¿Estás preparado para ese día?

Bueno mi amigo, caminando por esas calles de Dios, con mi iPad bajo el brazo, leyendo un libro y diciendome que ya salió el nuevo iPad 2, que tiene mejores prestaciones que el que tengo (iPad 1), maquinando lo que debo de hacer para estar el 11 de marzo, entre aquellos que van a comprase su iPad 2, aunque veremos, hay que sumar, restar, multiplicar, pero jamás dividir para que alcance el dinero, bueno me senté a tomar un café Starbucks, con un pan dulce como siempre, y empece a meditar, sobre mi lectura, (ya les contare más adelante lo que estaba leyendo) y a hacerme una serie de preguntas, y te las hago a ti mi amigo o amiga cristiana o creyente en la segunda venida de Cristo, si creen que falta, puede ser, si crees que demora su venida, puede ser, si crees que te harás viejo o vieja antes de su segunda venida, puede ser, pero y si no es así, ¿cómo estas para ese encuentro? díficil respuesta verdad, yo todavía tengo las piernas que me tiemblan por las posibles respuestas, no las que yo tengo, sino las que Jesús puede tener para mi, aunque yo sé que algunos dirán a todo pulmon, “cuando quiera, yo estoy listo”, siempre hay uno que otro insensato, como el que nunca leyó la Biblia y lo hicieron pastor.

Bueno errores y equivocados siempre van a existir, pero sigamos con nuestra perorata, siguiendo en mi esfuerzo de aplanar las calles con mis zapatos de payless, busque por aquí y por allá y encontré este video mírelo detenidamente, algún día puede y va a pasar, pero ¿serás de los que lloran o no?, cuidado, pero recuerda, cualquier día puede pasar.

Cuales son los frutos que tu tienes para presentarlos ese día, y no me vengas como ese hermano que un día llegó a la iglesia con dos grandes bolsas, y agarró unas fuentes y depositó dentro de ellas un montón de diferentes tipos de frutas, uvas, mangos, manzanas, peras, platanos, mandarinas, sandias, papaya, melones, fresas que tanto me gustan (no vi leche condensada, pero no importa), entre otras cuantas más, yo me acerque, un poco con duda, pensando que se pondría a venderlas y convertir la iglesia en un mercado, solo faltarían los emparedados de pollo y su Coca Cola y teniamos nuestro restaurant, cristiano eso si, y le pregunte, hermano: ¿perdóneme pero a qué se debe todo esto?, el hermanito ni tonto ni perezoso me dice mirandome a los ojos: como ustede me enseñaron que por sus frutos los conoceran, pues traje la mejor fruta que pude encontrar, para que vea lo buen cristiano que quiero ser, bueno no me rei en su cara porque se llevaba la fruta, pero le tube que explicar, pero sabe mi hermanito, mucha gente que ha pasado y pasa años metido en la iglesia, aún no entienden lo que significa que por sus frutos los conoceran, hagamos buenos frutos, pero frutos de arrepentimiento, de vida cambiada, de rendimiento a Dios, de un caminar haciendo Su voluntad. Mejor allí lo dejamos, sino predico. Nos seguimos comunicando.

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