Reseña de «Las legiones malditas» de Santiago Posteguillo

Las legiones malditas (2008), segunda entrega de la trilogía de Escipión el Africano de Santiago Posteguillo, es una novela histórica que te sumerge de cabeza en el torbellino de la Segunda Guerra Púnica (209-206 a.C.), donde Roma y Cartago libran una lucha a muerte por la supremacía del Mediterráneo. Si buscas una obra que combine épica, intriga política, personajes inolvidables y un rigor histórico que hace palpable el polvo de las batallas, esta novela te atrapará desde la primera página y te hará correr a tu librería o biblioteca más cercana.

La premisa: un héroe contra el destino

En Las legiones malditas, Publio Cornelio Escipión, el joven general romano que ya destacó en Africanus: El hijo del cónsul, enfrenta su mayor desafío. Roma está al borde del colapso tras las devastadoras victorias de Aníbal, el genio militar cartaginés, que ha arrasado ejércitos romanos en batallas como Cannas. Escipión, con apenas 26 años, recibe el mando de las “legiones malditas”, los restos de los ejércitos derrotados, exiliados a Sicilia como castigo por su fracaso. Su misión imposible: llevar la guerra al corazón de Hispania, territorio controlado por Cartago, y derrotar a tres ejércitos enemigos liderados por los hermanos de Aníbal. Pero no solo lucha contra ejércitos: en Roma, los senadores envidiosos y las intrigas políticas amenazan con sabotear su campaña. ¿Podrá un hombre tan joven, con un ejército desprestigiado, cambiar el rumbo de la historia?

Por qué te enganchará

Posteguillo teje una narrativa que es un torrente de emociones y acción, pero con una profundidad que eleva la novela por encima del entretenimiento puro. Aquí van las razones por las que no podrás soltar Las legiones malditas:

1. Un héroe carismático y humano: Escipión no es un héroe de mármol; es un líder brillante pero vulnerable, acosado por dudas, la presión de su legado familiar y la hostilidad de sus rivales en el Senado. Posteguillo lo retrata con una mezcla de audacia y humanidad que te hace admirarlo y temer por él. Su evolución de joven idealista a estratega implacable es fascinante, y sus discursos (inspirados en fuentes históricas como Polibio y Livio) te erizarán la piel.

2. Batallas que te hacen sudar: Las escenas de combate, como el asedio de Carthago Nova o la batalla de Ilipa, son de una intensidad cinematográfica. Posteguillo describe las tácticas militares con un detalle que te hace sentir en el campo de batalla: el clangor de las espadas, el polvo asfixiante, las formaciones romanas contra las falanges cartaginesas. Pero no es solo acción; cada batalla revela la mente estratégica de Escipión, que innova con maniobras que aún se estudian en academias militares.

3. Intriga política que corta como un gladius: Roma no es solo un escenario de gloria; es un nido de víboras. Posteguillo recrea el Senado como un campo de batalla tan peligroso como Hispania, con figuras como Fabio Máximo conspirando contra Escipión. Las traiciones y alianzas te mantienen en vilo, preguntándote si el héroe sobrevivirá a sus propios compatriotas.

4. Personajes secundarios que brillan: Desde Emilia, la esposa de Escipión, cuya inteligencia y lealtad sostienen a la familia, hasta el fiel Cayo Lelio, su lugarteniente, cada personaje aporta matices. Incluso Aníbal, aunque menos presente, es un antagonista formidable, cuya sombra planea sobre cada decisión. Posteguillo da voz a mujeres, soldados rasos y enemigos, creando un tapiz humano que enriquece la historia.

5. Un viaje a la Hispania antigua: La novela te lleva a la Iberia del siglo III a.C., con sus tribus celtas, ciudades fortificadas y paisajes salvajes. Posteguillo revive lugares como Tarraco (Tarragona) o Carthago Nova (Cartagena) con un realismo que te hace oler el mar y sentir el calor del sol mediterráneo.

6. Rigor histórico que no abruma: Posteguillo, doctor en filología, basa su relato en fuentes clásicas, pero su prosa es accesible y vibrante. Los detalles históricos (armas, costumbres, política romana) están tejidos en la narrativa sin sentirte en una clase magistral. Incluye un glosario y mapas que ayudan a seguir la acción, pero la historia fluye como un río.

Momentos que te dejarán sin aliento

Sin spoilers, hay escenas que te marcarán: un discurso de Escipión que galvaniza a sus tropas desmoralizadas; un asedio donde la estrategia y el coraje se enfrentan a lo imposible; y un enfrentamiento personal que revela el costo humano de la guerra. Posteguillo sabe dosificar la tensión, alternando batallas épicas con momentos de introspección que te hacen conectar con los personajes.

Por qué leerla ahora

Las legiones malditas es perfecta si buscas una novela que combine la grandiosidad de Gladiator con la intriga de Juego de Tronos, pero anclada en hechos reales. Es el corazón de la trilogía de Escipión, donde el protagonista alcanza su apogeo como estratega y líder, y la narrativa de Posteguillo brilla por su ritmo y profundidad. A sus 860 páginas, es una inversión (unas 25-30 horas de lectura), pero cada capítulo te empuja al siguiente. Además, al ser la segunda parte, puedes empezar con Africanus: El hijo del cónsul para conocer a Escipión, pero Las legiones malditas es autoconclusiva en su arco y aún más emocionante.

Un último empujón

Imagina liderar un ejército de desterrados contra un enemigo invencible, mientras tus aliados en Roma afilan puñales a tus espaldas. Las legiones malditas no es solo una novela; es una experiencia que te hace vibrar con cada victoria y sufrir con cada revés. Posteguillo te lleva al corazón de una Roma que lucha por sobrevivir, con un héroe que no solo combate a Cartago, sino al destino mismo. Si quieres una historia que te mantenga despierto hasta la madrugada, esta es tu novela. ¡Corre a empezarla, porque Escipión y sus legiones te están esperando!

El vuelo de la paloma

Primera historia de la Serie: Historias Desesperadas.

Esta no es la historia de una paloma cualquiera.
Es la historia de lo que sucede cuando alguien quiere poseer, en lugar de amar.
De cómo la libertad puede sobrevivir incluso en el encierro.
Y cómo, a veces, un hogar no se construye con barrotes… sino con pan duro, café caliente y un poco de ternura.

Hubo una vez un hombre que viajó a un lugar lejano y compró una jaula. No era cualquier jaula: era hermosa, de altas paredes, con barrotes de oro y marfil, puertas y ventanas talladas en madera fuerte, diseñada para resistir el tiempo, los golpes… y la libertad.

También compró una cadena de oro macizo, para colgarla en lo más alto de su palacio, a la vista de todos, como símbolo de su orgullo. Y entonces, al verla vacía, buscó por varios lugares hasta encontrarla: una palomita pequeña, de lindos colores, que cantaba como un ruiseñor entre flores de néctar dulce.

La paloma, al principio, se sintió feliz. Aunque fue comprada sin saberlo y llevada en una caja sin entender, pensó que tendría un hogar. Creyó en los cantos del hombre que la había elegido, creyó que sería admirada, querida, libre dentro del amor.

Pero no fue así.

Cuando llegaron al palacio, el hombre la encerró.
La puso en su jaula de oro y marfil.
Y le ordenó que cantara.
Solo para él.
Solo cuando él quisiera.
Solo cuando él la mirara.

Con el tiempo, su canto se volvió triste, hueco, sombrío.
El amor se convirtió en rencor.
El orgullo, en jaula.
Y la belleza, en cárcel.

Mal alimentada con las sobras del afecto, obligada a repetir la misma melodía, la paloma se marchitó. Ya no cantaba, apenas sobrevivía. Golpeó los barrotes una y otra vez, hiriéndose las alas, su plumaje, su cuerpo… y su esperanza.

Un día, sin saber cómo, sin un motivo claro, la puerta de la jaula quedó abierta.
Y la paloma voló.
Voló lejos. No buscando cielo, ni gloria. Solo quería paz.
Voló hasta el cansancio.

Y en el camino, encontró a un hombre viejo.
El viejo caminaba lento.
Cargaba una mochila al hombro, llena de sueños gastados.

Y colgando de su lado, llevaba una jaulita vieja, oxidada, de alambres torcidos y color deslavado.
Dentro de ella, una casita hecha de cartón, de restos de vasos, de cajas rotas, de basura, de ilusión.

El anciano vio a la paloma débil, herida, y la recogió con sus manos temblorosas, como quien levanta un pedazo de cielo. La acarició. La alimentó. Curó sus alas. La colocó en su jaulita.

La paloma lloró.
Lloró desconsolada.
Creyó que todo se repetiría.
Que el encierro volvía, que su vuelo había sido en vano.

Pero entonces, el viejo le habló con una ternura que dolía:
—Perdóname por tenerte en esta jaula —le dijo—. No tengo un lugar mejor. Sé que está vieja, oxidada, a punto de caerse. Pero he caminado tanto por la vida que ya no me queda fuerza para construir otra.

Mi jaula no tiene puerta. Jamás se la puse.
Si quieres irte, solo tienes que volar.
Pero si decides quedarte…
Te prometo que aquí solo estarás si quieres.
Te daré pan duro, agua de lluvia y café con leche por las mañanas.
Pero también te daré todo mi amor.
Te cuidaré.
Te escucharé cantar, solo si tú quieres.
Y no por obligación, sino por alegría.

La paloma, con el tiempo, comprendió que no estaba atrapada.
Que era libre.
Y que ese hombre no quería tenerla, sino merecerla.
Volvió a cantar.
Volvió a volar.
Volvió a amar.

Y eligió quedarse.
Hoy, la jaula sigue siendo de alambre viejo y cartón remendado.
Pero está hecha con ramas de amor y hojas de esperanza.
La paloma, que fue diosa oculta y flor maltratada, ahora es feliz.
Porque ha encontrado al hombre que la ve.

Al que no compra ni encierra.
Al que cuida.
Al que dice “te amo” y lo demuestra con pan duro y café caliente.
Al que le construyó, no una jaula… sino un hogar.
Porque, como dijo el poeta:

“Te encontré detrás de tanto sufrimiento, te encontré tan lejos en la vida… pero al fin te encontré.”

Vick, el que aprendió que hay jaulas que no encierran, y manos que liberan.
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.
MiVivencia.com.

¿Alguna vez fuiste una paloma encerrada en una jaula ajena?
¿O quizás conociste a alguien que solo quiso verte volar?
Cuéntame tu historia. Te leo en los comentarios.

Reseña de la Colección «Patrología» de Johannes Quasten – Tomo IV.

TOMO IV: DEL CONCILIO DE CALCEDONIA (451) A BEDA (735)

Enseñanzas Fundamentales:

Este período se caracteriza por la «consolidación y transmisión» del legado patrístico:

– Síntesis y sistematización del patrimonio doctrinal anterior
– Adaptación del cristianismo a las nuevas realidades político-culturales
– Desarrollo de la literatura en lenguas vernáculas
– Establecimiento de tradiciones litúrgicas locales
– Preservación y transmisión de la cultura clásica

Figuras Destacadas:

Grandes Sistematizadores:

– León Magno (†461): Papa que definió la cristología en Calcedonia, desarrolló la primacía papal, defended la unidad de la Iglesia frente a las invasiones bárbaras

– Gregorio Magno (†604): «Último Padre de la Iglesia», organizador de la liturgia romana, misionero de los pueblos germánicos, autor de obras pastorales fundamentales

Transmisores Culturales:

– Boecio (†524): «Último romano, primer escolástico», traductor de Aristóteles, autor de «La Consolación de la Filosofía»

– Casiodoro (†580): Fundador de bibliotecas monásticas, preservador de manuscritos clásicos

– Isidoro de Sevilla (†636): Enciclopedista, autor de las «Etimologías», sistematizador del saber de la antigüedad tardía

– Beda el Venerable (†735): «Padre de la historia inglesa», cronista y exegeta, representa la culminación de la cultura cristiana anglo-sajona.

Introducción – 15 historias desesperadas

Historias nacidas del silencio, del café, de la vida misma. Un adelanto del viaje que estamos por comenzar.

Hoy, mis queridos amigos, quiero compartir con ustedes este primer compendio de historias que hemos titulado “15 historias desesperadas”. Lo llamamos así porque, como verán, son quince relatos que nacen desde distintos rincones del alma: desde la esclavitud silenciosa que puede esconderse tras un banco y una rutina, hasta la soledad que nos acompaña sin pedir permiso. Historias de personas encerradas en cuatro paredes intentando amarse en la penumbra de un secreto, de esos que pocos pueden entender y muchos prefieren callar.

Estas páginas nacieron de lo vivido, de lo escuchado, de lo visto… y también de lo que algún duende travieso nos susurró en una mesa de café o en algún restaurante olvidado por el tiempo, cuando nuestros pasos nos guiaban —sin saberlo— hacia el encuentro con una historia que pedía ser escrita.

Llegamos hasta aquí cargados de ilusiones. Traemos la esperanza de que estas historias, que ahora usted lee desde una pantalla o tal vez algún día desde un libro impreso, se disfruten con la misma emoción con que fueron escritas: con la alegría que brota en la soledad, con la tristeza que a veces deja una sonrisa… en fin, con la intensidad con que se vive una buena historia. O un buen café.

Victor
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.
-MiVivencia.com.

Reseña de la Colección «Patrología» de Johannes Quasten – Tomo III.

TOMO III: LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA PATRÍSTICA LATINA

Enseñanzas Fundamentales:

Este volumen marca la «madurez teológica de Occidente» y el establecimiento del latín como lengua teológica:

– Síntesis entre fe y cultura clásica
– Desarrollo de la antropología cristiana y la teología de la gracia
– Elaboración de la eclesiología sacramental
– Traducción e interpretación de la Escritura
– Fundamentos de la filosofía cristiana medieval

Figuras Destacadas:

Los Cuatro Grandes Padres Latinos:

– San Jerónimo (†420): «Máximo Doctor en las Sagradas Escrituras», traductor de la Vulgata, erudito políglota. Su obra exegética estableció los fundamentos de la hermenéutica bíblica occidental

– San Ambrosio (†397): Obispo de Milán, teólogo sacramental, reformador litúrgico. Su valor como pastor se manifestó al enfrentar al emperador Teodosio, estableciendo la independencia moral de la Iglesia frente al poder civil.

– San Agustín (†430): Cumbre de la patrística occidental, creador de la primera gran síntesis filosófico-teológica cristiana. Sus contribuciones abarcan:

– Antropología: teoría del conocimiento («crede ut intelligas»)

– Teología de la gracia: refutación del pelagianismo

– Filosofía de la historia: «La Ciudad de Dios»

– Eclesiología: teoría sacramental y disciplina penitencial [Significados]

Otros Autores Relevantes:

– Prudencio (†405): Máximo poeta cristiano latino, creador de la poesía cristiana culta

– Paulino de Nola (†431): Aristocrata convertido, modelo de renuncia cristiana y amistad espiritual

Dedicatoria – A los que alguna vez creyeron

Dedicatoria

Una dedicatoria íntima para quienes acompañaron el nacimiento de estas historias. Gratitud, vida y palabras que encuentran su lugar, aunque sea en una esquina digital.

Todos los libros —o intentos de libro— suelen empezar con una dedicatoria, y aunque este no ha llegado aún a ser un libro, tampoco quiero que empiece diferente. Porque hay agradecimientos que merecen escribirse, aunque nadie los haya pedido.

Gracias a quienes, de una u otra forma, hicieron posible que estas historias vieran la tenue luz de una mañana cualquiera. Tal vez no lleguen a un estante, ni se impriman en papel, pero han encontrado su lugar aquí, en este rincón virtual donde las palabras también respiran.

Gracias a la musa —o a ese susurro invisible— que logró que frases sueltas se volvieran relatos, que el abecedario de la vida se uniera para contar cuentos, memorias y fábulas que, de algún modo, nacieron para ser compartidas.

Gracias a todos los que alguna vez creyeron en este aprendiz de escritor, que solo ha tenido la dicha de escribir lo que lleva dentro.

Gracias a todos.
Gracias a la vida,
porque aunque se me va escapando día a día,
aún me deja el tiempo justo para seguir escribiendo.

Victor
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.
MiVivencia.com.

Una mesa, un cappuccino, y tú sin avisar

Quería sentarme y tomar un cappuccino, un pan dulce y simplemente escribir.

Dejarme llevar por las palabras en este nuevo rincón: un cafetín japonés descubierto en caminatas de a uno, de pasos perdidos y soledades encontradas.

Se sentó al frente. Le quise pedir un café, pero se adueñó del mío.

—Nunca faltas —le dije—. Nunca dices no. Con tu sonrisa, con un beso, conmigo.
Llegas sin que te llame, con tu única palabra preferida:

“Aquí estoy.”

Y me puse a escribir… sobre compañías efímeras, de pasos acompasados, en un mediodía que llega sin apuro. Comenzamos así a redactar la historia de un cappuccino cremoso y una donna rellena de crema dulce que ayuda a avanzar en este café, que huele a pan recién horneado, con sabores imposibles y colores inventados.

Pan con fideos. Hamburguesas envueltas en arroz. Camarones dulces. Fruta salada. Todo acompañado por infinidad de tipos de té. El lugar ideal para conversar entre paredes de cristal y sillas que flotan en el aire de lo encontrado. Puertas que se cierran en tiempos de frío.

Y un sol que, aunque brilla, no calienta… a pesar de haberle rogado que lo hiciera, que calentara hasta las ideas. Aun así, mi lapicero sigue rasgando el papel. Dejando entre rayas azules un epitafio de marcha forzada.

Una forma más —y quizás la más honesta— de poder avanzar.

Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.

Reseña de la Colección «Patrología» de Johannes Quasten – Tomo II.

TOMO II: LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA PATRÍSTICA GRIEGA

Enseñanzas Fundamentales:

Este período se caracteriza por la «definición dogmática definitiva» de los misterios centrales del cristianismo:

– Formulación trinitaria ortodoxa contra el arrianismo
– Desarrollo de la cristología y la teología de la encarnación.
– Establecimiento del monaquismo como ideal de perfección cristiana.
– Florecimiento de la literatura espiritual y mística.
– Sistematización de la exégesis bíblica.

Figuras Destacadas:

Los Defensores de Nicea:

– San Atanasio de Alejandría (†373): «Padre de la Ortodoxia», héroe de la fe nicena. Su fórmula «Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios» resume la soteriología cristiana. Demostró que solo Dios verdadero puede salvar, refutando el arrianismo.

Los Padres Capadocios:

– Basilio el Grande (†379): «Organizador del monaquismo oriental», teólogo del Espíritu Santo, formuló la distinción entre *esencia* (ousía) y *personas* (hypostaseis) trinitarias. Autor de reglas monásticas que perduran hasta hoy.

– Gregorio de Nacianzo (†390): «El Teólogo» por excelencia, refinó la teología trinitaria, especialmente la divinidad del Espíritu Santo. Sus discursos teológicos son obras maestras de la oratoria sagrada.

– Gregorio de Nisa (†394): Filósofo y místico, desarrolló la teología de la imagen de Dios en el hombre, la teoría de la «epéktasis» (progreso infinito del alma hacia Dios).

Escuela de Antioquía:

– San Juan Crisóstomo (†407): «Boca de Oro», el más grande predicador de la antigüedad cristiana. Sus homilías combinan exégesis literal, aplicación moral y denuncia social. Reformador eclesiástico y defensor de la justicia.

Fundadores del Monaquismo:

– Antonio el Grande (†356): Padre del monaquismo eremítico, modelo de vida ascética que influenció toda la espiritualidad posterior

Cuando callen los versos

Cuando callen los versos, cuando las palabras se acaben, cuando el silencio cubra de oscuridad las letras de un cuaderno y ya no haya escrituras en un cafetín, pensarás que no existo, sentirás que me he ido, que mi adiós es la continuación de un epitafio del olvido y un amanecer con el cielo lleno de neblina oscura, presagiando tormenta, truenos y lluvia.

Por la partida, por un adiós. Hasta ese tiempo, las hojas de los árboles crecerán de nuevo, los geranios, madreselvas y gladiolos volverán a brotar en los jardines, junto a aquellas flores que un día dejé en tu puerta.

Hasta ese día, cual partida de un navío hacia alta mar, te buscaré en las mañanas, tomaremos un café, y en un tiempo en que vuelvas a estar a mi lado, en medio de sueños y un intento de que jamás te alejes — por tu promesa, por tus palabras, por toda tu verdad.

Por eso seguimos en el camino, buscando una mañana, luchando por una tarde, tratando de encontrarte a la medianoche, muriendo por un fin de semana…

Cuando la luna cubra tus pasos y las sombras, cual fiel escudero, sigan tu caminata hasta encontrarte conmigo una vez más.

Porque —como dijo un cantautor—
mi corazón te quiere más de lo que yo quiero.

Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino.

Gertrudis y su odio jarocho: Crónica de una enemiga eterna

🌪️ Todo empezó bien…

Pasado el año 2000 empecé a trabajar en un hotel en Santa Clara, California. Todo andaba de maravillas. Buenos compañeros, risas, trabajo fluido. Pero como en toda buena historia, siempre aparece el personaje oscuro. En mi caso, una señora a quien llamaremos… Gertrudis.

Pasaron tres o cuatro años hasta que noté que su actitud hacia mí era… digamos, hostil con sabor a chile y cizaña. Sin mayor explicación, empezó a contar cosas sobre mí. Algunas probablemente exageradas, otras quizás verdad, y otras francamente salidas del guion de una telenovela con brujas.

🧂 Inventario de difamaciones y otras joyas

Gertrudis me acusó de todo, menos de ser feliz:
• Vivía debajo de un puente.
• Era ilegal.
• Me gustaba que las mujeres me mantuvieran (lo cual, si fuera cierto, habría sido un sueño hecho realidad: sin trabajo y con pensión emocional).
• Y muchas más… que iré soltando como se desgrana el choclo.
Decía que yo tenía “gloriosas cualidades”, y tenía razón… solo que ella las presentaba con veneno.

💔 ¿Amor u obsesión?

En una de esas noches de conversación con amigas, surgió la teoría: ”¿y si está enamorada de ti y te odia porque no le haces caso y encima saliste con su mejor amiga?”.

Y sí. Salí con su mejor amiga. A cenar, a pasear, a trabajar hasta el amanecer viendo cómo se escondía la luna. ¿Lo demás? Reservado bajo amenaza de doble balazo.

Pero volvamos a ella. ¿Enamorada de mí?

Pues… mi gusto va por mujeres delgadas, simpáticas, con algo de estilo. Gertrudis, en cambio, tenía el cuerpo de una momia que se resiste a ser momia, y una cintura más parecida a un salvavidas de tractor. Su ombligo parecía una válvula que en cualquier momento podría empezar a desinflarse.

Yo soy feo, sí, pero en hombre se acepta. En mujer… bueno, digamos que nuestros hijos habrían terminado en el zoológico y no en el colegio.

🥩 La leyenda de la pierna de vaca

Un día, el jefe máximo del hotel (mi amigo) me llama a su oficina. Cara seria. Me dice:
“Una compañera ha hecho una denuncia formal contra ti.”

¿La acusación?

“Dice que en la última función del hotel, te llevaste una pierna de vaca cocinada, en tu mochila, a tu casa.”
Yo lo miré, y él, al ver mi cara, no pudo más. Se empezó a reír. Su secretaria casi se atraganta de la risa. Me contó que igual tuvo que investigarlo. Habló con el chef.
“Congelada, pesa más de 20 kilos. Cocinada, imposible de cargar sin dejar un charco de jugo hasta el estacionamiento. Y menos en una mochila.”
Así que sí. Me imaginó con la mochila al hombro, dejando una estela de grasa, y 20 perros siguiéndome como escolta. Solo faltaba el mariachi y los mariachis.

📢 Rumores al por mayor

Cada semana, una nueva historia. Aquí algunas joyitas de la producción “Gertrudis Films”:
• Que yo vivía debajo de un puente decorado con grafitis de Machu Picchu.
• Que tenía antecedentes penales por falsificación.
• Que vendía basura en Facebook tras mi divorcio.
• Que me escondía en el baño para no trabajar (¿cómo sabía? ¿tenía cámaras? ¿el famoso huequito en la pared?).

Y claro, la más peligrosa: que no sabía hacer mi trabajo. Aunque eso sí, nunca entendió por qué todos me escuchaban. Tal vez porque yo leía, pensaba, tenía temas. Ella solo hablaba de “su vida en París”, aunque luego descubrí que se refería a una colonia pobre llamada así en los alrededores de Tepito.

🤷‍♂️ ¿Por qué tanto odio?

Tal vez porque sus amigas se convirtieron en mis amigas. Tal vez porque enfermó y, durante su ausencia, la gente escuchó la otra versión. Tal vez por rencor puro. O tal vez… porque no aceptaba que yo no caí en su juego.

Ella se preguntaba:

“¿Qué les da este, para que lo escuchen en todo?”
Yo no daba nada. Solo era yo mismo. Lo que parece que para ella era demasiado.

💡 Brillante como bombilla quemada

Gertrudis tenía frases inolvidables como:
“Hay niveles” (sí, y tú ibas en subsuelo).
O aquel famoso “wi wi”, dicho con tono afrancesado, sin saber qué significaba.
Una vez completó la tabla del 9, leyéndola, y pidió un diploma con ceremonia incluida. Eso sí, exigía que lo firmara el gerente general.
Y que si ella hablaba, el promedio del IQ de todo el hotel bajaba hasta rayar con el del Homo sapiens.

📆 Dos años después…

Me retiré del trabajo en 2023. No he vuelto. Y ella sigue hablando de mí. Dice que no regreso porque no puedo entrar a EE.UU. (aunque tengo más entradas que concierto de Luis Miguel).

Me han dicho que está demacrada, ansiosa, sola… y cada día más gordita (eso sí, sus piernas siempre fueron flaquitas, flaquitas: un misterio de la ingeniería corporal).

🔚 Cierre y advertencia

Todavía me guardo algunas historias para una segunda parte.
Y usted, lector querido, ¿qué cree?
¿Fue odio, celos, envidia… o una mezcla con pan con chicharrón?

He generado con IA una imagen de este esperpen… perdón, señora. No es igual, pero se le parece. Si usted me conoce, tal vez conozca a mi tormento.
No, no la voy a sacar a cenar. Ni al cine. Tal vez… al zoológico. Pero ni eso.
El nombre ha sido cambiado para fingir que no sé que leerá esto. Pero que lo leerá… lo va a leer.
Y si quieren segunda parte, pídala en los comentarios.

Victor.
Conversando con una Taza de Café.
-Vick-yoopino