Reseña de «Las legiones malditas» de Santiago Posteguillo

Las legiones malditas (2008), segunda entrega de la trilogía de Escipión el Africano de Santiago Posteguillo, es una novela histórica que te sumerge de cabeza en el torbellino de la Segunda Guerra Púnica (209-206 a.C.), donde Roma y Cartago libran una lucha a muerte por la supremacía del Mediterráneo. Si buscas una obra que combine épica, intriga política, personajes inolvidables y un rigor histórico que hace palpable el polvo de las batallas, esta novela te atrapará desde la primera página y te hará correr a tu librería o biblioteca más cercana.

La premisa: un héroe contra el destino

En Las legiones malditas, Publio Cornelio Escipión, el joven general romano que ya destacó en Africanus: El hijo del cónsul, enfrenta su mayor desafío. Roma está al borde del colapso tras las devastadoras victorias de Aníbal, el genio militar cartaginés, que ha arrasado ejércitos romanos en batallas como Cannas. Escipión, con apenas 26 años, recibe el mando de las “legiones malditas”, los restos de los ejércitos derrotados, exiliados a Sicilia como castigo por su fracaso. Su misión imposible: llevar la guerra al corazón de Hispania, territorio controlado por Cartago, y derrotar a tres ejércitos enemigos liderados por los hermanos de Aníbal. Pero no solo lucha contra ejércitos: en Roma, los senadores envidiosos y las intrigas políticas amenazan con sabotear su campaña. ¿Podrá un hombre tan joven, con un ejército desprestigiado, cambiar el rumbo de la historia?

Por qué te enganchará

Posteguillo teje una narrativa que es un torrente de emociones y acción, pero con una profundidad que eleva la novela por encima del entretenimiento puro. Aquí van las razones por las que no podrás soltar Las legiones malditas:

1. Un héroe carismático y humano: Escipión no es un héroe de mármol; es un líder brillante pero vulnerable, acosado por dudas, la presión de su legado familiar y la hostilidad de sus rivales en el Senado. Posteguillo lo retrata con una mezcla de audacia y humanidad que te hace admirarlo y temer por él. Su evolución de joven idealista a estratega implacable es fascinante, y sus discursos (inspirados en fuentes históricas como Polibio y Livio) te erizarán la piel.

2. Batallas que te hacen sudar: Las escenas de combate, como el asedio de Carthago Nova o la batalla de Ilipa, son de una intensidad cinematográfica. Posteguillo describe las tácticas militares con un detalle que te hace sentir en el campo de batalla: el clangor de las espadas, el polvo asfixiante, las formaciones romanas contra las falanges cartaginesas. Pero no es solo acción; cada batalla revela la mente estratégica de Escipión, que innova con maniobras que aún se estudian en academias militares.

3. Intriga política que corta como un gladius: Roma no es solo un escenario de gloria; es un nido de víboras. Posteguillo recrea el Senado como un campo de batalla tan peligroso como Hispania, con figuras como Fabio Máximo conspirando contra Escipión. Las traiciones y alianzas te mantienen en vilo, preguntándote si el héroe sobrevivirá a sus propios compatriotas.

4. Personajes secundarios que brillan: Desde Emilia, la esposa de Escipión, cuya inteligencia y lealtad sostienen a la familia, hasta el fiel Cayo Lelio, su lugarteniente, cada personaje aporta matices. Incluso Aníbal, aunque menos presente, es un antagonista formidable, cuya sombra planea sobre cada decisión. Posteguillo da voz a mujeres, soldados rasos y enemigos, creando un tapiz humano que enriquece la historia.

5. Un viaje a la Hispania antigua: La novela te lleva a la Iberia del siglo III a.C., con sus tribus celtas, ciudades fortificadas y paisajes salvajes. Posteguillo revive lugares como Tarraco (Tarragona) o Carthago Nova (Cartagena) con un realismo que te hace oler el mar y sentir el calor del sol mediterráneo.

6. Rigor histórico que no abruma: Posteguillo, doctor en filología, basa su relato en fuentes clásicas, pero su prosa es accesible y vibrante. Los detalles históricos (armas, costumbres, política romana) están tejidos en la narrativa sin sentirte en una clase magistral. Incluye un glosario y mapas que ayudan a seguir la acción, pero la historia fluye como un río.

Momentos que te dejarán sin aliento

Sin spoilers, hay escenas que te marcarán: un discurso de Escipión que galvaniza a sus tropas desmoralizadas; un asedio donde la estrategia y el coraje se enfrentan a lo imposible; y un enfrentamiento personal que revela el costo humano de la guerra. Posteguillo sabe dosificar la tensión, alternando batallas épicas con momentos de introspección que te hacen conectar con los personajes.

Por qué leerla ahora

Las legiones malditas es perfecta si buscas una novela que combine la grandiosidad de Gladiator con la intriga de Juego de Tronos, pero anclada en hechos reales. Es el corazón de la trilogía de Escipión, donde el protagonista alcanza su apogeo como estratega y líder, y la narrativa de Posteguillo brilla por su ritmo y profundidad. A sus 860 páginas, es una inversión (unas 25-30 horas de lectura), pero cada capítulo te empuja al siguiente. Además, al ser la segunda parte, puedes empezar con Africanus: El hijo del cónsul para conocer a Escipión, pero Las legiones malditas es autoconclusiva en su arco y aún más emocionante.

Un último empujón

Imagina liderar un ejército de desterrados contra un enemigo invencible, mientras tus aliados en Roma afilan puñales a tus espaldas. Las legiones malditas no es solo una novela; es una experiencia que te hace vibrar con cada victoria y sufrir con cada revés. Posteguillo te lleva al corazón de una Roma que lucha por sobrevivir, con un héroe que no solo combate a Cartago, sino al destino mismo. Si quieres una historia que te mantenga despierto hasta la madrugada, esta es tu novela. ¡Corre a empezarla, porque Escipión y sus legiones te están esperando!

Reseña de la Colección «Patrología» de Johannes Quasten – Tomo III.

TOMO III: LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA PATRÍSTICA LATINA

Enseñanzas Fundamentales:

Este volumen marca la «madurez teológica de Occidente» y el establecimiento del latín como lengua teológica:

– Síntesis entre fe y cultura clásica
– Desarrollo de la antropología cristiana y la teología de la gracia
– Elaboración de la eclesiología sacramental
– Traducción e interpretación de la Escritura
– Fundamentos de la filosofía cristiana medieval

Figuras Destacadas:

Los Cuatro Grandes Padres Latinos:

– San Jerónimo (†420): «Máximo Doctor en las Sagradas Escrituras», traductor de la Vulgata, erudito políglota. Su obra exegética estableció los fundamentos de la hermenéutica bíblica occidental

– San Ambrosio (†397): Obispo de Milán, teólogo sacramental, reformador litúrgico. Su valor como pastor se manifestó al enfrentar al emperador Teodosio, estableciendo la independencia moral de la Iglesia frente al poder civil.

– San Agustín (†430): Cumbre de la patrística occidental, creador de la primera gran síntesis filosófico-teológica cristiana. Sus contribuciones abarcan:

– Antropología: teoría del conocimiento («crede ut intelligas»)

– Teología de la gracia: refutación del pelagianismo

– Filosofía de la historia: «La Ciudad de Dios»

– Eclesiología: teoría sacramental y disciplina penitencial [Significados]

Otros Autores Relevantes:

– Prudencio (†405): Máximo poeta cristiano latino, creador de la poesía cristiana culta

– Paulino de Nola (†431): Aristocrata convertido, modelo de renuncia cristiana y amistad espiritual

Reseña de: «Africanus: el hijo del Cónsul»

“Africanus: el hijo del cónsul” es la primera entrega de la trilogía sobre Publio Cornelio Escipión, escrita por Santiago Posteguillo, y constituye un destacado ejemplo de novela histórica contemporánea en lengua española. Publicada en 2006, la obra nos traslada al turbulento siglo III a.C., cuando Roma y Cartago se disputaban la hegemonía del Mediterráneo durante la Segunda Guerra Púnica.

Posteguillo inicia la narración con el nacimiento y los primeros años de Publio Cornelio Escipión, más tarde conocido como “Africanus”, en el seno de una de las familias más influyentes de la República romana. A través de una prosa ágil y detallada, el autor recrea con minuciosidad la vida política, social y militar de la Roma republicana, mostrando tanto su grandeza como sus miserias. El núcleo de la novela gira en torno al ascenso de Escipión, pero el autor no se limita a retratarlo como un héroe sin fisuras; explora su carácter, sus dudas, sus motivaciones y la compleja relación con su padre y su hermano, así como el peso de la responsabilidad y la amenaza constante de sus enemigos, tanto cartagineses como romanos.

Uno de los grandes méritos de la novela es la construcción de los personajes. Posteguillo logra dar vida no solo a Escipión, sino también a figuras históricas como Aníbal Barca —el formidable general cartaginés—, Fabio Máximo o Tito Livio, dotándolos de profundidad y matices. El autor equilibra la fidelidad histórica con la ficción novelada, combinando hechos documentados con diálogos y situaciones plausibles que humanizan a los protagonistas.

El ritmo de la narración es otro de sus puntos fuertes: alternando escenas bélicas, intrigas políticas y momentos íntimos, logra mantener el interés del lector en todo momento. Las descripciones de las batallas, las estrategias militares y el ambiente romano son detalladas pero nunca pesadas, propiciando una inmersión total en la época.

La novela narra el proceso de formación y madurez de Publio Cornelio Escipión, mostrando cómo las circunstancias históricas, las tragedias familiares y la educación romana forjan su carácter y lo preparan para convertirse en uno de los más grandes líderes militares de la antigüedad.

La Segunda Guerra Púnica, con el enfrentamiento entre Roma y Cartago, es el telón de fondo de la novela. Posteguillo refleja no solo las estrategias militares y las batallas, sino también el sufrimiento, la destrucción y las pérdidas humanas que conlleva la guerra.

La novela explora en profundidad las intrigas políticas del Senado romano, las alianzas, traiciones y rivalidades internas. Roma es presentada como una sociedad donde la ambición y la lucha por el poder pueden ser tan peligrosas como el enemigo externo.

La relación de Escipión con su padre, su hermano y otros miembros de su familia es central en la novela. El sentido del deber familiar, la lealtad y la tradición romana son motores fundamentales de las acciones de los personajes.

El peso del destino y la responsabilidad personal aparecen constantemente. Escipión se enfrenta al reto de estar a la altura de su linaje y de sus propias expectativas, sintiendo la presión de ser “el hijo del cónsul”.

La figura de Aníbal Barca como antagonista añade complejidad al relato. La novela muestra la rivalidad, pero también el respeto mutuo entre los grandes generales, evidenciando que la guerra no es solo odio, sino también admiración por el valor y la inteligencia del adversario.

Valores como el honor, el coraje, la disciplina, la virtud (virtus) y la fidelidad a Roma son recurrentes, pero también se cuestionan y se ven confrontados con la corrupción, el miedo y la traición.

En suma, “Africanus” es mucho más que una biografía novelada; es una epopeya sobre el coraje, la ambición y el sacrificio, pero también una reflexión sobre el poder, la lealtad y el coste de la guerra. Santiago Posteguillo convierte la historia en literatura viva, acercando al lector no solo a los hechos, sino a las emociones y dilemas de quienes los protagonizaron. Una obra imprescindible para los amantes de la novela histórica y para quienes deseen comprender los orígenes de la grandeza —y las contradicciones— de Roma.

Conversando con una Taza de Cafe.
-Vick-yoopino.