndonos a seguir su camino en la forma que nos es enseñada en su Palabra, la Biblia.

Por ello, ven a mi casa esta navidad, no lo pases solo, hay gente que te quiere y gente que está a tu lado, porque como muchos tenemos familia lejos, pero hoy estarán en nuestra mente, recuerdos y corazón, Feliz Navidad a todos, en especial a nuestras familias, nos vemos, bendiciones.

Tan solo la Biblia

Queridos amigos y hermanos, conocidos y visitantes, suscriptores y entusiasmados buscadorees de tesoros, bienvenidos, bueno aquí nos encontramos con otra conversación más, pero sabe, hace algunos post que hemos hablado de que en muchas congregaciones utilizamos libros básados en la Biblia para poder realizar nuestras enseñanzas, recuerdo que en una iglesia hace algunos años atrás utilizamos un paquete de enseñanza llamado Alpha para poder hacer los estudios bíblicos, hasta comida teníamos para que se haga realidad ese dicho famoso «barriga llena corazón contento» y todos a estudiar, sin lograr un resultado positivo espiritualmente hablando, lo único que muchos subieron algunas libras más, (no se olvide de correr por un Starbucks, para que no se nos duerma y esté atento, igualmente su Biblia a la mano, si no tiene una , y dice ser cristiano, olvidelo, siga con los videos del chavo del ocho, esto no es para usted), sigamos, pero siempre hemos utilizado algo para que la gente asista a los estudios, desde comida, apelamos a los sentimientos, apelamos al estomago, a los cantos, a la película, e inclusive a libros sobre positivismo, a lograr el exito o muchas veces intentamos que la gente asista, porque al final del estudio rifamos aunque sea un ticket del MacDonnals, o el CD del hermano famoso aquel, pero todo con el fin de que la gente llegue al conocimiento de Dios. Pero mi hermano, pasamos por alto de que el evangelio y las buenas nuevas no es para todos, los que crean serán salvos dice la Palabra de Dios, eso significa que existirán personas que no crean y punto, ya esa parte no es trabajo nuestro, debemos tan solo enseñar la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, si cae en tierra fertil, dará frutos y se convertirá un pecador luego del arrepentimiento, si cae sobre piedras y en corazones duros, jamás le llegara la Palabra, asi de simple, pero en ese afán de convetirlos muchas veces tratamos de utilizar métodos aunque realizados con buena fe, no se comparán con la Palabra de Dios, por tanto si la Biblia que debe de ser nuestro libro base y completo, lo cambiamos por otro libro, como que nos venimos equivocando, pero muchas veces es por ese afán de darle una ayudadita a Dios, tratamos de utilizar libros que por la forma en que están escritos, por el dialogo y gramática que utilizan, como que aligeran la carga y le encuentran el lado emocional o dulce de las palabras para no espantar ni hablar con la dura verdad del evangelio, y convertimos el verdadero evangelio de Jesucristo en algo muchas veces tan solo emocional, porque nuestra enseñanza solo mueve los sentimiento hasta las lágrimas, pero luego, nuestra vida vuelve a seguir de la misma forma que cuando todo empezó, por eso, caminando por aquí y por allá, navegando por internet, llegue a encontrar un video sobre la familia y la responsabilidad de los padres, y estoy subiendolo para que ustedes mi amigos, y yo también, sea padre o madre, pastor, profeta, maestro, entendamos que nuestro principal método de enseñanza debe estar básado exclusivamente en la Biblia, porque allí si usted mal no recuerda o enseña, está todo aquello que necesitamos para vivir y hacer las cosas, recuerdo que siempre pastores y maestros hablan de que allí se encuentra todo, absolutamente todo lo que usted necesita para ser un hombre de Dios, o un padre ejemplar, entonces, para que nos hacemos tontos buscando métodos elaborados por hombre de buena fe, pero con inteligencia y psicología humana, que saben como llegar a mover nuestras emociones, pero no llegan a partir el alma, como espada de dos filos, porqué, no nos volvemos a la Biblia, manual escrito por la inspiración del Espíritu Santo y dirigido por el creador del universo: Jehová.

Bueno aquí les dejo el video, es del pastor John Macarthur y si desea saber más entre a Youtube y busque, le aseguro que nada de lo que dice tiene desperdicio, sino todo lo contrario si lo exámina a la par de su Biblia, le aseguro que algunas de sus creencias (las de usted) cambiarán, y entraremos a hacer la voluntad de Dios, ¿seguimos? Aquí expone las responsabilidades del Padre en el hogar.

Bueno mis amigos, ya vieron el estudio realizados por el pastor John Macarthur, bueno seguimos con las responsabilidades de la madre en la familia, les aseguro que algo cambiará en su corazón si verdaderamente está deseando hacer la voluntad de Dios.

Bueno queridos amigos, espero de que detenidamente por lo menos un par de veces usted, si usted mi querido padre, mi querida madre, pastor, aquellos que conforman una familia de acuerdo a la voluntad de Dios, pueda saber lo que verdaderamente debemos de hacer en nuestro hogar si es que verdaderamente decimos que somos discípulos de Jesucristo, pero tome su Biblia, mire los dos videos completos, compare si lo que aquí se dice es lo que su Biblia dice, no nos crea, solamente crea a la Palabra de Dios, pero luego mire a su alrededor y vea si usted hace lo que dice su Biblia que debe de hacer y no hace lo que su Biblia dice que no debe hacer. Y por favor, por el amor de Dios, no venga con esa oración: «Yo soy lo que mi Biblia dice que soy, y tengo lo que mi Biblia dice que tengo», porque ni por leerla, ni aprenderla, nos volvemos cristianos, sino al convetirnos en esclavos de Jesucristo con todo lo que esa palabra implica, recién podremos decir, siervo inutil soy, y tan solo hago lo que mi Señor me ordena.

Bueno los dejo, nos seguimos comunicando muy pronto, pero ya sabe aún sigo esperando, desde una llamada telefonica, para cantarme el adios o para juntarnos a estudiar la Biblia y no el libro de como ser positivos y triunfadores. Nos vemos, bendiciones.