¿Qué venimos predicando?

Volvímos, ahora con un buen café, ya sabe Starbucks, pero ahora hemos cambiado el pan dulce o Tiramizu por el Panetón, netamente peruano marca D’onofrio, para que tengan una idea les subo una foto y es que no ha durado mucho entre mi hijo y un servidor, le hemos dado matarili o sea nos lo hemos acabado, era de dos libras, es un pan dulce con frutas confitadas y de tremendo sabor, en mi lejano Perú, es para navidades pero aquí cuando se consigue, por lo tanto luego de un chocolatito caliente y su panetón seguimos con una conversación respecto a lo ¿qué es lo que venimos predicando? y si es bíblico lo que venimos enseñando o vamos caminando por un camino que nada tiene que ver con lo que nos enseño Jesucristo, ni tiene que ver con lo escrito en la Biblia, por lo tanto empecemos.

Mis amigos, la función primaria de la iglesia y de los pastores y maestros es la proclamación de la Palabra de Dios, yo no se si usted también pero me duele el corazón cuando escucho sermoncitos que lo único que mueven son las emociones, y con el perdón de Dios y del predicador, prefiero pararme y seguir mi camino arrastrando los pies y sufriendo por todos aquellos que desean aprender de la Palabra y se tienen que contentar con charlas motivacionales, y me meto en mi lugar secreto y solo pido perdón a Dios y que haga su santa voluntad, y alabo Su santo nombre, pero seguimos, en donde la enseñanza se queda en casa y en donde las declaraciones de triunfo, progreso y positivismo, rascan los oídos de los asistentes y les causan bienestar, pero los alejan de los pies de Cristo, es poco lo que desde los púlpito se aprende, tan solo se dedican a bendecir, declarar, visualizar, sobre temas éticos, pero jamás doctrinales. En los estudios bíblicos no se aprende mucho acerca de la Biblia, no existe un deseo de aprender y mucho menos de enseñar las verdades y el costo que necesitamos tener en cuenta para seguir a Cristo. Todo es sobre las bendiciones que vamos y debemos de recibir. Pero mi amigo, debemos entender de que la función más importante de la iglesia es proclamar la Palabra de Dios en una forma comprensible, directa y autoritativa, es necesario decir la verdad tal cual es, no arreglarla, ni mucho menos minimizarla, la lucha en contra del pecado no debe permitirnos decir verdades a medias o medias mentiras mezcladas con medias verdades, el pecado es pecado aquí y en la China, y eso nos aleja de la presencia del Padre.

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16), La predicación es uno de los elementos esenciales de la manifestación de Dios en la carne. La predicación tiene o debe de tener un lugar central en la vida de una iglesia. Mi hermano si no enseñamos la Palabra de Dios, cómo podrán conocer a Dios, cómo podemos determinar que lo que venimos haciendo es del agrado de Dios o no, si no conocemos al Hijo jamás podremos acercarnos al Padre, entonces escudriñar nuestra Biblia debe ser el punto central de cualquier reunión de la iglesia que dice ser de Jesucristo.

Nosotros no debemos hablar de la Biblia, ni asegurar de que somos lo que dice que somos, ni tenemos lo que dice que tenemos, no, y mil veces no, nosotros debemos aprender y enseñar lo que dice la Biblia, y con el conocimiento de Cristo podemos asegurar cual es nuestro camino. Debemos entender de que el enseñar la Palabra de Dios, hara que todas las personas que esten y lleguen a nuestra congregación puedan declarar que son alimentados con la Palabra, ese debe de ser nuestro compromiso, esa es nuestra función, pero ojo no es solo del pastor el compromiso, sino !es la tarea de todos! Algunas personas tienen el don de predicar o enseñar, pero todos estamos llamados a proclamar la Palabra.

Pablo, si usted recuerda le dice a Timoteo que si enseñaba a los hermanos la verdad sería un “buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Timoteo 4:6) “Esto manda y enseña” (Ver. 11). entonces mis hermanos, nutridos, ese debe ser nuestro alimento, las palabras de la fe, y la buena doctrina, debemos tener mucho cuidado de las malas doctrinas que solo quieren recibir bendiciones, que te dicen que puedes comprar las bendiciones, que te aseguran que porque ya eres (aunque no lo entiendas) hijo del Rey debes tener y exigir todas tus bendiciones, por eso, muchas veces parece y suena bien a los oídos, pero no es la sana doctrina que te enseña “arrepientete que el reino de Dios se ha acercado” y si tú, te acercas a él, te daras cuenta que tus pecados se iran revelando, porque para acercarse al Padre debes limpiar tus ojos con colirio y tu cuerpo con la sange de Cristo.

Y Pablo continua “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” ¿a qué te dedicas mientras llega el Señor? ¿qué nos encontrará haciendo el Señor cuando venga? seguiremos bendiciendo, exigiendo sus bendiciones, orando por los milagros, o ¿estaremos buscando el rostro de Jesús arrepentidos por nuestros pecados y convirtíendonos en siervos fieles?.

Para terminar y ahora quiero que lo lean condeteniemiento “Los ancianos que gobiernen bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17), mire mi amigo, si lee detenidamente lo que nos dice aquí, es que lo principal, lo importante, lo que se debe y tiene que hacerse es que el liderazgo de la iglesia debe enfocarse en la predicación y en la enseñanza, como decía al principio, la función primaria de la iglesia es la proclamación de la Palabra de Dios, dejemos de lado, otros libros interesantes pero escritos por hombres inteligentes, pero hombres al fin, la Biblia fue escrita por el propio Dios, entonces, ya sabemos lo que debe de existir en cualquier iglesia que diga que es de Jesucristo, ¿qué haremos?.

Por último y ya para terminar mi amigo Pablo dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15), y luego le dice: “Retén la forma de las sanas palabra que de mí oíste” (2 Timoteo 1:13). La persona que proclama la Palabra de Dios debe ante todo comprometerse él mismo con ella y luego predicarla, por eso es muchas veces muy díficil empezar a enseñar la verdad, pero debemos de hacerlo.

Los dejo, nos vemos mañana o el sábado, pero seguimos, bendiciones y no se aleje mucho, regresamos antes de lo que piense o quiera, y de todas maneras nos vemos el domingo en la congregación, cuidense.

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