Carta para mi hijo

Sabes hijo hoy estoy algo asi como apachurrado, y no se la razón, pero caminando por las calles, me senti solo, con tantos problemas y de tantas cosas que vivo en estos monentos y ver que la honestidad e integridad se vienen perdiendo mire a todas partes y me acorde de ti, porque hace mucho yo también tube 15 años como los tienes hoy, y tantas cosas se me quedaron en el camino de la desesperanza, hoy ya con 55, hay tantas cosas que quisiera decirte, porque tantas cosas nuevas vienen apareciendo para ti, y muchas veces no encuentro las palabras para decirte todo lo que quisiera contarte, muchas veces quizás parezca sordo a tus palabras, pero lo que pasas día a día son tan importantes para mi, que quisiera protegerte de todo lo malo que te ocurre, pero sé que debes aprender de tu propia experiencia y de tus propios errores, de que muchas de las respuestas que quisieras escuchar, te lo dara tu propia experiencia, pero hijo escuchame, yo muchas veces también fui rebelde, he tenido tantos sueños que se han escapado de mis manos con el pasar del tiempo, como hoy empiezas a tenerlos tu, y sabes lucha por ellos que nada ni nadie acabe con tu sueño, tienes un tiempo, no lo dejes escapar, tienes una ilusión, que nunca muera, siempre persigue tus ilusiones y proyectos, que nada te detenga, porque yo creo en ti, porque creo que puedes lograr todo lo que te propongas, porque estoy orgulloso de ti, porque tienes un tiempo que vivir, tienes tantas cosas buenas que nunca debes perder, tienes ese fuego en tu corazón, que solo lo tienen los que quieren ser grandes, nunca dejes de aprender, nunca dejes de vivir, acaricia tu sueño, ve persiguelo hasta alcanzarlo, recien empiezas el caminar un largo camino, que no se te apaguen ni acaben las ilusiones, ponle todo el esfuerzo, que aunque hoy te parece díficil y cansado, te llevaran al final a conquistar tus metas, creeme hijo, porque en este presente vivelo con toda intensidad y porque creó en todo aquello que tu emprendas y porque eres mi hijo, camina seguro, nunca dejes tus ilusiones y siempre recuerda a tu padre. Te quiero hijo.

Retomando el camino dejado

Que tal amigos, visitantes y quizas como siempre digo algún perdido que llego por aqui y que espero que vuelva a seguirnos en este peregrinar, muchas veces duro y cansado. Les cuento que deje por un tiempo el blog, trataba de ordenar ideas, pensar (aunque siempre hay alguien que dice que nunca lo hago) pero en fin, la idea era ¿qué hacer? si seguir o no, si seguimos con el blog o simplemente le bajamos el telón y nos dedicamos a otra cosa, pero bueno despues de tantos pensamientos, de tanto caminar aplanando las calles de San Jose, he decidido continuar.

Razones muchas, pero la más importante es que será una buena bitacora de viaje para conversar y comunicar el día a día que venimos pasando, lo que sucede a nuestro alrededor, lo que vamos viendo y conociendo, asi como tambien todo aquello que merece una reflección. Hace un tiempo he venido viviendo ciertas experiencias buenas y malas, me he dado cuenta que muchas veces la gente ha perdido mucho de los valores que nuestros padres nos enseñaron, no se ha ustedes pero a mi si, sobre todo nunca claudicar en tus principios, y hasta la fecha he tratado se seguir esa enseñanza, aunque por ello hasta amenazas he recibido, pero en fin también eso es parte de la sal de la vida.

Por ello se me presentaron dos caminos, el dedicarme a otras cosas o seguir con el blog, y tome este camino, seguir, pero ahora la idea es mostrar en fotos o videos lo que nos viene pasando, por ello en la próxima entrega no se la pierda, le aseguro que será interesante, pero hoy nos despedimos con la formal promesa de continuar, y gracias por seguirnos, gracias por estar por alli leyendo lo que le contamos.

Un último pensamiento: ahora aquí, hablaremos de todo, desde nuestro punto de vista, esperando sus comentarios, para poder continuar, gracias y nos vemos y si te gusta lo que aqui hay, pues simplemente siguenos. Solo te contamos que somos un poco bohemios, como hace poco alguien me dijo, medio loco o reloko, (con k), gente de cafetín, que camina con su Sturbucks y su tiramiru en la mano, que trata de ver la vida desde una mirada un poco diferente, quizás arrastrando los pies y es que los días no pasan en vano y se nos amontonan en nuestra humanidad, asi como se amontona el cabello en el suelo cuando se nos cae.