Conversaciones con la sombra

A veces converso con mi sombra.

No porque espere respuestas, sino porque es la única que camina conmigo sin juzgar. A ella le cuento historias que no caben en voz alta: aquellas tardes vividas a escondidas, cuando todo parecía terminar en primavera y, aun así, sabíamos que no era para quedarse.

Hay silencios que no son cobardía, sino defensa. Silencios obligatorios, impuestos por miradas ajenas, de esas que señalan más que a Judas y condenan sin escuchar. Por eso aprendimos a callar, a caminar sin explicarnos, a dejar que la noche hablara por nosotros.

Seguimos mirando la luna, siempre sola, siempre fiel. Ella ilumina el camino que recorreremos separados por kilómetros, por decisiones, por vidas distintas. Y cuando nadie más nos mira, sacamos un recuerdo del olvido, suspiramos en voz baja y seguimos andando. No por valentía, sino porque detenerse duele más.

Hoy recojo los pedazos que no se rindieron. Los que quedaron tirados al borde del camino, esperando que regresara por ellos. No son muchos, pero pesan. De ahí saco fuerzas, no de certezas, sino de una esperanza pequeña, terca, suficiente.

Y vuelvo al camino.
No porque esté claro,
sino porque aún es mío.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
MiVivencia.com

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