Episodio 18: Los Años de Alan García. Hiperinflación y la Corrupción en Crisis

Serie: «Café con Historia: El ADN de la Corrupción en el Perú»

Siéntate, porque recordar los años 80 en el Perú es hablar de una montaña rusa que terminó en un abismo. Alan García asumió la presidencia en 1985 con apenas 36 años y una energía arrolladora que hizo que muchos, incluso sus críticos, tuvieran esperanzas de cambio. Pero Quiroz nos muestra que, tras el discurso carismático, se montó un sistema de intervencionismo estatal que fue el caldo de cultivo perfecto para el favoritismo.

Durante los primeros dos años, García implementó políticas «heterodoxas»: congeló precios y creó el famoso dólar MUC, un tipo de cambio subsidiado. ¿Sabes quiénes fueron los grandes beneficiados? Un grupo de empresarios cercanos al poder conocidos como los «doce apóstoles», quienes recibían dólares baratos mientras el resto del país veía cómo sus ahorros se esfumaban. Sin embargo, el romance terminó en 1987, cuando García intentó nacionalizar la banca, un error que le costó el apoyo de la élite y de la clase media.

Pero lo más grave que documenta Quiroz no es solo la ineficiencia económica, sino los escándalos de corrupción de alto vuelo. Uno de los más sonados fue el del BCCI (Bank of Credit and Commerce International). Se descubrió que altos funcionarios del Banco Central de Reserva, como Leonel Figueroa y Héctor Neyra, recibieron sobornos por tres millones de dólares para depositar las reservas del país en ese banco, que luego colapsó en un escándalo global de lavado de dinero. El fiscal de Nueva York, Robert Morgenthau, incluso sostuvo que García estaba al tanto de estas operaciones.

También estuvo el caso de los aviones Mirage. García decidió reducir una compra de 26 aviones pactada anteriormente a solo 12, argumentando ahorro nacional. Pero la investigación posterior reveló que el Perú perdió cerca de 300 millones de dólares en la operación y que intermediarios como Abderraman El Assir habrían pagado sobornos para beneficiarse con la reventa de las aeronaves canceladas. A esto súmale los sobornos pagados por empresas italianas para la construcción del Tren Eléctrico, donde Sergio Siragusa confesó haber entregado millones de dólares para García y sus allegados.

Quiroz resalta cómo el narcotráfico también asomó con fuerza. Personajes como Carlos Langberg fueron vinculados con la cúpula del APRA, financiando campañas a cambio de protección. Al final de su gobierno en 1990, García dejó un país con una inflación de cuatro dígitos y una moral pública por los suelos. Aunque fue procesado, logró evadir la justicia por años gracias a tecnicismos y al asilo político, demostrando una vez más que en el Perú, el poder suele comprar impunidad.

Vick
Conversando con una Taza de Café
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