Ya llega la Navidad y estamos en Agosto

El café de hoy sabe un poco más amargo, como a esa resaca emocional que queda cuando se apagan las luces de diciembre y la ciudad vuelve a ser fría y distante. Pasa la taza, por favor, y escucha esto que estuve pensando mientras veía las fotos de las campañas navideñas en las redes sociales.

Es verdad que nadie se atreve a cuestionar estas jornadas decembrinas porque tienen un cartel gigante que dice «Amor al prójimo». Juntar ropa, cocinar a las carreras y armar reuniones de un solo día para los sin hogar, llena las bancas de una satisfacción inmediata. Pero si abrimos los ojos con honestidad y miramos el calendario, descubrimos el truco: el verdadero esfuerzo se apaga el 31 de diciembre. En enero, cuando la resaca de las fiestas pasa y las estadísticas ya fueron reportadas al distrito, a la red misional, TikTok o Instagram, el portón se cierra, la comida se acaba y todo sigue exactamente igual.

Esto dice la Biblia

Mira lo que el apóstol Santiago pone sobre la mesa con una franqueza que desarma las buenas intenciones, en Santiago 2:15-16: «Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dijere: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les diereis las cosas necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?».

Y fíjate en lo que Jesús dice sobre el verdadero amor constante, no el estacional, en Lucas 14:12-13: «Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos… antes bien, convida a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos».

Explicación del texto

Al explicar el texto de Santiago, descubrimos que la crítica no es hacia el acto de regalar, sino hacia la superficialidad de la respuesta que no se hace cargo del mantenimiento de cada día. Una ayuda que dura un sábado y abandona a la persona el resto del año es solo un alivio para la conciencia del que da, no un rescate real para el que sufre. Y no hablamos solamente de comida y abrigo, sino de algo espiritual mucho más profundo.

Jesús, por su parte, subvierte la lógica de la ocasión especial. Invitar al necesitado no es un evento de relaciones públicas para calmar la culpa navideña, sino un estilo de vida que no distingue calendarios ni fiestas de guardar.

Discernimiento profundo

Si discernimos esto con el caso que pusiste sobre la mesa —el contraste entre saciar una estadística del que ya recibió ayuda de cinco iglesias más, mientras la comunidad hispana invisible que vive a la vuelta de la esquina sin recibir nada en diciembre— nos damos cuenta de dónde está el verdadero compromiso. Hacer campañas para los sin hogar en su mayoría americanos, en diciembre da buenas fotos para el boletín, pero ignorar al vecino hispano que sufre necesidades todo el año revela que el ministerio se mueve por escaparates y no por compasión genuina.

Cuándo alguien hace la propuesta de ir casa por casa, llevar juguetes y volver en enero, lo que se plantea es el modelo del seguimiento: el trabajo que empieza cuando los adornos navideños se guardan en el depósito. Pero el sistema eclesiástico prefiere lo efímero porque lo efímero no exige compromiso a largo plazo. En enero nadie quiere cargar con la realidad de un hogar roto, de un niño sin abrigo o de un padre de familia sin empleo, porque eso implica gastar recursos, tiempo y rodillas todo el año, y no solo una mañana de sábado frente a las cámaras.

Aplicación e invitación

El verdadero servicio del Reino de Dios casi siempre nace en los márgenes, ignorado por los grandes comités de planificación. Seguir a Jesús significa entender que el amor no se programa por temporada festiva.

Termínate el café. Ha sido una buena charla. ¿Te gustaría que en nuestro próximo café exploremos cómo empezar ese trabajo silencioso de visitar y acompañar a los que la estructura de la iglesia prefiere no ver cuando pasa diciembre?

Nos encontraremos en cualquier tarde, pero no te olvides, invita un café, siempre existirá alguien que quiere ser escuchado y eso también es un regalo en estos tiempos que llegamos a esperar el nacimiento de Jesús. Hoy es Agosto, ¿te imaginas cuantas tazas de café, tenemos hasta diciembre?.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
-MiVivencia.com