¿Quién mató a Jesús?

Queridos amigos, hermanos, visitantes asiduos a este blog, cristianos domingueros y verdaderos seguidores de Jesucristo, hoy continuamos con la serie de posts que hasta el próximo domingo vamos a escribr por aquí, con la ayuda del pastor John Macarthur que en su libro titulado “El asesinato de Jesús” tratará de este tema tan controversial que iremos publicando para que usted pueda tener una visión más amplia de lo que sucedió verdaderamente en los días anteriores a la crucifixión,  el llamado viernes Santo, hasta su resurrección, le aconsejo que si tiene una Biblia a la mano, empiece a darle una mirada, y aunque usted no lo crea vamos a poder aprender todos juntos algo más respecto a la muerte de Nuestro Señor, no es cuestión de religión, es cuestión de fe, pero empecemos, le aseguro de que no se va a arrepentir (aunque quizás si, pero de sus pecados), empecemos.
A lo largo de los años el pueblo judío generalmente ha llevado la peor parte. La expresión “asesinos de Cristo” con frecuencia se ha empleado como un epíteto racial por personas equivocadas y por promotores del odio. Y tristemente, la acusación de matar a Jesús frecuentemente ha sido usada para justificarlo todo, desde crímenes detestables hasta holocaustos contra los judíos. Aun crímenes se han efecuado en el nombre de Jesús, ese fanatismo se origina en motivos satánicos y no en ningún caso amor genuino por Jesús.
Leemos en el Nuevo Testamento que la conspiración para matar a Jesús fue encubada en un concilio secreto presidido nada menos que por Caifás, el sumo sacerdote:
“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron en concilio, y dijerón: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.
Así que, desde aquel día acordaron matarle” (Juan 11:47-50, 53)

Ese concilio, que claramente implicaba al sanedrín, el concilio gobernante en Israel durante el tiempo de Cristo, incuestionablemente era culpable. Y hay un sentido claramente legítimo en el que la culpa del crimen fue compartida no solo por los principales sacerdotes y los gobernantes, sino también por el pueblo de Israel (vea Lucas 23:13). Fueron los que gritaron: “!Crucifícale, Crucifíacle!” cuando compareció para ser juzgado delante de Pilato (Lucas 23:21). Esa fue la razón por la que Pedro, hablando en Jerusalén el día de Pentecostés se dirigió a los “varones israelitas” y dijo “prendisteis y matasteis [a Cristo] por manos de inicuos, crucificándole” (Hechos 2:22-23).

¿Pero eran los judíos más culpables que otros de la muerte de Cristo? Seguramente que no. Fue, después de todo, Poncio Pilato, un gobernador romano gentil, el que lo sentenció a muerte. Y lo hizo en conciencia con Herodes Antipas, que (aunque llevaba el título de “rey de los judíos”) no era judío, sino un idumeo, un gobernante extranjero, odiado por los judíos, cuyo trono le fue otorgado por el César.

En realidad, el asesinato de Jesús fue una amplia conspiración en la que participaron Roma, Herodes, los gentiles, el sanedrín judío y el pueblo de Israel; grupos diversos que aparte de este suceso casi nunca estaban en pleno acuerdo el uno con el tro. De hecho, es significativo que la crucifixión de Cristo es el único acontecimiento histórito donde todos esos grupos sumaron sus fuerzas para conseguir un objetivo común. Todos eran culpables. Juntos llevaron la culpa. Los judíos como raza no eran ni más ni menos culpables que los gentiles.

¿Interesante verdad?, lea su Biblia, pregunte, indague, nos vemos luego, para seguir con este interesante tema hasta su culminación, nos vemos, bendiciones.

Jesús: sus últimos días

Una conspiración sin precedentes de injusticia, crueldad e intereses politícos y religiosos sentenció a un hombre inocente al más bárbaro método de ejecución jamás concebido. La víctima no era un hombre cualquiera. Jesús era Dios encarnado. El Creador de la vida que moría. ¿Cómo algo así pudo ocurrir? ¿Quiénes fueron los espectadores, los farsantes, los impostores y los héroes? ¿Qué pasó en el Aposento Alto esa noche, en las sombreas del Huerto de Getsemaní o en el pretorio mientras esperaba la sentencia de Pilato? ¿Cuál es el significado de las últimas frases de Jesús pronunciadas mientras respiraba con dificultad clavado en la cruz? ¿Le gustaría revivir en su mente y corazón, de manera real, esta historia que ocurrió hace poco más de dos mil años?
Al poner en orden la narración desde la perspectiva de los que participaron en ella, juntamente con John Macarthur lo invitamos a pasar unos días con nosotros y revivir la más terrible injusticia de la historia humana, el triunfo sin precedentes de la soberanía de Dios y la pasión de Cristo. Desde hoy hasta el domingo 24 de Abril, día a día iremos narrando pasajes de los que el pastor John Macarthur ha llamado “El asesinato de Jesús”, le aseguro que su vida va a cambiar si verdaderamente cree en que Jesús es Dios encarnado. Nos vemos y recuerde tenemos una cita de honor para aprender un poco más de La Palabra. Bendiciones.

John Macarthur: Adoración

Bueno amigos, conocidos, visitantes perdidos en la inmensidad de Internet, que buscaban por buscar y llegaron por aquí, si a ti que no llegaste por casualidad y que ves la adoración como algo que suena bien, que atrae a la gente y que nos hace pasar un buen domingo en el servicio, que nos hace llorar por lo que sentimos, como si Dios fuera solo sentimientos, mira y escucha, quizás solo quizás cambies de parecer y empieces a adorar a Dios como Su Palabra dice que debemos de adorarle, nos vemos, y recuerda: El aún espera por ti, mientras puede ser hallado, encuentrale.

A todos los pastores

A todos los pastores, predicadores y trabajadores del Evangelio que agradan a las multitudes:

He notado que ustedes hablan de la cantidad de almas que han visto “venir al Señor.” El sólo pensar en ello les hace sentirse aceptados. ¿Puedo  hacerles una pregunta? ¿Cuántos han visto que se han arrepentido? Ustedes pueden regocijarse, pero los ángeles en el cielo sólo se regocijan cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). Por favor, permítanme recordarle al joven rico que corrió y se postró ante Jesús y así mismo se paró y se fue. Ustedes pueden hallar eso en Marcos 10. Señor/Señora, ¿no se da cuenta usted que esto es lo que muchos están haciendo? Ellos pueden haber “venido a Jesús” pero en la misma hora se “fueron tristes” sin arrepentimiento.
Soy un predicador callejero. Yo tengo que lidiar con muchos de los que ustedes han “guiado a Jesús” en las calles mientras estos se hallan bajo un ebrio estupor. Yo persuado a hombres y a mujeres a que se vuelvan de su pecado y obedezcan a Jesús, sí, ellos me dicen que son salvos. Ellos han ido a sus avivamientos, cenas, y asados. Ellos han disfrutado del “compañerismo”, de toda la plática sobre pesca, autos, y deportes, casi igual que como lo hacen con su pecado.  Yo derramo lágrimas de angustia orando que ellos se arrepientan y se conviertan, mientras ustedes se glorían en “un trabajo bien hecho.” Yo hago a un lado mi reputación y mi vida para persuadir a hombres y a mujeres a que huyan de la ira que ha de venir; mientras ustedes ganan estatura y reputación. Ustedes besan bebes y abrazan niños, mientras que a mí, sus “convertidos”, me escupen y me ponen sobrenombres. Si tan solo ustedes supieran el dolor y la frustración que le han causado a Cristo, temblarían de vergüenza.

Yo tiemblo y temo lo que ustedes han hecho. Mi corazón estalla en dolor por todas las almas a las que ustedes han ayudado a ir al Infierno. Ustedes vacunan a los pecadores contra la Verdad. Luego de que ustedes los han inoculado con auto-confianza, ellos ahora le sonríen al lugar donde pasaran la eternidad. Ay, que poco saben ellos que cuando lleguen a la eternidad levantarán sus ojos en tormentos. Yo les rogué que se arrepintieran, pero ustedes les han dicho que sólo necesitan confesar.  ¿Por qué hacen eso? ¿Odian ustedes a Cristo? ¿Odian ustedes a los hombres y a las mujeres como yo? ¿Se glorían ustedes en el dolor y en la tribulación que nos han causado?

Lloro cuando pienso en ustedes de pie ante el Tribunal del Juicio de Cristo. Señor/Señora, ¿no sabe usted que en Proverbios 17:15, dice, “El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación al Señor”? ¿Es eso lo que usted ha hecho?  Ustedes les dicen a los hombres y a las mujeres que ellos son salvos, mientras se revuelcan en la maldad. Ustedes dicen, “¡bienvenido a la familia!” La Biblia enseña que si vives en pecado eres del diablo (1 Juan 3:8). ¿Son ustedes de su familia?

¿No tienen ustedes poder en la oración? ¿Ustedes sólo “cree en sí mismos”? ¿Son ustedes sólo una marioneta en un hilo? ¿Cuándo la gente tira, ustedes simplemente les siguen? ¿Por qué hacen ustedes esto? Yo les ruego y les imploro que no acomoden a la gente en sus pecados. Ellos perecerán si no se vuelven del pecado. Su “negocio” podrá florecer, ¡pero ellos perecerán! Por favor, no sigan haciendo esto. Les pido desde lo profundo de mí ser: dejen de agradar a los hombres más que a Dios. Por favor sólo prediquen la Biblia. Por favor, solo prediquen y deje que el Espíritu confirme. Por favor, yo les ruego, paren éste insulto a  toda la justicia. Ustedes puede que no escuchen a mis palabras, pero por favor, por lo menos escuchen a Cristo derramando lágrimas sobre su patética excusa de “predica.”

Llorando y en dolores de parto,
Un Predicador Callejero

Tomado de joshparsley.org

Creo que esta demás hacer un comentario, pero bueno pastores, ¿pararan sus predicas de bendición y prosperidad? No creo hay muchos intereses de por medio, nos vemos, pero recuerden, Dios si toma nota de lo que dicen.

Un video de Paul Washer, ¿Revestido de poder?

Mi querido amigo o visitante, cristiano convertido  o asistente dominguero, cuando veas el presente video comprenderas lo que eres realmente, pueda que estes en la iglesia por años, probablemente eres ya un líder, o quizás simplemente un visitante asiduo, pero hoy nuevamente la Palabra de Dios se acerca a tu vida, escuchala, ponla en tu corazón y decide cuál será tu siguiente paso, nos vemos, hoy es tiempo de arrepentimiento y perdón, solo sigue sus pasos.