Introducción – 15 historias desesperadas

Historias nacidas del silencio, del café, de la vida misma. Un adelanto del viaje que estamos por comenzar.

Hoy, mis queridos amigos, quiero compartir con ustedes este primer compendio de historias que hemos titulado “15 historias desesperadas”. Lo llamamos así porque, como verán, son quince relatos que nacen desde distintos rincones del alma: desde la esclavitud silenciosa que puede esconderse tras un banco y una rutina, hasta la soledad que nos acompaña sin pedir permiso. Historias de personas encerradas en cuatro paredes intentando amarse en la penumbra de un secreto, de esos que pocos pueden entender y muchos prefieren callar.

Estas páginas nacieron de lo vivido, de lo escuchado, de lo visto… y también de lo que algún duende travieso nos susurró en una mesa de café o en algún restaurante olvidado por el tiempo, cuando nuestros pasos nos guiaban —sin saberlo— hacia el encuentro con una historia que pedía ser escrita.

Llegamos hasta aquí cargados de ilusiones. Traemos la esperanza de que estas historias, que ahora usted lee desde una pantalla o tal vez algún día desde un libro impreso, se disfruten con la misma emoción con que fueron escritas: con la alegría que brota en la soledad, con la tristeza que a veces deja una sonrisa… en fin, con la intensidad con que se vive una buena historia. O un buen café.

Victor
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.
-MiVivencia.com.

Dedicatoria – A los que alguna vez creyeron

Dedicatoria

Una dedicatoria íntima para quienes acompañaron el nacimiento de estas historias. Gratitud, vida y palabras que encuentran su lugar, aunque sea en una esquina digital.

Todos los libros —o intentos de libro— suelen empezar con una dedicatoria, y aunque este no ha llegado aún a ser un libro, tampoco quiero que empiece diferente. Porque hay agradecimientos que merecen escribirse, aunque nadie los haya pedido.

Gracias a quienes, de una u otra forma, hicieron posible que estas historias vieran la tenue luz de una mañana cualquiera. Tal vez no lleguen a un estante, ni se impriman en papel, pero han encontrado su lugar aquí, en este rincón virtual donde las palabras también respiran.

Gracias a la musa —o a ese susurro invisible— que logró que frases sueltas se volvieran relatos, que el abecedario de la vida se uniera para contar cuentos, memorias y fábulas que, de algún modo, nacieron para ser compartidas.

Gracias a todos los que alguna vez creyeron en este aprendiz de escritor, que solo ha tenido la dicha de escribir lo que lleva dentro.

Gracias a todos.
Gracias a la vida,
porque aunque se me va escapando día a día,
aún me deja el tiempo justo para seguir escribiendo.

Victor
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.
MiVivencia.com.