Te ato, te encadeno y te arrojo al lago profundo, ¿Si, quién, tú?

Queridos amigos, venimos de nuevo, nos fuimos a tomar un buen café Starbucks, un pastelito de manzana y sobre todo un tiempo de buena lectura, paz y tranquilidad, pero seguimos estudiando y escribiendo. Como le comentaba en otro post, en estos tiempos cuando en el mundo cristiano se nos ha inculcado tanto el “tener éxito”, “tomar las naciones”, “atar a los demonios”, “ser prospero”, “gritar recíbelo”, “decláralo”, “visualízalo”, “obtener lo que tu corazón desea”, etc… y cuando las modas en unciones y revelaciones abundan y siguen aumentando, te tumban al suelo cuando oran por ti, te levantan y de nuevo al suelo, como si fueras un yo-yo, cosa que por cierto, nos hace vivir afligidos como esperando que algo de lo mencionado anteriormente nos haga realmente felices y la verdad es que hasta se nos hace raro vivir así, cuidándonos de que el diablo no nos haga nada, que tenemos la autoridad para que las puertas se nos abran, de que vivamos sanos y prosperos, de que el diablo nada puede hacer contra nosotros porque lo “atamos” (que dicho sea de paso, y lo digo en primero para mi mismo:  Dios tiene más poder para cuidarnos y guardarnos, que el diablo para atacarnos), vivimos con miedo, afanados, preguntándonos dónde está el “yugo fácil” que Cristo prometió, o esa vida de bendiciones que nos prometieron cuando nos convertimos. Nos han enseñado que todo cristiano debe vivir siempre sano, siempre próspero, siempre exitoso, siempre victorioso y sobre todo recibiendo todas las bendiciones que son nuestras y que debemos reclamar; y que si no es así, es porque hemos pecado, desobedecido, caído de la gracia, o porque tenemos en la repisa un muñeco de Mickey Mouse, y ni que decir si tenemos al osito Pooh en nuestro escritorio, y mi amigo si usted tiene un conejito, (con sus patitas de la buena suerte) debe amputarle las patitas y tirarlas al fuego porque son de Satanás (pobre conejito manco y cojo, ahora explicale a tu hijo, porque hiciste eso). Nos cuidamos a cada paso, NO de caminar en santidad, sino de que a lo mejor una bruja verrugosa esparció un hechizo a mis pies y tengo que contrarrestarlo con ese maravilloso amuleto que es “la sangre de Cristo” (en ningún momento creo lo anterior ni quiero parecer ofensivo, pero es que a veces nuestro cristianismo se vuelve tan fantasioso, que algunas veces tenemos tantos amuletos cristianos que solo nos falta el rosario y nuestras estampitas contra el mal de ojo). Pero hemanito, llega un momento que todos son demonios, todo está trayendo algo oculto, hay que mirar de reojo, porque todo esta mal y en cualquier esquina hay un demonio escondido, acechándonos dispuesto a atacarnos en cualquier momento si nos descuidamos, y nos volvemos medio paranoicos que todo es vivir, a la defensiva, nunca en paz, porque nos han dicho desde el pulpito que un demonio hay a cada paso, y caminamos como pisando huevos para no despertar a ninguno, en vez de llenarnos de Cristo, “resistid al diablo y él huirá de vosotros”, pero tanto nos hablan desde el pulpito de los demonios que a quien hay que hacerle liberación es al del pulpito.

Satanás siempre ha querido hasta la fecha la atención para él, y aunque usted no lo crea, lo está logrando, especialmente entre el pueblo de Dios. él ya no puede estar más vencido de lo que ya está por Cristo. Pero sí puede robar tu atención.  Pablo dijo: “No ignoramos sus maquinaciones”, pero le cuento mi hermanito o hermanita, al diablo ni siquiera le importa tanto que lo eches fuera o no, o que lo ates o no, o que lo mandes al lago de fuego o no, siempre y cuando tus ojos y tus cinco sentidos estén sobre él y no sobre el autor y consumador de tu fe, o sea Cristo.

Creo en echar fuera demonios, sanar enfermos y creo en un Dios sobrenatural y milagroso. Lo que no creo y es algo que ha desgastado a la iglesia en general es precisamente poner nuestra atención en los dones o mucho peor, en Satanás mismo, y no en el Creador de todo. Él ganó el derecho de nuestra sanidad, prosperidad y muchas cosas más, pero por favor leálo con detenimiento, los dones son buenos y hermozo regalo de Jesús, pero no es lo más importante, lo más importante es lo de Romanos. 8:28 en adelante, nuestro máximo propósito: ser hechos a la imagen y semejanza de su Hijo, y si para eso nos tiene que quitar la economía, lo hará (no necesariamente es disciplina por pecado), si tiene que humillarnos con una enfermedad, lo hará, porque su propósito es mucho más trascendente que nuestros pensares, debemos seguir en el conocimiento de Dios hasta llegar a la altura del varón perfecto, sin quitar nuestros ojos del amado.

Le voy a contar otra historia, pero en una iglesia a la cual asistía hace un tiempo, el pastor tenía la convicción de acabar el servicio a una hora exacta, por lo tanto a unos 15 minutos antes de que se le acabara el tiempo, contínuamente estaba mirando el reloj colgado en la pared del templo, tal fue su fijación mental que ya casi toda la congregación, justamente con el pastor, volteaban a ver la hora, un día hable con él y le dije, pastor usted sabe que una de las ideas de Satanás es: si no puede destruirnos, por lo menos es sacarnos de lo que se viene haciendo y que glorifica a Dios, y sabe, faltando unos 15 minutos para que usted termine el servicio, nadie ya presta atención, todos juntamente con usted paran viendo el reloj, ¿de qué habló? ¿cuál fue el tema de la predica?, ya no interesa, muy sutilmente, muy fácilmente, casi todos se salieron de lo que veníamos haciendo y eso es obra del enemigo, que en forma suave, sin gritos, ni saltos, nos olvidamos del motivo de nuestra reunión, y hasta se hacen apuestas si acaba a tiempo o se pasa o acaba antes, el domingo siguiente, sacamos el reloj, el pastor terminó cuando terminó, y santo remedio, y usted cree que saltando o dando de brincos, se alejaría, no tened disernimiento de espíritus, sin darse cuenta, el mismo pastor sacó a casi todos de la comunión con el creador.

Hermanos Jehová nos sigue amando y más siendo sus hijos (cosa con la que no tuviste nada qué ver: Él te engendró) Dios ama al pecador arrepentido. Todo lo que pasa en tu vida, todo, está bajo su soberanía, y es con el fin de que Cristo que vive en ti, se cumplirá todo aquello para lo cual fuiste formado. Terminamos como empezamos, con bendiciones y con nuestra Biblia en la mano, aprendiendo un poquito más cada día. Nos vemos pronto.

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