Simplemente alaba

Queridos hermanos el domingo tubimos servicio y dentro de la alabanza todos cantamos está canción “Simplemente alaba” eso es lo que debemos hacer porque en la eternidad si tu piensas como yo que el cielo es nuestra casa, simplemente alaba, anoche y hoy viendo y escuchando una y otra vez el video que aquí te dejo, empece a alabar a Dios y entender una a una cada palabra, debemos tener en cuenta de que nuestro amor por Cristo, por amor al Padre, aún en los peores momentos debemos alabar a Dios, cuando estes llorando por una pena o cuando la tristeza te apriete el corazón, cuando las dificultades de la vida toquen tu puerta, alaba a Dios y no dejes de hacerlo, porque aunque hay momentos en que te preguntas ¿en donde estás, mi Dios?, El está trabajando, como dice la canción nunca hubo justo sin respuesta, alaba y espera su voluntad, porque recuerda mandará ángeles a que luchen por ti, y las puertas que él abre para tí, nadie puede cerrar, por ello, hermano, amigo, simplemente alaba, alaba, levanta tu voz y que llegue hasta el cielo, porque El será tu galardon y el consolador y suplidor de tu necesidad, bendiciones mi amigo, nos vemos pronto, y ya sabes en los tiempos díficiles, simplemente alaba.

Alaba hasta que tu garganta no dé más, porque tu victoria esta por llegar cuando alabas a Dios.

El intercesor

Amigos empezamos, hoy sábado, temprano, nos levantamos con desgano y buscando un buen café, una donna, no encontramos tiramizu, y nos pusimos a estudiar, tomamos en nuestras manos la separata de Intercesión, y vemos cómo y cuáles son las cualidades de un intercesor, y vamos a hacer un comentario al respecto y la razón básicamente es que siempre escuchamos que ora, pide, ordena, declara, visualiza, en fin siempre es que tenemos la autoridad para hacer esto y aquello, pero muy poco o muy superficialmente tratamos sobre el estado del que ora, la relación que debe tener el intercesor con Dios, el compromiso en su caminar que debe tener el que empieza a pedir, por eso aquí mi hermano veremos justamente eso que desde los pulpitos falta, y es que muchas veces cambiamos el mensaje de arrepientete por el de todo esta bien, entonces vamos a darle una miradita a la Biblia y empecemos, ahora si a usted le intereso el post, escríbanos un comentario, gracias.

Todo intercesor tiene que negarse a sí mismo, negar su yo y la voluntad propia, pero eso sólo puede lograrse a través del Espíritu Santo, de su fe en Cristo y de permanecer con Jesús. El intercesor da su vida en amor y dolor por el otro; siente misericordia, sufre, llora, gime “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13), “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26) “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santo” (Romanos 8:27), el intercesor, debe conocer la voluntad de Dios para los santos y en base a eso es como debemos interceder, muchas veces nuestros propios buenos deseos, nuestro cariño por la persona nos hace pedir de acuerdo a nuestros propios sentimientos, allí es cuando nos equivocamos, debemos conocer la voluntad de Dios (para ello esta la Biblia) y en base a eso orar, porque no es lo que yo quiero, ni lo que creó que es lo mejor para tal o cual persona, sino cuál es la voluntad de Dios en esta situación para dicha persona, allí nuestra oración es cuando es escuchada y respondida.

Requisitos para que la oración del intercesor sea escuchada, 1) Que su relación con Dios sea la base de su vida, 2) Identificarse con la causa de la persona y saber la voluntad de Dios al respecto, sintiendo dolor, sufrimiento por esa causa, 3) Fe. Debemos discernir por qué vamos a interceder y no ponernos a orar a ciegas siguiendo a alguien o lo que es peor orando por cosas que nada tienen que ver con el Reino. Esto trae confusión, debe conocerse, identificarse, sentir amor y dolor pero sobre todo conocer lo que dice Dios al respecto, y cuál es su voluntad y sobre ello orar.

Un intecedor debe

1) Permanecr en la perfecta voluntad de Dios

2) Mantener una comunión profunda con Jesús

3) Ser santo como Jesús es santo

4) Morir al yo, diariamente

5) Creer y vivir la Palabra de Dios

6) Fe

7) Ayunar

8) Vencer toda influencia del mundo

9) Orar sin cesar

10) Amar a tu prójimo

11) Ser perseverante.

Pero de todos estos puntos el más importante es Permanecer en la perfecta voluntad de Dios, porque allí si cualquiera cosa que pidiereis al Padre en nombre de Jesús, El lo hará.

Nos seguimos comunicando, bendiciones y los dejo por unos momentos, pero seguimos, la intercesión es importante dentro de la vida de la iglesia, pero mis hermanos, el intercesor se acerca a Dios con las manos limpias, para que su pureza sea aún más blanca, cuidese. bye

¿Tiene una regla a la mano?

Bueno mi amigo vamos a hablar de medidas, por lo tanto, busque en su armario, un centímetro, o una regla, o un metro, si no hay nada, busque entre las mochilas de sus hijos, me imagino que encontrará una reglita, necesitamos ello, para el tema de hoy, le aseguro que le va a dejar pensando, por lo cual primero para empezar, un buen café, si ya tomó demasiados por hoy, empiece con un Jamba Juice y si encuentra un pastelito, invite, porque volvi de cabeza mi cocina y no encontré ni siquiera una galletita, en fin con hambre seguimos.

“Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Efesios 2:4)

La mejor vara de medir el amor en la vida de un cristiano puede ser el perdón. Es porque Dios nos demostró su amor desde el punto de vista del perdón. La Biblia pudo habernos enseñado que de tal manera amó Dios al mundo que ha hecho flores o árboles o montañas. Pero ella enseña que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El dio a su Hijo para perdonarnos. Eso muestra sin dudas el amor de Dios más que las flores, los árboles o las montañas.

Entonces mi amigo, si usted cree, ya la hizo, pero tengo una pregunta ¿qué significa creer? porque hasta los demonios creen, entonces, el creer viene con algo más, todo aquel que cree en Jesús, está haciendo su voluntad (ojo la voluntad de Jesús), allí es la diferencia, muchos creen, pero no todos son sus discípulos, muchos dicen creer, y van los domingos al templo, pero de allí no pasan, cuando ven el costo, cuando sacan cuentas, cuando ven el compromiso, prefieren seguir siendo visitantes y pertenecer a la multitud, pero no convertirse en discípulos. El discípulo, cree, entiende lo que significa que el Padre haya dado a su unico Hijo para el perdón de nuestros pecados, y eso se llama amor.

Ahora si, saque su reglita de juguete, o su metro, o simplemente su Biblia, y mida su amor. Pregúntese; ¿Amo? Si no ama, no es de Dios, porque los hijos de Dios aman a los demás (1 Juan 4:7-8). ¿Cómo puede saber si usted se caracteriza por el amor? Pregúntese: ¿Estoy enojado con alguien por algo que me hizo? ¿A menudo  me enojo con los demás, ya sea que exprese o no mi enojo? ¿Hablo de los demás lo que no debo hablar? ¿Si alguien no piensa igual que yo, me enojo y no escucho? ¿Siempre quiero hacer lo que yo pienso, sin pensar que otros tienen opiniones diferentes? ¿Verdaderamente he dejado todo aquello que digo que he dejado, o me molesto cuando alguien me reclama mi proceder?, Esas son las características de su antigua manera de vivir; características de las que debe librarse a fin de amar y perdonar a los demás.

Bueno amigos, los dejo pensando, ya regresamos, pero, en su lugar secreto, en ese sitio en donde usted y Dios se encuentran solos, hagase las preguntas y tiene dos opciones, seguir como hasta hoy o cambiar, arrepentirse, pedir perdón a Dios y levantarse y seguir adelante convertido en un discípulo de Jesucristo, bendiciones y nos seguimos viendo. Lo espero.

For every mountain

Mi amigo aqui te dejo una adoración, escuchala, cierra tus ojos y te daras cuenta de todo lo que Dios ha hecho por ti, bendiciones

Que Dios los bendiga y que ustedes se comprometan con su obra. Aqui les dejo otra versión, mi amigo verdaderamente si entendiesemos, si solamente por una vez nos diesemos cuenta de todo lo que Dios ha hecho por nosotros, seriamos diferentes.

Consolidando el fruto

Queridos amigos, hermanos y visitantes, hoy nos volvemos a encontrar para seguir conversando pero esta vez lo haremos de una manera informal, les contare algunas de las experiencias que he vivido en mi caminar por algunas congregaciones del área, pero esta vez, siéntese y prepárese un café, está haciendo un poco de frio por lo que abriguese, ya luego se calentará, pero por lo que viene leyendo, pero deseo que piense lo que viene leyendo y quizás algo pueda ser de beneficio para que el fruto no se pierda.

Bueno mi amigo, hace tiempo me congregaba en una iglesia en que empezamos a creer en que el fruto hay que consolidarlo, bueno usted dirá y eso ¿con qué se come?, bueno le cuento, cada día de reunión, llegaban personas a nuestra congregación, pero sabe, igual como llegaban se iban, y todos nos preguntabamos ¿por qué?, aunque no faltaba el hermanito que siempre decía, “Si es de Dios se quedarán”, hasta que pensamos en que el fruto tenía que consolidarse, ¿cómo hacerlo? Bueno expliquemoslo detenidamente, muchas veces decimos que cuando la gente llegue a nuestro templo, y vean el amor que hay aquí, querrán no solo quedarse sino también tener eso que tenemos nosotros, bueno, que ese amor, esa felicidad y paz que existe en nosotros, todos querrán tenerlo, bueno hasta aqui todo bien y suena maravilloso, pero es mejor que pongamos los pies en la tierra, muchas veces cuando una persona llega a alguna congregación lo primero que experimenta es ver un ujier que es quien lo recibe que se limita a darle la mano, y hacerlo sentarse en algún lugar del templo, al final se le despide, en algunos casos se le ha pedido su nombre y dirección, se le presenta en la iglesia y si te vi no me acuerdo, (¿qué paso con el amor, dónde se quedó?) he sentido en carne propia lo que explico aqui, por ello nosotros pensabamos diferente, durante el servicio, no solamente se le presentaba, sino que varios nos acercamos a saludarlo y darle la bienvenida, para que sepa verdaderamente, que a todos nos da gusto verlo, luego, los ujieres se le acerquen a saber de el o la familia que Dios nos ha enviado, muchos vienen con problemas, algunos con momentos difíciles, pero casi todos en un momento problemático de su vida, (porque cuando todo va bien, muy pocas veces nos acercamos buscando a Dios), salvo que ya seamos cristianos y estemos buscando una iglesia en donde congregarnos, luego de tomarle los datos, el lunes, llamarlo para saber de ellos, no solamente para que se quede con nosotros, sino para preocuparnos por sus necesidades y por las situaciones que viene pasando, (queremos formar un grupo de intersesores, allí empieza el trabajo, orando por las necesidades de los recien llegados, nuestra preocupación por ellos, es parte de la muestra del amor de Cristo que hay en nosotros), cuando recibimos una llamada, un apretón de manos; nos sentimos mejores, mas aun si ese sentimiento es genuino. Esto demostrara, nuestro amor y sobre todo ese algo que debe existir en nosotros por los demás, allí es donde los recien llegados querran quedarse y tener ese algo diferente que nosotros tenemos, de lo contrario, seguiran su camino porque lo más importante, a pesar de que lo digamos, es lo que más nos falta, “el amor por los demás”.

Entonces yo me pregunto, si asisto a una iglesia, en la que pasados dos o tres meses, no te llaman ni para pedirte el diezmo, donde muchas veces llegas y con las justas te saludan, en donde si vienes o no a nadie le importa, en donde si llegaste con tu familia y ya no lo haces, pues pasas de invisible, y si no fuese porque trato de asistir a todas las reuniones y meto mi cuchara donde no me llaman, entre otras cosas, jamás se darían cuenta de que estoy allí,  es que ese amor que tanto se predica no existe, es simplemente un guión que hay que seguir en la explicación de lo que deberíamos hacer, pero que no hacemos, entonces ¿cómo retenemos el fruto?, ¿cómo hacemos la expresión que dice Jesús?, predicar la Palabra a toda criatura, si no podemos recibir a aquellos que Dios nos esta enviando, entonces debemos de cambiar, debemos de pensar que nosotros somos los llamados a hacer discípulos, pero si nuestra preocupación esta puesta en otras cosas, más que en el servicio a los demás, debemos de tomar un momento y pararnos a pensar, ¿cuál es mi motivación, para tener el puesto que tengo? y además, ¿cuáles son las funciones del lugar que yo tengo? dentro de la congregación. Esto significa que necesitamos preparación, debemos de buscar en la Palabra de Dios, lo que significa retener el fruto y la forma de hacerlo, formar discípulos para poder hacer la obra de Dios.

Para finalizar, mi amigo o hermano en Cristo, cuando alguien llegue a nuestra congregación lo primero que debemos hacer es recibirlo, es hacerlo sentir la persona mas importante, porque Dios nos la ha enviado, por ello, debemos pedir a Dios de que ponga mas amor en nuevos corazones, el ser Ujier es una gran responsabilidad, porque es el ujier la primera cara que vera el recién llegado y sentirá el amor o no, con el cual es recibido, muchas veces muy pocos pastores toman o ponen interés o tienen tiempo para ese momento, por ello, debemos instruir a los ujieres en la Palabra de Dios y en la oportunidad que nos da en servir a sus hijos.

Bueno he tratado de exponer aquí, mi experiencia, pero lo más importante, es retener el fruto, no debe de perderse, porque la Palabra de Dios dice: “Y (Dios) ira añadiendo a la iglesia, todos los que serán salvos”, por lo tanto a esos, debemos usted y yo, ujieres y líderes de la iglesia, recibirlos con ese amor que predicamos y que debemos sentir por todos los demás.

Nos seguimos comunicando, un consejo: mire a su alrededor este domingo y solo ponga en su corazón lo siguiente: “Así como yo quiero ser recibido en la congregación, voy a recibir a los que lleguen”

Bendiciones y prontito nos estamos viendo.

La importancia de la verdad/Verdadero servicio

LA IMPORTANCIA DE LA VERDAD

“Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25)

¿Por qué es tan importante decir la verdad? Porque somos miembros los unos de los otros. Cuando no decimos la verdad entre nosotros, dañamos nuestra comunión. Por ejemplo, ¿qué sucedería si el cerebro le dijera que lo frío es caliente y lo caliente es frío? Cuando se bañara, !moriría congelado o se cocería en agua hirviendo! Si su ojo decidiera enviar falsas señales a su cerebro, una peligrosa curva de la carretera parecierda ser una recta, y se estrellaría. Dependemos de la sinceridad del sistema nervioso y de cada órgano del cuerpo.

El cuerpo de Cristo no puede funcionar con menos exactitud que eso. No podemos ocultar la verdad a los demás y esperar que la iglesia funcione debidamente. ¿Cómo podemos servirnos los unos a los otros, llevar las cargas los unos de los otros, cuidarnos mutuamente, amarnos, edificarnos, enseñarnos y orar los unos por los otros si no sabemos lo que está ocurriendo en la vida de los demás? Así que sea sincero, “siguiendo la verdad en amor” (Efesios 4:15).

VERDADERO SERVICIO

“Sirviendo al Señor” (Romanos 12:11)

Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.

Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas, así como no pudo ir a El por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. “Para lo cual también trabajo”, dijo Pablo, “luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:29).

 

John Macarthur – “La verdad para hoy”

Unidad en la iglesia de Jesucristo

Querios amigos y hermanos, hoy saliendo del trabajo, me dirijí a la reunión de las 2:00 pm en nuestra congregación que a partir de la fecha tiene un nuevo nombre, ya “Nueva Generación en Cristo” ha dejado paso a su nuevo nombre por la unificación de dos congregaciones, dando por resultado “Manantial de Vida”, con tristeza, llegue tarde y pasada la alabanza, pero recibi un mensaje con respecto a la unidad, hoy aquí, he querido también decir algo al respecto y esperamos que nuestra conversación sea para crecimiento. Pero como siempre digo, tome entre sus manos la Biblia, corra y busque debajo del asiento del carro, ni me diga que la olvido en el templo, mucho menos que luego de años de haber aceptado al Señor aún no se ha comprado una. En fin tome asiento y empecemos.

Jesús oró pidiendo al Padre que todos los cristianos fueran uno, así como el Padre y El eran uno, a fin de que el mundo pudiera creer que El había sido enviado por el Padre. Pidió que todos nosotros fuéramos uno (Juan 17:21). Eso básicamente se refiere a la unidad de los creyentes como un resultado de la salvación, pero Jesús también quería que nosotros tuviéramos unidad en la vida y propósito de la iglesia. El apóstol Pablo les dijo a los efesios que se esforzaran en “guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3). No les dice que ellos generen la unidad; ya la tenían. Ellos tenían que mantener esa unidad que Dios ya les había dado.

La unidad es una parte importante de la vida de la iglesia. Esa es la razón por la que Satanás la ataca constantemente. La unidad glorifica a Dios. Honra su santo nombre. Satanás está tratando incesantemente de dividir a las iglesias. Alabo a Dios por aquellas iglesias que nunca han sufrido una división. En las iglesias hay personas que se marchan, debido a que ciertas cosas no suceden en la manera que ellos esperaban. Aun si ellos puedan estar en lo correcto, la humildad y el amor no actúan de forma que se puedan producir divisiones.

Nadie es perfecto, de manera que siempre habrá pequeñas cosas sobre las cuales las personas estarán en desacuerdo. Sin embargo, debiéramos siempre hincarnos de rodillas juntos y buscar mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3). Ese fue el deseo de los escritores del Nuevo Testamento. Pablo les abrió su corazón a los corintios y les dijo: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas”. No podía soportar el ver divisiones en la iglesia. Les dijo a la iglesia filipense, que siguieran “combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Filipenses 1:27). Sus palabras son de gran aplicación en el día de hoy. ¿Ve usted en su vida esas actitudes mencionadas? ¿Se caracteriza su vida por la obediencia? ¿Está progresando en madurez y siendo más santificado al escuchar la Palabra y aplicarla? ¿Se ve a sí mismo creciendo de tal forma que a medida que se hace mayor alcanzará la cumbre de su dedicación espiritual? ¿Tiene usted una actitud de humildad? ¿Está atendiendo a las necesidades de otros con actos de amor que proceden de un corazón humilde? ¿Busca verdaderamente hacer la paz y mantener la unidad del Espíritu? Debiéramos buscar tener todas esa cualidades en nuestra vida. Esa es la voluntad de Dios para nosotros.

Para terminar por el momento deseo dejarles unos versículos de Hechos 2:42-47, para su conocimiento y meditación.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Mi hermano, o hermana, amigos que nos visitan, oremos por la unidad del nuestra congregación, que Dios jamás se aparte de nuestro lado y que sea siempre por la eternidad nuestro primer amor.

Bendiciones y nos seguimos comunicando, vuelva por aquí, seguramente juntos podremos seguir conociendo un poco más a nuestro creador.

De tristeza, para refleccionar, pensar, pero sobre todo para seguir

Amigos, hermanos, y visitantes, paseando por youtube, encontre una serie de videos buenos, algunos tristes, otros para refleccionar, otros que hablan de amor, pero sobre todo para tener un tiempo de ponernos a pensar en lo que tenemos, en lo que somos, en lo que podemos hacer, pase un buen tiempo, mirelos uno a uno y sobre todo, siempre valore lo que tiene alrededor y si tiene un sueño, jamás permita que se lo roben, bendiciones y nos seguimos viendo.

¿Qué, perdonar, yo?

Setenta veces siete… perdónense los unos a los otros… vuelva la otra mejilla… perdone como el Señor lo perdonó. Podemos echar fuera estas frases de nuestra mente como si fueran viejos clichés, o dardos como aspirina a otros que están luchando con agravios legítimos de otra persona. Pero el perdón no es un concepto superficial. Dios lo toma en serio. Tan en serio que El nos ha dado una opción en cuanto al perdón. La obediencia a su Palabra es esencial.

Hoy en día es popular la venganza; no el perdón. Con frecuencia se ostentan las represalias como una virtud que refleja una auto-estima saludable. Ya se pregona como un derecho inalienable de libertad personal. La venganza es evidencia de la fortaleza del macho.

Nuestra sociedad se emborracha con las uvas de la ira humana. Furor en las carreteras, arranques de ira por parte de empleados insatisfechos, armas de fuego disparadas desde automóviles, y otros crímenes relacionados con toda clase de venganzas se constituyen en las marcas distintivas de esta generación. No es para sorprenderse que muchas personas estén transformadas por sentimientos de culpa, rabia, depresión y otras emociones destructivas.

Las dificultades típicamente más problemáticas de las personas que buscan consejo se verían significativamente reducidas (y en algunos casos completamente solucionadas) por medio de una comprensión correcta de lo que las Escrituras dicen acerca del perdón. El perdón no es un tema fácil, especialmente en una era compleja tal como la nuestra. Casi ningún concepto es más importante para la fe cristiana que el perdón. El evangelio mismo es un mensaje sobre el perdón de Dios, y la enseñanza de Cristo estaba llena de exhortaciones al pueblo de Dios para que se perdonaran constantemente unos a otros. Debemos encarar lo que las Escrituras enseñan sobre el pecado, la culpa y el perdón de Dios.

Nuestra necesidad de perdón divino es infinitamente mayor que cualquier perdón que pudiéramos ser llamados a extender a nuestros congéneres pecadores. A la persona que siempre tenga presente esta verdad, nunca le resultará un mayor problema perdonar a otros.

Recuerde, sin el perdón de Dios no tendríamos ninguna esperanza en absoluto.

John Macarthur “El poder del perdón”