Un solo mandamiento: El camino de creer y el desafío de amar

En el caminar cotidiano, a veces es necesario detenerse. Apagar un poco el ruido, servirse una taza de café y pensar en lo esencial. La vida nos golpea con circunstancias difíciles, pero aun en medio de ellas, Dios pone una paz que no siempre entendemos, pero que nos permite seguir adelante.

Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre un versículo breve, pero profundo, que resume gran parte de nuestra fe. Se encuentra en 1 Juan 3:23 y dice así:

“Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado”.

En una sola frase, el apóstol Juan nos presenta dos pilares que definen lo que significa ser discípulo. No son sugerencias, no son opciones. Son un solo mandamiento con dos dimensiones inseparables: creer y amar.

1. ¿Qué significa realmente “creer”?

Si salimos a la calle y preguntamos cuántas personas creen en Dios, la mayoría responderá que sí. Pero en el contexto cristiano, creer no es solo aceptar una idea ni tener una emoción pasajera en un momento de oración.

Creer es el inicio de un caminar.

No se trata de repetir una oración y desaparecer, sino de entrar en un proceso de transformación que nos conduce a convertirnos en verdaderos discípulos de Jesucristo. Creer implica varias cosas profundas:

Conocimiento

No podemos decir que conocemos a alguien si no sabemos quién es, cómo vive o qué piensa. De la misma manera, no podemos decir que conocemos a Dios si no escudriñamos su Palabra. La fe no se sostiene solo con frases; se afirma con conocimiento.

Respuesta a Dios

Creer es responder a lo que Dios dice. Es escucharle y contestarle con nuestra vida. Esa respuesta se cultiva en la oración, en el estudio diario y en una relación constante, no ocasional.

Relación personal

La fe no se hereda ni se delega. Nadie puede estudiar la Biblia por ti, ni tener una conversación con Dios en tu lugar. Es una relación personal, íntima, entre tú y Él.
Aquí surge una pregunta necesaria:

¿Mi fe es una costumbre… o una relación viva?

2. El verdadero desafío: amarnos unos a otros

Si creer parece la parte más sencilla —porque es una decisión personal— el mandamiento de amarnos unos a otros es donde empieza el verdadero desafío.

En muchas congregaciones, ante la pregunta “¿cómo estás?”, la respuesta automática es: “bendecido”. Pero detrás de esa palabra muchas veces se esconde dolor, cansancio o soledad. Nos cuesta confiar, nos cuesta abrir el corazón, y así se vuelve difícil construir relaciones profundas.

Para cumplir este mandamiento del amor, primero debemos enfrentar aquello que históricamente ha dividido a la Iglesia.

La lucha por la preeminencia

En Mateo 20 vemos cómo la madre de los hijos de Zebedeo pidió puestos de honor para sus hijos. No es un relato lejano; es un reflejo constante del corazón humano.

Hoy la lucha no siempre es por sentarse a la derecha o a la izquierda, sino por el aplauso, el reconocimiento, la visibilidad. Cuando el ego entra en escena, la obra se paraliza. El deseo de sobresalir termina apagando el espíritu de servicio.

Juntos, pero no unánimes

No es lo mismo estar juntos que estar unánimes. Podemos compartir un mismo espacio físico y, aun así, caminar en direcciones distintas.

La unanimidad exige algo costoso: dejar de lado los intereses personales, renunciar a la envidia y al egoísmo, y levantar la obra del Señor con un mismo sentir. Sin eso, solo somos un grupo… no un cuerpo.

3. Un solo rebaño y un solo Pastor

La Escritura es clara: todos somos ovejas de su prado. No hay jerarquías basadas en el orgullo humano. No hay creyentes de primera y de segunda categoría. Somos parte de un mismo cuerpo.

El cuerpo y la cabeza

Así como una mano no se mueve si el cerebro no lo ordena, la Iglesia no puede actuar sin Cristo, que es la cabeza. Cuando cada parte quiere decidir por sí misma, el cuerpo deja de funcionar.

El llamado al servicio

No fuimos llamados para ocupar un lugar de honor, sino para servir. El trabajo para Dios no es para que nos miren a nosotros, sino para que el mundo vea al Señor reflejado en nuestras acciones.
Aquí vale la pena detenernos y preguntarnos:

¿Estoy buscando un lugar… o estoy dispuesto a servir?

Conclusión: buscad primero el Reino

Nuestro propósito final no es destacar, sino estar preparados para servir. Salomón lo entendió cuando no pidió riquezas ni poder, sino sabiduría para gobernar bien al pueblo que le había sido confiado.

Cuando decidimos ser simplemente ovejas guiadas por el único Pastor, los conflictos pierden fuerza y el amor comienza a florecer. Entonces nuestra oración deja de ser “Señor, dame” y se transforma en algo más profundo:

“Señor, aquí estoy para servirte”.

Para recordar

La Iglesia es como un cuerpo humano. Cada parte —mano, pie, oído— tiene una función distinta, pero todas son necesarias. Ninguna es superior a otra, y todas quedan inmóviles si no obedecen las señales que envía la cabeza.

Y la cabeza… es Cristo.
La pregunta queda sobre la mesa, mientras el café se enfría lentamente:

¿Estamos cumpliendo el mandamiento completo… o solo la parte que nos resulta más cómoda?

Vick
Conversando con una taza de café
Vick-yoopino
MiVivencia.com

Perseverando hasta el fin

Volvimos, mis amigos, visitantes y algún extraviado que cae por aquí, buscando su café Starbucks, en fin bienvenidos, nos volvemos a encontrar, esta vez vamos a tratar o continuar con Mateo, pero nos iremos un poquitín adelante hasta: Mateo 24: 3-14, que nos permitirá hablar algo de lo que viene ocurriendo hoy, profetas que entre gallos y medianoche se autollamaron con esa idea que algunos tienen de «darse importancia» porque de lo contrario al llegar a casa hasta el perro los muerde por no conocerlos o reconocerlos, pero que vienen juntamente a otros enseñando cosas que nada tienen que ver con la Biblia, sin darse cuenta de que daremos cuentas de lo que venimos haciendo, pero sabe mi hermano o amigo o bueno, conocido, estudie, porque muchos vendrán en su nombre (en el de Jesús, no en el suyo) y traerán, palabras bonitas, métodos de crecimiento exponencial de las iglesias, bendiciones y milagros, y hoy usted puede ver que muchos hermanitos corren detras de los milagreros que llegan a nuestras puertas, aquellos que nos ofrecen milagros, a cambio de una ofrenda y si es sustanciosa, mayor será el milagro (solo hay que tener fe) aquellos que nos enseñan a decretar como si fuesemos dictadores de países en donde el que ordena solo espera que todos cumplan (como Dios) sus más caros deseos. Amigos no nos dejemos engañar tan tontamente, y que si usted empieza a predicar la verdadera Palabra de Dios, en donde debe cargar su cruz, y humillarse, lo toman a loco y lo señalan como el que les arruina las fiestas de bendiciones, recuerdo hace un tiempo llegó o lo trajeron o se metio un profeta evangelista que pedía su buena ofrenda y llenaba de bendiciones y traía el mensaje de «un impío está guardando dinero para ti, porque eres hijo del rey» solo que hay que sembrar para llegar a obtener la bendición y corre, todos los hermanitos a dejar su ofrenda, como la banca, invierte en acciones de casas y te harás rico en dos semanas y hasta el momento ni encuentran al impío, ni las acciones te dan sus dividendos, pero nos encanta que nos hablen de bendiciones, porque como que no nos gusta que nos hablen de compromiso y llamamos, divisores, herejes, malos cristianos a aquellos que nos dicen que debemos de tener un compromiso con Dios, y que tu vida debe estar de acuerdo a la Palabra de Dios y perseverar, no en tu vida actual, sino en aquella que nos describe en la Biblia, dando frutos de arrepentimiento, pero como no gusta, aborrecemos a esa gente que habla de seguir las pisadas, pero de Jesús y no las del cantante de moda ni del  predicador que nos vende un trapito milagroso, ni una aguita del Jordán, ni uno de los clavos de Cristo, Dios mio, cuantos clavos tenía la cruz, que miles han comprado un clavito que clavo Pablito. Y caminan con su botellita de agua a todas partes y con su clavito hasta se hacen un collar, para que los proteja de todos los males, sin darse cuenta de que es idolatría, simplemente por la ignorancia en el conocimiento de la Biblia. Por ello mis amigos leamos lo que dice Mateo y nos dremos cuenta de que algunos llegaran al final otros se quedaran en el camino.

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mired que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto sera principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulaciones, y os matarán, y series aborrecidos de todas las gentes porcausa de mi nombre. Mucho tropezarán, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste sera salvo. Y sera predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

Bueno queridos amigos, estás son las señales del fin del mundo, pero deseo que usted ponga mucha atención en el orden “Y será predicado el evangelio del reino en todo el mundo, y entonces vendrá el fin” este es un punto importante, pero mientras tanto, ya los últimos tiempos están sobre nosotros, terremotos, enfermedades, la maldad supera toda imaginación, se multiplica cada día más y más, usted puede ver las noticias de los últimos días y no puede imaginar como hay gente con tanta maldad en su corazón, que puede matar a gente inocente, incluso niños y no remordersele el corazón y la conciencia, en todo el mundo hay guerras y los intereses personales o de nación, son más importantes que la vida de los seres humanos, pero sabe mi hermano, el único consuelo que nos queda es que: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (v. 13), pero perseverar en la verdadera Palabra de Dios, por eso mi hermano no se nos vaya a quedar a mitad de camino, busque, pregunte, ore, lea, llénese de la Palabra de Dios y luego póngala por obra, no se quede en la mitad, sino persevere hasta el fin.

Pero mi amigo tenga cuidado, no se vaya creyendo todo lo que le dicen, fíjese bien y compare lo que ha escuchado desde un pulpito, lo que aquí se escribe, si tiene relación directa con la Palabra de Dios, no porque parezca, no porque nos convenga, no porque suene bien, eso significa que es de Dios, solamente si la Palabra de Dios, nuestra Biblia lo dice, es que viene de las alturas, sino solamente de buenas ideas y buenos deseos, en el mejor de los casos o simplemente de mentes calenturientas que por intereses personales quieren enseñar algo muy diferente a lo que nos manda Dios.

Bueno mis amigos aqui nos quedamos, regreso en unos momentos, seguiremos pero con otro tema, de actualidad, algo de música del servicio de ayer de la congregación en que me vengo reuniendo, por lo menos hasta que no me inviten a retirarme por hereje, en fin seguimos, pero una cosa, recuerde donde este hay alguien que lo viene observando para ver su caminar y anota todo aquello que usted hace, cuidese, nos vemos.