El traidor desenmascarado

Amigos mios, seguimos con nuestra semana “El asesinato de Jesús”, me imagino que usted nos ha venido siguiendo toda la presente semana, en caso contrario por favor lea los anteriores posts y pongamonos al día, bueno una vez más Biblia en mano, podremos continuar, y darnos una verdadera idea de lo que paso en esos días antes de la entrega de Jesús, sirvase un café para no dormirse, y continuemos:

Para poder continuar con la farsa por un poco más de tiempo, Judas se unió al grupo y preguntó: “¿Soy yo, Maestro?” (Mateo 26:25). La pregunta en el texto griego revela una fingida incredulidad. La pregunta podría expresarse así: “¿Verdad que no soy yo, Rabí?”.

Jesús simplemente respondió: “Tú lo has dicho” (Mateo 26:25). Ese comentario, evidentemente, fue hecho con tranquilidad, solo a Judas, porque el apóstol Juan, que estaba reclinado al costado de Jesús no se dio cuenta de lo dicho. Juan escribe que Pedro le hizo señas para que le preguntara a Jesús de quién estaba hablando:

“Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. [Esa es la manera de Juan de darse a conocer a través de su Evangelio] A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, ¿quién es? respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón” (Juan 13:23-26).

Aun ese dialogo evidentemente tuvo lugar en tonos muy suaves, porque ninguno de los otros discípulos parece haberse dado cuenta de que Cristo estaba identificando a Judas como el traidor. Entonces cuando le dijo a Judas: “Lo que vas a hacer hazlo más pronto” (Juan 13:27). Juan dice: “Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres” (Juan 13:28-29). Juan también registra que después de que Judas tomó el bocado de la mano de Jesús, Satanás entró en él otra vez (Juan 13:27). Como había sucedido antes, cuando Judas negoció con el sanederín la entrega de Jesús, estaba poseído por el diablo. Habiendo endurecido su corazón para Jesús, se convirtió totalmente en un instrumento del maligno.

Volvemos a hacer una pausa para que usted estire las piernas, vuelva a leer su Biblia, detenidamente, con calma, como buscando la rebelación de Dios por medio de Su Palabra, pero por sobre todo recordando y pensando y preguntándose: ¿Qué hubiese hecho yo de estar viviendo en ese tiempo y en ese lugar? ojo usted, nos vemos en unos minutos, ore, o rece, como más prefiera, pero sobre todo reflexione lo que usted ha venido leyendo en estos posts. Bendiciones y nos vemos.

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