Han pasado los días más difíciles. El silencio se ha vuelto parte de la casa, y en medio de él, empiezo a entender que el amor no termina con la partida.
Ella está ahí, en cada rincón, en el eco de su voz, en la manera en que el sol entra por la ventana y toca el sillón donde solía sentarse.
A su lado, en algún rincón invisible, sigue también Kiba, mi compañero fiel, con esa mirada serena que parecía entenderlo todo sin decir una palabra.
Ahora los dos descansan, y aunque la ausencia duele, queda la certeza de que el amor que dieron no se ha ido.
Sigue aquí, transformado en memoria, en fuerza, en una paz que de a pocos regresa.
No hay despedidas cuando el amor ha echado raíces tan hondas.
Solo una pausa, una distancia breve entre el cielo y el corazón.
Después del silencio… queda el amor.
Vick
Conversando con una Taza de Café
-Vick-yoopino
