Sanidad Interior: Una introducción

Que tal mis queridos amigos, bienvenidos y a los demás, gracias por retornar, nos volvemos a juntar ahora, luego de un tiempo a conversar algo que me parece aparte de interesante, muy necesario, en los últimos tiempos algunos pastores han puesto interes en enseñar lo que verdaderamente es la sanidad interior. Hoy queremos hacer una introducción a este tema, luego en post más adelante, nos dedicaremos a escudriñar en forma más profunda nuestra Biblia y entregarles algunos estudios al respecto.

Pero como siempre les digo, preparese un buen café, Starbucks de preferencia (tengo debilidad por esta marca), si lo acompañamos con un Tiramizu, o tristemente con un sandwich de filet mignon, pues al final terminaremos comiendo y olvidándonos de lo que estamos leyendo, por lo que mejor solo el café, de lo contrario, invite.

Eso si, mis queridos amigos, hermanas y hermanos en Cristo, agarre su Biblia para poder comparar si lo que aquí le digo es biblico o lo estoy inventando, ¿qué no tiene una? pues aquí lo espero, corra a la primera libreria cristiana que conozca y comprese una y regrese.

Bueno aqui empezamos, La sanidad interior esta relacionada directamente con el estudio de que en nuestra alma existen heridas, que fueron originadas en nuestro pasado y ojo mi amigo o amiga, esto puede estorbar la obra de Dios en nosotros y por medio de nosotros.

Usted y yo, somos el resultado de lo que hemos vivido, de nuestras experiancias buenas o malas que hemos vivido en nuestro pasado, muchas veces borrascoso.

¿Cómo se siente usted hoy?, tranquilo, lleno de gozo, o esta algo asi como apachurrado. pues le cuento, todos, si, absolutamente todos, hemos pasado por experiancias traumaticas, quizás a diferentes niveles y en variadas circunstancias, pero todos tenemos heridas en nuestra alma, por ello, cuando llegamos a la iglesia, esta se ha convertido en un hospital, en donde debemos ser sanados, restaurados, ya que necesitamos dejar los odios, las envidias, el temor, el fracaso, el orgullo, la vanidad, el sentido de culpabilidad por cosas que hemos hecho, la falta de perdón, las heridas y recuerdos que nos detienen para poder hacer la obra de Dios.

Recuerde usted los días después de que recibió a Cristo en su corazón, la vida dio un cambio y empezamos a formar parte de un grupo que a medida que va conociendo a Cristo, las cosas van cambiando, pero mi amigo, usted puede ver en nuestro hospital, gente que lleva dos o tres años de una vida cristiana comprometida y que tiene una forma de vida y una paz que sobrepasa todo entendimiento, y puede ver que la mochila de problemas y heridas que cargaba cuando entro por la puerta del templo, en la medida de que ha empezado a conocer a Cristo, ha venido dejando su pesada carga, pero usted tambien puede ver a otros hermanos o hermanas que luego de 10 o 15 años, siguen igual o peor de cuando llegaron, de que el odio y el rencor aún es parte de su diario vivir, por lo cual no han dejado que la obra del Espíritu Santo se haga realidad en su vida.

Entonces mis hermanos tenemos que cambiar nuestra manera de pensar, y dejar que Dios cure nuestras heridas, que muchas de ellas las causaron, familiares cercanos a nosotros, padres, hermanos, esposa, esposo, hermanos, maestros y hasta pastores y líderes espirituales, heridas que muchas veces tratamos de ignorar u ocultar, con palabras y actitudes de aceptación, pero que nos impiden avanzar, crecer en conocimiento de Cristo y lo que es peor, muchas veces nos impide poder servir en el cuerpo de Cristo (su iglesia). Mis amigos, si verdaderamente dejaramos a Dios que curara nuestras heridas, nos podríamos convertir en instrumentos poderosos en las manos de Dios.

Recuerde lo que dice la Biblia en Romanos 12:2. No se conformen a este siglo, o sea usted mi amigo no llegue a amoldarse al mundo, somos todos perosnas que muy rapidamente nos acomodamos o acostumbramos, ya sea a un nuevo trabajo, a una nueva casa, a una nueva ciudad, por lo que el entorno nos hace muy rapidamente acostumbrarnos a un diario vivir, de acuerdo a como vive el mundo. Dice no se acostumbre, no viva como lo hace el mundo, que siempre le dice que usted es primero, que todo esta para satisfacer sus necesidades, y que debe de ser un hombre exitoso, triunfador y sobre todo usted como buen cliente, siempre tiene la razón.

Mis amigos no es asi, cuando verdaderamente llegamos aconocer la voluntad de Dios, usted y yo empezaremos a cambiar nuestra manera de pensar y dejaremos a que Dios bajo el poder de Su Espíritu Santo empiece a hacer la obra en nuestra vida limpiando, restaurando y sobre todo curando totalmente nuestras heridas.

Aquí por lo pronto lo dejamos, seguiremos más adelante, pero por ahora, sepa que el único que puede curar sus heridas del alma, es Dios, y que el poder del Espíritu Santo puede cambiar personas y hacerlas gente de bien, que hacen la voluntad del creador.

Cuidese, bendiciones y nos vemos pronto.

Vicck

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