Dios mío, perdónanos, ¿qué estamos haciendo?

Amigos mios, hermanos, visitantes y toda aquella persona que por aquí llegue, bienvenidos, felices o enojados o amargos o con la ira santa, no sé como definirme en estos momentos y eso que ganó el Barcelona hace unos días, pero hoy a la hora en que me sente frente a mi TV, pues no había futbol, entonces me puse a buscar y me encontré con un canal cristiano, Enlace y me puse a verlo, sé que tiene a cada pastor que no se sabe porque dejo de operar la Santa Inquisisción, porque quisiera meter a la hoguera a más de un predicador, pero como siempre antes de empezar, preparémonos un buen café, ya sabe Starbucks, si tiene a la mano un pastelito o pan dulce o pan con queso y bueno tome su Biblia, asegurese de que es la Biblia y no el libro gordo de Petete y empecemos.

Sabe mi hermano, escuchaba a cada predicador que realmente, lo único que me quedo por hacer luego de llorar, fue pedir perdón a Dios por lo que venimos haciendo con su evangelio, no sé si usted se ha puesto a verlos, eso si, Biblia en mano para comparar las cosas que dicen y si son asi como dicen o verdaderamente están alterando el evangelio dejado por Jesucristo. Un tal predicador Titon enviaba por correo una moneda milagrosa, a cambio usted mandaba la mejor ofrenda que podía mandar, con la salvedad de que le decía, «Dios sabe cuál es la mejor ofrenda que puedes dar», entonces se hizo rico, porque nuestra gente mi querido hermano se deja engañar muy fácilmente con palabras y testimonios arreglados para que surjan efecto en las emociones, y vemos como muchos hermanitos y hermanitas, asi como pastores llevando en su cartera la monedita que le madaron y creyendo que eso los va a sacar de pobres y que se solucionaran todos sus problemas económicos, caballeros ¿dónde estamos?

Pero cuando me reí fue que un iluminado decía en una defensa fácil de que toda crítica en contra de todas sus acciones o actitudes antibíblicas que hacen algunos personas son injustas y faltas de amor, y tratan de silenciar al que levanta su mano o su voz en contra de las aberraciones que se hacen desde los pulpitos, y es de entender porqué tanta gente en las iglesias estan confundidas, primero, si la Biblia es un libro que muy poco leen, segundo si no leen cómo podrán saber que lo que se les está enseñando es o no bíblico y tercero, si usted pregunta o tiene dudas, lo primero que hacen es decir que usted es un rebelde o hereje o está en contra del liderazgo de la iglesia, y bueno muchos se han callado o simplemente los han invitado a separarse de la iglesia, como si la iglesia perteneciese a la congregación tal o cual, (ojo no tal por cual), no, la iglesia soy yo y usted y mi dueño es Jesucristo, y ¿el de usted?.

Usted no se ha dado cuenta o no quiere darse cuenta (lo mas triste) de que son comunes los informes de encuentros fantásticos, aún como para película de ciencia ficción, con Jesucristo y con el Espíritu Santo, muchas veces son rutina y cada domingo Dios nos habla y utiliza a un hermanito o hermanita para decirnos algo y toda la congregación, llora, se jala los pelos, grita a una sola voz !Amén!, recuerdo en una congregación que una hermanita en medio del servicio se paro y dijo «Tengo palabra, así dice el Señor, que todas las mujeres el próximo domingo, día de resurrección de Cristo, vengan vestidas de rojo, pasa semejar la sangre que virtió mi hijo en la cruz, Así dice el Señor» luego de lo cual desde el pastor hasta el último personaje de la iglesia, lloraban, reian, levantaban las manos, y daban gracias a Dios por su palabra, y les sigo contando, las mujeres el siguiente domingo toditas de rojito. Aunque usted no lo crea, !Dios mio, fui de chismoso solo para verlo y que nadie me lo contara!, cómo es posible que el pastor, los ancianos, los maestros y demás crean que Dios dijo algo así, pero es que se nos ha metido en la congregación ese afán de hacer misticas todas las cosas que tengan relación con el cristianismo, es común de que los animadores de eventos, proclaman las sanidades de todo tipo que se hace en medio de sus eventos y hasta aparece uno por allí que ora y pide a la gente que toque la pantalla de televisión para recibir su milagro, señores y todos contentos y apoyando ministerios que nadie se pone a examinarlos, si esos teleevangelistas, están haciendo algo por expandir el evangelio, si van a lugares como Cuba, Guatemala, o a nuestra pequeña iglesia, le aseguro que no y sabe porqué, allí la ofrenda no será capaz de cubrir el pago ni de su hotel, porque le piden cinco estrellas y algunos hasta el tipo de agua que toman, pero no faltan hermanitos pastores que les cumplen sus caprichos y bueno ellos saben eso y siguen levantando su propio ministerio, pero somos nosotros los culpables por aceptarlos, en vez de enviarlos junto a su padre el diablo. Hermano pastor, cada vez que usted escuche «Así dice el Señor» exámine a la persona y lo que dice a la luz de la Biblia, no porque sea su amigo debe creerle, (estamos agradando a Dios o a los hombres) será la unica manera de saber que es lo que dice tal o cual persona, no todo es de Dios, y mucho menos no todos son de Dios, hay lobos vestidos con ropa de ovejas, por muy profeta que diga ser, si lo que habla no es bíblico, o no edifica a la iglesia de Jesucristo, invitelo a desaparecer como el humo con el que vino.

Mire mi hermano, muchas veces se siguen milagros verdaderamente rídiculos, el billete de dolar que se convierte en uno de 20, la pepita de oro y la lluvia de polvo de oro que cae del techo del templo, máquinas lavadoras que se arreglan solas, o carros que no necesitan gasolina para llegar al templo, ¿es que hemos llegado a tener nuestro propio mécanico? ¿dice la Biblia? qué pidamos por muelas arregladas, por arreglo de relojes, hay gente que dice y tiene el descaro de escribir libros acerca de su viaje astral al cielo y regresar para contarlo, y lo más chistoso de que fueron llevados al infierno y regresaron porque les dijeron que tenían orden expresa de contarlo, señores, pero lo peor es que no solo compran los libros sino pastores y maestros invitan a esas personas para que den su testimonio, lo mismo que si algún artista o famoso de la farandula, se convierte, de la noche a la mañana lo convierten en pastor o maestro para que enseñe la Biblia y a tres o cuatro meses de convertido ya lo vemos en el escenario (llamese pulpito) haciendo o diciendo o dando su sermón, ¿qué venimos haciendo los líderes de la iglesia? nada, solamente llenamos los templos y sacamos más diezmos para los pagos. Recordará usted aquel padre famoso que fue encontrado infraganti y que se cambio de religión y en tres o cuatro meses estaba oficiando los servicios a templo lleno, en una congregación que nada tiene que hacer con la que se encontraba antes, todo porque afirman que Dios es amor y los diezmos también son de él, por favor mis hermanos, volvamos a leer la Palabra de Dios, Dios es un Dios justo y castiga el pecado.

Inclusive algunos pastores y maestros llegan a extremos de decir que sin esas experiencias religiosas no hay evangelismo, la gente tiene que ver milagros para creer, ¿será?, ¿usted qué cree?. Entonces mis amigos desesperadamente debemos volver a echar una mirada clara a los asuntos bíblicos. Usted tiene que darse cuenta de que la experiancia no es la prueba de la verdad bíblica, como le comentaba hace unos post anteriores, la esposa del pastor dijo un día: «Pasa al frente y siente la presencia del Señor, Dios está aquí» ahora mi preguta ¿Y sino siento nada, es que el Señor no está?, ¿es qué no soy cristiano? ¿qué nos pasa?, no, no es cuestión de sentir, es cuestión de fe, usted recordara o de lo contario busque ¿qué es la fe?.

Entonces mis queridos amigos, hermanos, si es que alguno me queda por allí, debemos regresar, primero al primer amor que lo hemos dejado para convertirlo en nuestro siervo y el que nos cumple todos nuestros deseos, que debe de hacer los milagros que le pedimos y ordenamos, entonces recobremos nuestro primero amor, o quizás sería mejor convertirnos verdaderamente y por primera vez y entender que: Dios es Dios, él es el dueño, es quién dá las buenas nuevas y que nos manda a hacer todo aquello, ojo todo aquello que está escrito en su Palabra, por tanto mi amgio ¿qué va a hacer? seguir igual, o convertirse en siervo, cuidese, nos vemos, no es fácil, no es simple, cada día, veo el costo, cada día vengo a volver a leer y arrepentirme y seguir caminando, pero mi amigo, si cada día no tomas tu cruz, cuando camines por el camino ancho, no te daras cuenta, porque si miras alrededor, todos tus amigos se encuentran allí, porque todos están viviendo de la misma manera, no hay compromiso, dicen creer en Dios pero no hacen lo que Dios ordena, y todos, solo nos creemos que vamos hacía el mismo final, pero mi hermano, no es el cielo, sino el infierno. Cuidese, allá los que dicen que han regresado, dicen que está, bien caliente. (Ve, no se lo crea, hasta la fecha, nadie ha regresado).

¿Estamos proclamando el evangelio? ¿seguro?

Mi querido amigo, ya hemos tratado anteriormente este tema, pero me sigue pareciendo apasionante, y no necesariamente porque estemos haciendo lo correcto, sino por justamente todo lo contrario, estamos equivocándonos totalmente desde la a hasta la z, y es que cada domingo, cada vez que voy a un servicio en alguna iglesia, o voy a un seminario o estudio bíblico, es siempre la misma cosa, por lo que estudiando un poco leyendo por aquí y por allá, vamos hoy a tratar el tema de si verdaderamente estamos predicando el evangelio o simplemente estamos haciendo cosas que nada tienen que ver con la Palabra de Dios, y empezaremos por el principio si el recibir a Cristo en la forma que se hace es bíblico. Por lo tanto, hoy no le voy a pedir que vaya corriendo a comprarse su capuchino en Starbucks, ni su tiramizu, todo lo contrario, un Jamba juice, con su pancito con mermelada  de durazno y pongase comodo, primero porque hablaremos de lo que sucede hoy en día en casi todas las iglesias.

Preste atención a la manera en que típicamente se presenta el evangelio hoy día. Escuchará que se invita a los pecadores con palabras como: “acepta a Cristo como tu Salvador personal”; “pide a Jesús que entre en tu corazón”; “invita a Cristo a entrar en tu vida”; o “toma una decisión por Cristo”. Puede que esté tan acostumbrado a oír estas frases que hasta se sorprenda al enterarse de que ninguna de ellas está basada en la terminología bíblica. Son producto de un evangelio diluido. No es el evangelio según Jesucristo.

El evangelio anunciado por Jesús era un llamamiento al discipulado, un llamamiento a seguirle en obediencia sumisa, no simplemente una invitación a tomar una decisión o hacer una oración. El mensaje de Jesucristo liberaba a las personas de la esclavitud de sus pecados mientras hacía frente a la hipocresía y la condenaba. Era una oferta de vida eterna y perdón para los pecadores arrepentidos, pero al mismo tiempo una repulsa de las personas de religión superficial cuyas vidas carecían de verdadera rectitud. Advirtió a los pecadores que debían arrepentirse de sus pecados y abrazar la justicia de Dios.

En todo sentido era buenas nuevas, pero distaba de ser un credulismo fácil. Las palabras de nuestro Señor sobre la vida eterna eran acompañadas invariablemente por advertencias a aquellos que podrían sentirse tentados a tomar la salvación a la ligera. Enseñó que el costo de seguirle es alto, que el camino es estrecho y pocos son los que lo hallan. Dijo que a muchos de los que le llaman Señor se les cerrará la puerta de entrada al reino de los cielos (Mat. 7:13-23).

«Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?. Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos lo conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad».

La evangelización de hoy, en gran medida, pasa por alto estas advertencias. El punto de vista dominante de lo que constituye la fe que salva sigue haciéndose más ancho y más superficial, mientras la figura de Cristo en la predicación y el testimonio se hace más indefinida. Cualquiera que diga ser cristiano hallará que los evangélicos están dispuestos a aceptar su profesión de fe, sea que su comportamiento muestre o no evidencias de dedicación a Cristo.

Ahora mi amigo ¿qué piensa? todavia quiere seguir pidiendo a que la gente haga una desición por Cristo como hasta ahora, o las cosas que usted ha leído aquí, a lo cual doy gracias al pastor John Macarthur por su ayuda, porque me viene aclarando una serie de dudas y sobre todo, me doy cuenta de que no estoy loco, (o no soy el único loco) de que lo que he venido escribiendo por años, lo que he predicado por tanto tiempo, hablando con pastores, con maestros, con amigos y hermanos, (aunque muchos no me han hecho caso, y es que de la manera de Dios, no llena templos) es que debemos de cambiar y volvernos a la Biblia, dejar ideas, métodos, películas, fábulas y verdaderamente seguir el evangelio dejado por Jesucristo, ¿estas tú dispuesto? o deseas seguir engañando a la gente, algunas de las cuales honestamente vienen, queriendo tener un encuentro con Dios.

Bueno aquí lo dejamos, si deseas, ya saben, hermanos y líderes, aún estamos dispuestos a juntarnos para estudiar la Palabra de Dios, bendiciones y nos comunicamos, tan solo un requisito, trae café Starbucks (nada de 7/11) y un Tiramizu, gracias y bendiciones.