Episodio 08 – El Espejo de la Realidad: Ser vs. Parecer en la era del branding personal. (Capítulo XV).

Serie: “El Príncipe de Maquiavelo”.

Ponte cómodo y dale un buen sorbo a ese café, que hoy vamos a entrar en lo que yo llamo «el corazón del huracán» de Machiavelo. Si los episodios anteriores te parecieron intensos, lo que vamos a desgranar hoy en este Episodio 8 es, posiblemente, el fragmento de texto que más ha cambiado la historia de la filosofía política.

Estamos frente al Capítulo XV. Es un capítulo corto en extensión, pero un gigante en implicaciones. Nicolás deja de hablarnos de tropas y conquistas para hablarnos de algo mucho más íntimo y, a la vez, público: el comportamiento del líder ante los suyos. Y prepárate, porque aquí es donde Machiavelo rompe con mil años de idealismo para lanzarnos a la cara lo que él llama la «verdad efectiva».

¿Te has fijado en cómo hoy en día todos intentamos vender una versión perfecta de nosotros mismos? En LinkedIn somos los líderes más inspiradores, en Instagram los amigos más presentes, y en el trabajo los profesionales más éticos. Es el «branding personal» en su máxima expresión. Pues bien, Nicolás nos mira desde el siglo XVI, se ríe un poco y nos dice: «Mira, mi propósito es escribir algo que sea útil para quien lo entienda».

Él nos confiesa que ha decidido ir tras la verdad efectiva de las cosas en lugar de tras su apariencia. Y aquí lanza un dardo que le da de lleno a Platón, a los utópicos y, si me apuras, a muchos gurús de la autoayuda moderna: nos dice que muchos se han imaginado repúblicas y principados que nunca han sido vistos ni conocidos en la realidad.

Machiavelo nos plantea un dilema que es el pan de cada día en nuestras carreras: hay tanta diferencia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que aquel que deja lo que se hace por lo que «debería hacerse», lo único que consigue es su propia ruina. Es una frase durísima, pero piénsalo. ¿Cuántas veces has visto a alguien perder su puesto o su empresa por intentar ser «demasiado bueno» o «demasiado puro» en un entorno que no lo es? Nicolás no nos está pidiendo que seamos malas personas; nos está pidiendo que dejemos de ser ingenuos.

Imagina que estamos en una reunión de negocios. El ambiente es tenso, hay intereses cruzados. Machiavelo te susurra al oído: «Es inevitable que no se pierda aquel hombre deseoso de hacer la profesión de bueno, entre tantos que no lo son».

Esta es la base de su realismo. Él sostiene que un príncipe —o tú, en tu rol de líder o profesional— debe aprender a no ser bueno en determinadas circunstancias. No dice que seas un villano de película; dice que debes aprender a usar la bondad o no según la necesidad. Es la ética de la responsabilidad frente a la ética de la pureza. El líder no tiene el lujo de ser un alma cándida si eso pone en peligro el bienestar de todo su «estado» (o su equipo).

Nicolás se pone a listar las cualidades por las que somos juzgados. Y fíjate qué moderno suena esto; él sabe que a los hombres, y especialmente a los que ocupan posiciones elevadas, se les etiqueta constantemente. Nos da una lista de opuestos que parece un análisis de reputación corporativa actual:

  • Ser llamado pródigo (generoso) o tacaño.
  • Ser considerado dadivoso o rapaz.
  • Cruel o clemente.
  • Traidor o leal.
  • Sincero o astuto.
  • Religioso o incrédulo.

Lo que Machiavelo nos está diciendo es que el mundo nos juzga por estas etiquetas. Y claro, él admite que sería «cosa muy loable» que un líder tuviera solo las cualidades que se consideran buenas. Pero seamos realistas: la naturaleza humana no permite poseerlas todas ni observarlas siempre.

Aquí es donde entra la prudencia estratégica. Nicolás nos aconseja ser lo suficientemente cuerdos como para evitar la vergüenza de aquellos vicios que nos harían perder el estado. Pero, y aquí viene lo que hace que a mucha gente le explote la cabeza, nos dice que no debemos preocuparnos demasiado por incurrir en la infamia de ciertos vicios sin los cuales difícilmente se podría salvar el estado.

Esto es lo que Machiavelo quiere que veas en su «espejo de la realidad». A veces, lo que parece virtud (como una generosidad desmedida o una piedad mal entendida) puede ser la causa de tu ruina. Y, por el contrario, lo que a veces se etiqueta como vicio puede ser lo único que traiga bienestar y seguridad al final del día.

Llevémoslo a tu vida hoy. Imagina que eres el jefe de un proyecto y tienes que tomar una decisión que va a doler a algunos (lo que te ganar la etiqueta de «cruel»), pero que es la única manera de salvar los empleos de los otros cien (lo que garantiza la «seguridad»). Según Machiavelo, si te empeñas en ser «clemente» y no tomas la decisión difícil, eres un mal líder porque llevas a todos a la ruina por salvar tu propia imagen de «buena persona».

Tú me preguntabas al principio de esta serie si esto servía para hoy. Mira a tu alrededor. Estamos obsesionados con el «parecer». Las redes sociales son principados imaginarios donde todos somos perfectos. Pero los resultados, la «verdad efectiva», terminan saliendo a la luz tarde o temprano.

Lo que escribió Nicolás tiene cabida hoy porque es una llamada a la autenticidad pragmática. Nos dice:

  1. Deja de vivir en mundos de fantasía: Mira tu mercado, tu equipo y tu realidad tal cual son, no como te gustaría que fueran.
  2. Gestiona tu reputación con inteligencia: No puedes ser todo para todos. Evita los vicios que te destruyen, pero no temas tomar decisiones duras si son necesarias para el bien común.
  3. Entiende el poder de la percepción: La gente te va a juzgar por etiquetas. Sé consciente de cuáles proyectas y cuáles son útiles para tu propósito.

En el fondo, este capítulo nos enseña que el liderazgo no es un concurso de popularidad moral, sino un ejercicio de eficacia. El espejo de Machiavelo no es para que te veas guapo, es para que veas si tienes lo que hay que tener para sobrevivir y prosperar en un mundo que, a menudo, no juega limpio.

Se nos acabó el café por hoy, amigo. Pero quédate pensando en esto: ¿Cuántas veces has sacrificado la «verdad efectiva» de tu vida por mantener una «apariencia» que no te llevaba a ningún lado?

En nuestro próximo encuentro, en el Episodio 9, vamos a profundizar en uno de esos opuestos: la generosidad vs. la tacañería. Vamos a ver por qué ser «el que siempre paga» puede ser tu billete directo al fracaso. Machiavelo tiene una visión sobre el dinero y el poder que te va a dejar frío.

¿Te veo pronto para el siguiente café? ¡Un abrazo!

Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
–MiVivencia.com