El quizás

A veces la vida nos devuelve aquello que creíamos perdido, pero no igual… sino distinto, más callado, más consciente, como si el tiempo lo hubiese pulido con lágrimas, silencios y ausencias.

Ayer hemos vuelto a hablar.

Entre las palabras, tímidas al principio, se coló un suspiro, una sonrisa, y esa sensación que no se puede explicar del todo: la del quizás.

Y quise decirte —aunque el corazón hablaba más que la voz— que tus lágrimas de aquella despedida, frente a la reja blanca, aún no se han borrado.

Cada vez que las recuerdo, vuelvo a sentir el peso de ese adiós, el sonido del portón cerrándose, y la distancia creciendo entre nosotros.

Aquellas lágrimas, sin saberlo, se quedaron sembradas en la memoria… y una vez más al reencontrarnos, florecieron en este quizás.

Quizás no sea como antes, ni falta que hace.
Quizás esta vez caminemos más despacio, con menos promesas y más verdad.
Quizás el miedo no sea un enemigo, sino un recordatorio de que lo que sentimos vale la pena intentar.

Hay algo en el “quizás” que late distinto.

No es certeza ni despedida.

Es un puente hecho de esperanza, construido con cuidado, palabra a palabra, como quien enciende una vela en medio de la noche sin saber si habrá viento.

Quizás venga.

Quizás el destino vuelva a cruzar nuestras vidas.

Y quizás, solo quizás… esta vez sea para quedarse.

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino

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